¿Podrá Kobe igualar a Jordan?

Se formó observando la magia de Michael y cuando logró poner un pie en la NBA lo hizo pensando en una sola meta personal: superarlo.

Maravillado por aquel hombre que era capaz de volar y suspenderse en el aire, Kobe miraba la televisión. Lo obsesionaba el talento de aquel jugador. Lo deslumbraba su calidad técnica. De cierta manera sentía una envidia sana por aquellos Chicago Bulls que imponían su ley en una NBA gobernada por su majestad.

Kobe, como ocurre con la mayoría de los niños, saldría a la calle a imitar a aquel hombre de bigote recortado y sonrisa bonachona que masticaba chicle sin cesar a la hora de jugar y que tenía el tic de sacar la lengua.

Con el paso del tiempo el joven Bryant tenía una sola meta: ser como su majestad, Michael Jordan. Corría 1996, cuando Bryant, antes de comenzar a ser conocido simplemente por Kobe, entró en el mundo de la NBA. Allí se encontró con Jordan. La batalla de Kobe era personal, la de Michael grupal. Kobe solo quería vencerlo. Y su gran misión desde que puso el pie en la mejor liga del mundo fue superar a Air Jordan.

En los primeros días de 2012 el jugador de Los Lakers dejó en claro su ambición en una nota con FIBA.com: “(Ganar un) sexto anillo. Estoy obsesionado… lo tengo que conseguir, para eso es que juego. No puedo pensar en nada más. De niño, eso es todo lo que vi. Vi a Larry Bird, Magic Johnson y Michael Jordan ganando varios títulos. Esto es lo que debo hacer. Luego, después de una victoria, te conviertes en adicto a ella, inclusive después de ganar dos y tres campeonatos. Yo quiero otro”.

El hecho es que los Lakers perdieron peso. Y aquel equipo montado sobre los goles de Kobe y la solvencia del español Pau Gasol en las tablas, se desmoronó como un castillo de naipes.

Para colmo de males, la estrella se lesionó de gravedad y debió ser intervenido. A las 3:30 de la madrugada del 13 de abril, poco después de romperse el tendón de Aquiles, Kobe escribió: “La frustración es insoportable. El enfado es ira. ¿Cómo pudo pasar? No tiene ningún maldito sentido. ¿Ahora se supone que tengo que volver y ser el mismo jugador o mejor con 35 (años)?!? ¿Cómo se supone que lo voy a hacer?”.

Y acá es donde surge la gran interrogante: ¿podrá Kobe ganar la lucha que libra desde hace años para igualar la cantidad de títulos conseguidos por Michael Jordan?

Las dudas invaden desde todo punto de vista. Primero porque regresó de la lesión y lo hizo a tren controlado. Lo pusieron a jugar de uno (como base), a distribuir juego y no asumir la responsabilidad de ser el líder goleador del equipo.

Segundo porque los Lakers, luego de la prolongada ausencia de Kobe, se quedaron sin una estrella que los guiara. “Quizá sea más lento, quizá pierda velocidad, pero tengo otras opciones”, dijo a la revista Sports Illustrated. ¿Le dará el físico?

Y tercero: el aspecto es deportivo. Los Lakers son una lágrima. Si la franquicia no apuesta fuerte incorporando jugadores será imposible para Kobe llegar a su sexto anillo de campeón.

La otra es que se vaya. Siempre se rumoreó que su amigo LeBron James lo sacaría de los Lakers para llevarlo a ganar el título con los Heat. Pero Kobe renovó con Los Angeles. Claro que el nuevo acuerdo por US$ 48 millones le permitirá seguir siendo el jugador mejor pagado de la NBA.

Lesionado nuevamente, es probable que a Bryant le queden por lo menos dos años de carrera. Y vistas las cartas no queda otra alternativa que montar un gran equipo alrededor de la figura de Kobe para que pueda cumplir con el gran reto de su carrera.




Fuente: Jorge Señorans pampajs@hotmail.com

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