Pía Fernández, la séptima maravilla

No estuvo entre los seis atletas de Río 2016, pero la semifondista de Flores cerró la temporada a puro oro y es un talento con proyección olímpica
"Siempre fui muy competitiva de chica", dice Pía Fernández. Con dos medallas de oro frescas en la mano, a punto de descansar tras una agotadora temporada y con la mente ya puesta en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, cada vez que la atleta de Flores recuerda sus inicios no puede creer el presente que vive.

"Surgí por casualidad, por mi profe de gimnasia Fabricio Pérez, que cuando tenía 13 años me vio condiciones cuando hacía carreras en el Parque Centenario donde hay una pista de dos kilómetros y yo salía a competir con los varones", dice.

A veces ganaba, a veces no. Pero así fue que el bichito del atletismo se le fue metiendo en la piel.
En 2008 se anotó en una carrera de 2 k la Agrupación de Atletas del Uruguay en Flores y ganó. En la llegada estaba Sebastián Allende, su actual entrenador, recién retornado de Alemania donde se formó. De inmediato, la invitó a integrar el grupo de atletismo.

Tres semanas después, Fernández ya había ganado un selectivo en su departamento, un regional en Paysandú y un torneo Nacional en la capital para clasificarse al Sudamericano Estudiantil de Montevideo 2008.

"No sabía lo que era una zapatilla con clavos y de repente me vi corriendo contra chicas de Brasil y Argentina, con 13 años, en un 2.000 metros. Salí última y me puse a llorar, pero ya me habían dicho que ahí el nivel iba a ser otra cosa", rememora.

Al año siguiente, con 14 años, fue al mismo torneo en Ecuador donde corrió en 1.200 y 2.000.
"Era la primera vez que me tomaba un avión y cuando viví esa experiencia, dije: 'Qué bueno esto del deporte'. Y me fui enganchando", expresa.

En 2012 disputó su primer Sudamericano, en sub 18: "Mi idea inicial era ir a hacer experiencia pero terminé llegando como una de las favoritas. Se me escapó el oro en los últimos 150 metros". Pero ganó una medalla de plata. Esa vez lloró de emoción.

Al año siguiente en el Sudamericano sub 20 (juveniles) de Chaco fue por la revancha: "Fue una carrera súper fuerte y se me fue el oro a falta de 50 metros. Esa vez terminé enojada: la cabeza ya me había cambiado".

Pía Fernández tiene 21 años y desde 2013 estudia Fisioterapia; puso el foco en Tokio 2020.

"A fines de 2014 me empecé a sentir más cómoda en el 1.500 m porque para el 800 m no soy tan rápida y lo sufro más. El 1.500 es más táctico, más rítmico, me gusta más", comenta.

El 13 de setiembre de 2014 registró 4.26.61 en la prueba y rebajó el 4.27.98 que tenía Elena Guerra desde el Iberoamericano de Río 2000. Desde entonces mejoró cinco veces la marca y registró su nombre en el mundo adulto con bronces en el Sudamericano de Lima 2015 y el Iberoamericano de Río de este año.

El fin de semana pasada metió un doblete de oro en el Sudamericano sub 23 de Lima. Y volvió a llorar. De emoción. "Era el principal objetivo del año y cumplí el sueño de ganar el oro".

Fernández tiene 21 años y desde 2013 estudia Fisioterapia. A fines del año pasado se instaló en la capital para entrenar en el tartán de la pista Darwin Piñeyrúa porque la pista que hay en Flores es de carbonilla y para aprovechar la vacante deportiva que le otorgó la Unidad de Deportes del Ministerio de Defensa.

Alquila un dormitorio en una casa de familia junto a otra chica del interior y para costearse la alimentación y los cuidados de su físico siempre recurre a la ayuda económica de sus padres.

"Ya pienso en los Juegos de 2020 y desde 2017 tengo que empezar a buscar ese objetivo. Hay que cambiar la cabeza de que las estructuras de apoyo empiecen a funcionar unos meses antes de cada evento. También se debe lograr un acercamiento con el deportista para cubrirle necesidades elementales que van más allá de lo económico. Y otra cosa que habría que cambiar es que se empiece a apoyar al deportista antes de que obtenga logros, porque sino en el camino se van perdiendo un montón de talentos". Palabra de campeona.


Camino a Tokio 2020


EL FÍSICO

Osteopatía

"La empecé a usar este año, cada sesión me sale
$ 800 y hago una cada 20 o 15 días".

Fisioterapia
Tengo la ayuda del Centro Médico Deportivo que dirige Daniel Zarrillo y tiene convenio con la CAU.

EQUIPO MULTIDISCIPLINARIO

Coach deportivo

"Es como un psicólogo pero más específico para la competencia". Se llama Carlos María Servián.

Nutricionista
Claudia Rivero de Flores. "Ninguno de los dos me cobra; desde hace dos años se arrimaron a apoyarme".

ALIMENTACIÓN Y VIAJES

La dieta

"Mi dieta es carísima. Gasta tanto como toda mi familia, pero soy de las que usa menos suplementación".

Viajar a Europa
"En Uruguay no tengo competencia y en Sudamérica solo hubo una corredora de 1.500 en los Juegos Olímpicos".

APOYO

Los que suman

El frigorífico BPU le pagó pasajes este año para competir en Madrid. Nike le da ropa. La Fundación Deporte Uruguay la becó antes de los Odesur 2014, pero solo cuatro meses. También la apoya la Intendencia de Flores y desde 2015 tiene la beca del Ejército, con un sueldo básico y aportes jubilatorios.

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