Pioneros y cortesanos

López Mena se plantó firme respecto al gobierno de turno, hizo una valiosa defensa del valor que el empresario privado aporta a la sociedad ya solo con su decisión de arriesgar capital y emprender una actividad

Me llamaron la atención favorablemente las declaraciones del empresario Juan Carlos López Mena en la ciudad de Colonia el pasado viernes. Amén de ser la primera vez, al menos que yo recuerde, que el empresario naviero se plantó firme respecto al gobierno de turno, hizo una valiosa defensa del valor que el empresario privado aporta a la sociedad ya solo con su decisión de arriesgar capital y emprender una actividad. 

Dijo López Mena con relación a la posible salida del tema Pluna pero aplicable a muchos otros temas, en Uruguay y en el mundo: “Si hay empresas privadas que arriesgan su capital, aplican su ingenio, sus innovaciones, sus conductas contables y sus relaciones laborales, que funcionan sin subsidio y funcionan bien –dicho sea de paso, nuestra empresa–, ¿por qué reemplazarlas por empresas que crea el Estado ineficientes a base de millones y millones de dólares? Esto es algo que realmente desalienta a los inversores privados”. 

Es verdad: lo que se logra es desalentar a inversores privados serios o alentar inversores privados poco serios. Pruebas al canto: ¿por qué ninguna empresa aérea seria de la región se presentó a la subasta de Pluna? Quizá la subasta de siete aviones, líneas que no estaban seguras y compromiso de tomar trabajadores y asumir deudas de la ex Pluna en conjunto no era el mejor método para atraer inversores serios. Quizá no fue buena estrategia vender todo junto y probablemente el valor de las partes fuera mayor al valor del conjunto. Pero tampoco era forma de atraer inversores serios la forma en que se manejó el cierre de Pluna, las idas y venidas posteriores, la dichosa subasta y la falta de transparencia. Es más fácil vender empresa en marcha que aviones parados. Es más fácil atraer buenos inversores con reglas claras que con obligaciones anejas.

Muchos soñamos con que se presentarían empresas como Lan, Taca, Copa. Empresas privadas, exitosas y sin subsidios. Quizá Uruguay no entraba en sus estrategias de desarrollo. Quizá el tiempo fue escaso. Pero lo cierto es que el entorno en que se manejó la subasta de activos de Pluna no era muy tentador para quien conduce bien sus negocios y entiende del negocio aeronáutico. Por eso aparecen los Cosmo, los Molinari, los caballeros de la derecha y de la izquierda, etcétera.

Pero más allá de Pluna y sus problemas, me interesa rescatar el concepto del empresario privado como alguien que arriesga capital propio, se la juega, tiene una idea, innova, crea valor, genera fuentes de trabajo. No es tarea fácil. Y no es una tarea valorada en este país. Al empresario no se lo ve con buenos ojos. Si le va bien, se dirá ¿en qué curro andará? Si le va mal, se dirá: no sabe nada, es un chanta.

Y, sin embargo, sin empresarios que arriesgan, que crean valor, que emprenden, que se juegan, que innovan, que son responsables, que saben el esfuerzo que implica pagar una nómina de salarios, no hay desarrollo sustentable.

Lamentablemente en Uruguay y en otros países latinoamericanos se ha generado una cultura donde “empresario” es un señor que se dedica a recorrer los pasillos de los ministerios en busca de favores, créditos, aranceles y prebendas. No arriesga, no invierte, no innova. Lo espera todo del gobierno. Es, en definitiva, un cortesano. Lo espera todo del rey de turno, a quien ni deja de adular. Es un maestro de conseguir contactos y de hacer lobby.

En otros países, mayoritariamente anglosajones y germanos, el “empresario” es un señor que se abre camino donde no lo hay y navega por donde no hay cartas náuticas, que arriesga, que lo único que pide al Estado es que no se entrometa donde nadie le manda y que respete las reglas de juego, el estado de derecho y la independencia de la Justicia. No le gusta recorrer pasillos ministeriales y procura estar lejos de ellos. Es, en definitiva, un pionero. 

¿Pioneros o cortesanos? ¿Qué tipo de empresarios queremos tener? Definámoslo, porque según cual sea la respuesta y la actitud del gobierno ante la actividad empresarial, así será la clase de país que tendremos. 


Fuente: Ricardo Peirano

Populares de la sección

Comentarios