Por algo se empieza

Peñarol consiguió frente a Bella Vista el primer triunfo de la temporada, que necesitaba por encima de todo

Es necesario mirar el contexto en que se desarrolló el partido de ayer para darle la verdadera dimensión al triunfo que Peñarol logró frente a Bella Vista. Está bien: nadie se fue plenamente satisfecho con el rendimiento de los aurinegros porque su funcionamiento todavía está lejos de lo que se le debe exigir a un equipo con aspiraciones de campeonato, pero si la medida son las dos primeras presentaciones en las que ganó un punto en seis, el triunfo ante los papales adquiere valor superlativo y es una buena forma de empezar a recorrer un camino diferente al que había transitado en los primeros 180 minutos de fútbol del Apertura.

Por distintas razones es una buena forma de empezar, aunque sin dudas la primera lectura y la más importante fue el triunfo, que necesitaba por encima de cualquier otro logro. Después el resto: terminó el partido con cuatro futbolistas formados en la cantera (Raguso, Siles, Cristóforo y Varela), lo que no es un detalle menor; con un Gallegos que mostró que puede brindar un buen aporte, con el regreso de Bologna en una tarde en la que realizó un buen trabajo y mantuvo su arco en cero; y con un Juan Manuel Olivera que cuando le hacen su juego es capaz de rendimientos como el de ayer, en el que conquistó dos tantos y estuvo cerca de convertir otros dos.

El partido empezó con incertidumbre para los hinchas aurinegros cuando, a los 4 minutos en el primer córner para Bella Vista, un error de Valdez fue aprovechado por Laens, quien encontró la resistencia del guardameta mirasol.

A partir de los 10’ cambió el partido, cuando Varela se transformó en el patrón del mediocampo, Nicolini se acomodó en la derecha y surtió de fútbol al ataque, Zambrana pasó a jugar por izquierda y Olivera se presentó como el dueño del área rival. Entonces, el protagonista fue Peñarol y el que jugó a cuidar el cero en su arco fue el que ofició de local. Por esa razón, no podía demorar demasiado la apertura de los mirasoles.

La primera ocasión la generó Zambrana, cuando puso una pelota en la cabeza de Olivera, que saltó antes y se lo perdió solo en la línea del arco. Pero el mismo Juan Manuel, esta vez tras un centro de Nicolini, estableció el 1-0 a los 17 minutos. Algo había cambiado en el fútbol de Peñarol, que con buen manejo de balón, llegaba al arco rival y dejaba una y otra vez solo de cara al gol a Olivera. A los 27’ el delantero no amplió diferencias porque intervino el guardameta Nanni. A los 33’ porque le anularon un tanto a Zambrana por posición adelantada, en una jugada en la que el futbolista arrancó habilitado, y a los 38’ porque se lo perdió Nicolini.

Fue más Peñarol, pero tuvo que esperar hasta los 66 minutos para que Olivera convirtiera el penal que le cometieron. Y se terminó el partido, con la recompensa para los aurinegros de que empezaron a dar los primeros chapoteos en busca de un buen final en el torneo y con la esperanza de que el camino que marcaron ayer los más jóvenes del equipo, muchos de ellos productos genuinos del club, sea el que continuarán los más experientes, o los mismos jóvenes, como Ragusso, Varela y Nicolini, que ayer demostraron que están para tener un lugar entre los 11 de Peñarol.


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