Polémica, la eterna cruz de Luis Suárez

Luego de un año soñado, donde se consagró campeón de la Champions y el Mundial de Clubes con Barcelona, el salteño otra vez está en la picota
Todo venía demasiado bien. Parte del tridente de oro del fútbol mundial, autor de goles decisivos en todos los partidos clave del año, ídolo inmediato en el mejor equipo del mundo. Pero el miércoles, Luis Suárez se encontró con su primera gran adversidad desde que debutó con la camiseta de Barcelona, después de un año y medio mágico.

El clásico catalán ya venía caldeado desde el sábado, cuando empataron 0-0 por Liga y los jugadores de Barcelona se quejaron de la pierna fuerte de los "periquitos". Pero a los pocos días, el destino quiso que se volvieran a encontrar por Copa del Rey. Terminó de estallar todo, y el uruguayo, a mitad de camino entre el mérito propio y la fama ganada, volvió a estar en el ojo de la tormenta y fue denunciado por insultos a los jugadores de Espanyol. Fue en el túnel, fuera del alcance de las cámaras, lo que alimentó lo desconocido y el morbo: ¿otra vez Suárez en problemas?

Primero las discusiones comunes de un partido y la pierna fuerte subida de tono. Después un amago de codazo del arquero Pau López a Suárez, y la respuesta del uruguayo gritándole el gol de Messi en la cara. Y después pisotón del golero de Espanyol a Messi no advertido por el juez. Y Suárez, que andaba por la vuelta, saltó en defensa del argentino. Luego más insultos entre Suárez y Diop, y roja al defensa africano, que lanzó una frase sugestiva. "No se ha visto sangre. Si hubiéramos querido los del Barça salen en camilla"

Y luego, las típicas amenazas de tantos partidos, esos donde se invitan a verse afuera.

Busquets, Mascherano y Piqué estaban, junto a Suárez, en ese túnel esperando a los jugadores de Espanyol. El juez solo escuchó a Suárez insultando a los rivales. Barcelona dijo que no había sido él, y el léxico sonó raro para un rioplantense. "¡ Sois un desecho!".

¿Persecución? ¿Otra inconducta del delantero? ¿El inevitable peso de la fama de malo ganada en el pasado? Quizás sea todo eso, junto. Si le pasara a otro jugador no ocurriría mucho, dijeron muchos indignados ayer. Porque es indudable que el fenómeno Suárez genera escándalo, y el miércoles por la noche generó una psicosis en España esparcida al mundo entero, quizás incluso superior a lo que podría ser la sanción, que no pasaría de tres partidos por Copa del Rey. Es que las palabras "Suárez" e "incidentes" enseguida retrotraen a todo el morbo de los escándalos anteriores. Sea cuál sea la causa, el delantero sabe a esta altura que cualquiera de sus excesos generan ruido.

Guerra de medios

El hecho reavivó un tema conocido: la guerra que se generó entre los medios de Madrid y Barcelona. Lo que pasó en el túnel es tan folclórico como difícil de confirmar, pero evidencia la guerra y los intereses de los medios catalanes y madrileños.

Según el diario catalán Mundo Deportivo, no fue Suárez quien pronunció la conocida frase sino Jel argentino Javier Mascherano.

Por su parte, Marca y As, diarios de Madrid, afirman que la frase fue de Suárez basándose en el acta y afirman que puede recibir una sanción de hasta de tres partidos. Aclaran que no hubo comentarios racistas, haciendo referencia al prontuario del salteño y el caso con Patrice Evra cuando ambos jugadores estaban en el fútbol inglés.

La sanción

El Comité de Competición del fútbol español se reunirá hoy para analizar la situación. El artículo 116 del reglamento de la Real Federación de Fútbol Español se refiere a "insultos, ofender, amenazar o provocar a otro, siempre que no constituya falta grave, y se sancionará con suspensión de uno a tres partidos o por tiempo de hasta un mes".

Barcelona presentó la defensa de Suárez (ver recuadro) y desde su entorno se elevaron voces que dicen que el salteño no fue el que insultó a los jugadores de Espanyol ni el que los desafió a pelear.

Ahora todo queda en manos del tribunal, que deberá expedirse basado en las denuncias del árbitro, los jugadores rivales y la defensa realizada por el Barcelona.

El tema es que, al margen de los hechos y de si es culpable o no, Suárez cargará con la pesada cruz de la polémica hasta el fin de su carrera.

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