Policías, rockeros y maratonistas

Son mellizos, fueron jardineros y trabajaron en comisaría antes de dedicarse a tiempo completo al atletismo
Se larga un diluvio y Nicolás Cuestas acaba de salir del autoservice donde trabaja en el Parque Rodó. Viene de trabajar dos turnos consecutivos, noche y mañana, y llega ensopado, caminando, a la Plaza Cagancha para largar la Nike 10k de 2005. Son 5.000 almas vestidas de color naranja. Termina noveno y lo primero que hace es averiguar cómo le fue a su hermano mellizo, Martín, que completó el podio. Por entonces, veían a los Juegos Olímpicos como algo lisa y llanamente imposible.

Sin embargo, 10 años después –en octubre de 2015– ambos se clasificaron a Río 2016 al disputar la maratón de Buenos Aires.

Sí, aquellos flaquitos adolescentes que salieron a trabajar para poder costearse la indumentaria para correr volvieron a inscribir el nombre de Uruguay en la prueba sagrada de los Juegos Olímpicos después de 16 años.

"La clave de todo esto se dio hace cuatro años cuando pasamos a la Escuela Nacional de Policía a trabajar en el área de educación física, lo que nos permitió entrenar a tiempo completo junto a nuestro entrenador que trabaja ahí (Martín Mañana) y retomar nuestro nivel de competición", cuenta a Referí Nicolás.

Eso fue en 2012. Un año antes, ambos ejercieron como policías en comisarías de la Ciudad de la Costa. Nicolás en Parque del Plata y Martín en Lagomar.

"No estaba tanto en la calle porque había muy poco personal, no estaba tanto de recorrida, estaba en la comisaría o salía en actuaciones específicas. Se laburaba bastante; trabajar como policías fue complicado. Muchas veces, sabías la hora a la que entrabas pero no a la que salías. Teníamos mínimo una hora de viaje para llegar. A veces me tocó comerme un turno en el juzgado o ir al hospital a hacer custodia a un detenido", recuerda Nicolás.

Martín agrega: "Fue una experiencia linda pero cansadora: ocho horas diarias, seis días a la semana con descansos rotativos y turnos cambiados. Eso desgastaba mucho para entrenar y agarrar nivel".

Antes de ser policías, su camino mellizo los llevó a trabajar como jardineros: "Un laburo muy relajante, al aire libre. Trabajamos para un muchacho que tenía su empresa en Carrasco", dice Martín que empezó como empleado en una tienda de artículos deportivos.

Nicolás, por su parte, arrancó en la imprenta de su padre y después pasó al autoservice del Parque Rodó.

"Ahora trabajamos en el polideportivo de la Escuela Nacional. Hacemos tareas de apoyo en sala de musculación, tomamos pruebas para el pasaje de grados y también estamos en el área administrativa. Además, tenemos la suerte de estar con nuestro entrenador al que vemos más que a nuestra familia", dice Nicolás.

El que dio el primer paso en el mundo del atletismo fue Martín: "Arranqué a finales de 2001 con las pruebas de liceo y me di cuenta que tenía condiciones de resistencia. En noviembre debuté en una 6 k de la Agrupación de Atletas del Uruguay (AAU), gané en mi categoría y me enganché. En 2002 hice todo el campeonato de la Agrupación y salí campeón de menores".

A Nicolás le costó más engancharse. "Nosotros somos de la Unión y de jugar al fútbol en la calle, así que en la adolescencia probé con los amigos del barrio suerte en el fútbol. Estuve en Cerrito y Colón. Pero al final lo seguí a mi hermano". Algo que como buenos mellizos estaba escrito en el vientre materno.

"Nos complementábamos bien, él es zurdo y yo derecho", cuenta Martín. En mayo, después de ganar la medalla de plata por equipos en el Sudamericano de media maratón (21 k) de Asunción jugaron un intenso fútbol 5 contra los paraguayos. Otra prueba de resistencia.

El deseo de representar a Uruguay en competencias internacionales los llevó a federarse y empezar a correr en pruebas de pista.

