Pisar fuerte en América

Malvín protagonizó la evolución de los clubes uruguayos, que ganan terreno en el continente

Malvín dio una lección de jerarquía en la Liga Sudamericana de Básquetbol y venció con solvencia a Libertad de Sunchales (Argentina), Mogi Das Cruzes (Brasil) y Colegio La Salle (Bolivia), para ser el cuarto equipo uruguayo en clasificarse invicto en un grupo continental.

En 1999, Welcome, bajo el mando de Víctor Berardi, tenía una base de lujo con Gonzalo Caneiro, Nicolás Mazzarino, Luis Silveira, Oscar Moglia, Gustavo Szczygielski, Bruno Abratansky, Pedro Xavier y Trelonnie Owens entre otros.

La “W” se clasificó invicto luego de vencer a Andino de Bolivia, Boca Juniors de Argentina y Llanquihue de Chile.

En la edición 2000, el equipo de Oscar Magurno sumó a Marcelo Capalbo y Juliano Rivera, en lugar de Caneiro y Abratansky y tuvo el mismo éxito en la fase de grupos ante UTEPSA de Bolivia, Sol de América de Paraguay e Independiente Pico de Argentina, pero no llegó a la definición ganada por de Estudiantes de Olavarría.

Para Marcelo Capalbo, base de Welcome en esa edición, lo obtenido fue un gran paso: “Lo que logró Malvín fue muy bueno y lo de Aguada del año pasado fue espectacular, pero en aquel momento el poderío de los equipos argentinos y brasileños era otro. Los mejores jugaban ahí. Los rivales tenían otra valía. Hoy se abrió el mundo aunque la competencia siempre es dura y ganar fuera del país sigue siendo tan difícil como antes”.

Uno de los compañeros de Capalbo en Welcome fue Nicolás Mazzarino, protagonista, 14 años después, en la clasificación de Malvín esta temporada. Para el hoy entrenador de Biguá, lo del salteño no debe sorprender: “Con Nicolás tengo un cariño especial. Somos amigos. Después de tremenda carrera en Italia que vuelva a ese nivel jugando en Uruguay es muy positivo. Disfruté mucho jugar con él y hoy está en un momento bárbaro”.

En diálogo con El Observador, Mazzarino dijo no reconocer diferencias entre 2000 y 2014 a la hora de clasificar: “Cuando estaba en Hebraica y en Welcome se pudo clasificar, pero la forma de definición era distinta. Ahora Malvín y Aguada el año pasado demostraron hacer un buen papel. Tal vez hay mejores resultados hoy si se compara con 2004 o 2005”.

Capalbo dijo que las diferencias en el tiempo se notan con la preparación: “Hace 15 años el básquetbol era otro deporte, con otro tipo de entrenamiento. Hoy en día hay otras reglas, las posesiones cambian y hay una mayor intensidad. Cada cual se adapta a las circunstancias”.

En 2011 Malvín clasificó de forma invicta en Montevideo ante Uniceub de Brasil, Centauros de Venezuela y Amistad de Sucre, pero quedó lejos de la definición.

Hoy el playero quiere organizar la próxima fase en Montevideo. La ilusión está intacta.


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