Piñas, insultos y alcahuetes: reabrió el cabaret de Boca

El vestuario xeneize tuvo una semana caliente con una pelea entre Pablo Ledesma y Agustín Orión, más un insólito pedido de Juan Román Riquleme a los medios

“Boca parece una cabaret”. La frase que en 1998 dijo el exjugador xeneize Diego Latorre, hoy comentarista de FOX Sports, pareció revivir en la pasada semana cuando el ambiente en la interna del plantel “bostero” volvió a ser caliente.

Con acusaciones de haber buchones de la prensa en el grupo, golpes de puños, y el insólito pedido a los periodistas del ídolo del club, Juan Román Riquelme, quien solicitó que les digan quiénes son sus informantes en el equipo; el club azul y oro tuvo una nueva polémica el pasado viernes.

Todo comenzó con declaraciones del jugador Pablo Ledesma, quien el pasado jueves expresó a la prensa que en el plantel había un “alcahuete” que filtraba información a los medios. Sin nombrarlo, el futbolista dio a entender que se trataba del arquero Agustín Orión, quien estaba con la selección argentina por el amistoso disputado en Rumania.

Cuando regresó a Buenos Aires, el golero y segundo capitán de Boca se enteró de las declaraciones y estalló. “Amigo las pelotas. Acá se acabaron las amistades con todo el mundo”, gritó, según informa Canchallena.com cuando alguien le preguntó: "¿Cómo estás amigo?".

En el entrenamiento del jueves por la tarde, Orión y Ledesma se vieron las caras en el vestuario tras los dichos del zaguero. Según agrega dicho medio, sacaron a curiosos y empelados y hubo  “gritos, insultos, forcejeos y un intercambio de trompadas”. "Conmigo no te metas más", le gritó el arquero a Ledesma, con un desgarro.

Por su parte, quienes presenciaron la pelea indicaron a Olé que Orión “le pegó desde la utilería hasta el vestuario”.  En ese diario deportivo, que utilizó el título “Desfigurados” para informar sobre el tema, se agregó que Ledesma fue liberado hasta este martes por el estado en que se encontraba tras le pela con Orión. “Tenía el ojo a la miseria”, indicaron quienes lo vieron.

Luego de la pelea, hubo una reunión de 40 minutos entre los jugadores en la que hablaron los referentes y el arquero negó rotundamente filtrar información del plantel a los medios.

Los “mensajitos” o no hablamos

El viernes por la tarde, cuando la pelea ya estaba en todos los diarios de Buenos Aires, Riquelme dio una conferencia de prensa junto al entrenador del equipo, Carlos Bianchi.

“Pedimos por favor que muestren las pruebas de los [jugadores] que mandan los mensajitos, así aclaramos las cosas, nosotros jugamos a la pelota y ustedes hacen de periodistas otra vez”, solicitó el capitán xeneize a los medios presentes, pidiéndoles nada menos que revelen sus fuentes, algo inadmisible para cualquier periodista.

Además, Riquelme advirtió: “Les pedimos a los periodistas que se presenten en el hotel y muestren las pruebas de los mensajitos. Si no aparecen, el plantel tomó la decisión de que no se habla más hasta el final del campeonato".

En medio de toda esta polémica, Boca jugó este domingo ante Racing –otro grande en crisis- y le ganó por 2-1. Pese a que Riquleme había dicho que no iban a hacer declaraciones con los medios, el 10 se paró frente a los micrófonos. “Son cosas del vestuario nuestro, la gente de Boca tiene que estar feliz porque ganamos", dijo sobre los hechos ocurridos.

Pero las heridas siguen abiertas. Ledesma no seguirá en el equipo y Orión –quien, pese a todo, tiene diferencias con Riquelme- se iría luego del Mundial, motivo por el que sigue en los xeneizes, para asegurarse un lugar en Brasil.

Como ya pasó con otros jugadores que se fueron e hicieron duras declaraciones del vestuario xeneize –como el uruguayo Emiliano Albín o el argentino Walter Erviti-, los medios deportivos argentinos indican que el clima enrarecido de Boca sumará, seguramente, más funciones del cabaret.


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