Ficharon por Stockolmo y Juan Hackenbruch fue su primer entrenador. Luego tuvieron un breve pasaje por Defensor Sporting hasta pasar a competir por la Escuela Nacional de Policía.

Entonces, retomaron su nivel y ampliaron sus horizontes: "Por los tiempos de 10k y 21k nos dimos cuenta que podíamos intentar marca olímpica. Con un ascendente nivel de progresión se fueron a entrenar 25 días a la altura de Cachi y en octubre ambos metieron marca olímpica en Buenos Aires, su primera 42k.

"La maratón es una prueba impredecible. Podés venir bárbaro y a los 35 k te acalambrás o te descompensás y fuiste", dice Martín.

Nicolás recuerda claramente ese día: "Nunca fui de escuchar música para concentrarme en las carreras, pero ese día cuando iba en el ómnibus puse al mango Hells Bells de AC/DC".

Martín agrega: "Somos muy metaleros los dos. Crecimos escuchando Metallica y Ramones, pero también nos gustan los Stones".

Esos son los Cuestas. Policías y rockeros con experiencia en jardinería. Ah, y olímpicos. Casi nada.

Martín Mañana, el entrenador

"Su clave fue darnos autoconfianza, hacernos saber que podíamos hacer las cosas con más sacrificio. Creamos un sistema de entrenamiento muy eficaz y mejoramos las marcas", dicen sobre el DT.

Enamorado
En el Iberoamericano de Río de este año, disputado en mayo, Nicolás ganó su primera medalla internacional (bronce en 5.000 m) y grabó un video pidiéndole matrimonio a su novia Silvina, quien le dio inmediatamente el sí.

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Las fichas

Martín Cuestas:
Fecha de nacimiento: 8-12-1986
Lugar: Montevideo
Club: Escuela Nacional de Policía
Entrenador: Martín Mañana
Mejor marca en maratón: 2.15.31 (11-10-2015)
icolás fue quinto en la maratón de Buenos Aires en octubre y obtuvo la clasificación.

Nicolás Cuestas:
Fecha de nacimiento: 8-12-1986
Lugar: Montevideo
Club: Escuela Nacional de Policía
Entrenador: Martín Mañana
Mejor marca en maratón: 2.16.43 (11-10-2015)

Uruguayos retro

Barcelona 1992, Nelson Zamora: 2.25.32, 54º puesto entre 87 corredores, 23 abandonos
Atlanta 1996, Waldemar Cotelo: 2.28.50, 79º puesto entre 111 corredores, 13 abandonos
Sídney 2000, Néstor García: 2.22.30, 46º puesto entre 81 corredores, 19 abandonos

Bajo la lupa: El objetivo es Londres 2017


"Pensar en una medalla es imposible a este nivel", es lo primero que atina a decir Martín Cuestas consultado sobre el objetivo que perseguirá para el domingo 21 de agosto cuando a la hora 9.30 largue su maratón olímpica. A un costado, su hermano asiente y no hace falta preguntar por qué.

La maratón es una de las pruebas más duras y competitivas de los Juegos Olímpicos. Es la prueba madre y sagrada. La elegida para la jornada de cierre. Y como en todo deporte tiene sus potencias y favoritos.

Así como las pruebas de potencia y velocidad tienen a los atletas del Caribe y Estados Unidos como favoritos, las de fondo y de resistencia son propiedad privada de los africanos. Así se vio reflejado en los dos últimos Juegos Olímpicos cuando África copó el podio entre atletas de Kenia, Etiopía, Marruecos y Uganda.

Basta mirar el ranking mundial para asegurar que a los europeos les costará meterse antes que en el podio entre los 10 primeros. Ahí figura el keniata Eliud Kipchoge como líder de la clasificación mundial (2.03.05) y el top 9 se lo reparten Kenia y Etiopía, el Nacional-Peñarol del fondo (pruebas de largo aliento en el atletismo).

El objetivo real para los Cuestas será correr en el entorno de sus marcas de clasificación (2.15 Nicolás y 2.16 Martín) mientras que si paran los relojes por debajo del 2.19 obtendrán marca para disputar el Mundial de maratón de Londres 2017 lo que les permitirá seguir acumulando experiencia al más alto nivel. l



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