“Perdí tres o cuatro kilos, no es que perdí 10”

El zaguero de Nacional habló de su peso, del Parque Central, de lo mal que está el Centenario, de cuando lo llamaron de la sub 21 de Italia y de los periodistas

Diego, cómo les cae esta tregua del campeonato por las elecciones nacionales?

Es un descanso que lo podemos tomar positivamente porque tranquiliza la cabeza. Pero por otro lado te puede desconcentrar un poco porque venís bien, con ese envión de una seguidilla de partidos logrando los tres puntos. Lo que tenemos que hacer es entrenar bien y seguir concentrados porque el torneo no termina en este parate.

Dicen que Polenta debutó y acomodó la defensa de Nacional, ¿es así?

Uno trabaja para eso. Cuando vine me faltaba terminar la pretemporada; gracias a los profesores la pude terminar acá y me puse enseguida a disposición del técnico. Me tocó debutar y lo hice bien, pero no es un tema mío, es que todo el equipo está funcionando bien, y eso a nosotros, los defensas, nos ayuda mucho. Gracias al apoyo de los compañeros se sacó adelante, ganamos varios partidos, pero falta mucho y tenemos que terminar el campeonato de la mejor manera.

¿Ya piensan en el clásico?

No se ha hablado nada, no es nuestro próximo partido. Ahora tenemos que pensar en Fénix que es el próximo rival, trabajar para eso y después sí, meternos en lo que será el clásico.

Para el hincha es él partido, ya lo vive y mas después de lo que pasó en el último.

Para el hincha es un partido diferente, para nosotros también. Acá sentimos el clásico como lo puede sentir cualquier hincha. El último no fue el mejor, todos sabemos lo que pasó (Nacional perdió 5-0), pero el clásico pasado ya es pasado.

¿Cómo le hacen sentir el clásico a un jugador que viene de afuera y que no creció en el club?

Siempre seguí los clásicos del fútbol uruguayo. Hay gente que te dice que son dos campeonatos, está el Apertura y está el clásico. Nosotros vamos a jugar el clásico como cualquier partido para llevarnos los tres puntos. Obviamente será un partido muy difícil, pero todavía no hemos trabajado en eso ni hemos hablado de lo que es Peñarol.

¿Con qué se encontró en su regreso al fútbol uruguayo?

Yo no tuve la posibilidad de jugar en Primera acá, pero me gustó mucho, es un fútbol que ha cambiado mucho para mi gusto. Estar en un equipo grande es un orgullo para mí, que me marcará el resto de mi carrera.

Y en materia de canchas, de infraestructura...

Eso ha cambiado mucho. El mejor estadio en el que jugué en Uruguay es el Parque Central. Una cancha espectacular. Capaz que en el estadio (Centenario) Nacional tiene dificultades porque el campo no es lo mismo que el Parque Central, es un campo que hay que arreglarlo mucho. Es una  injusticia que un monumento al fútbol, con la historia que tiene el Centenario, esté así.

Es la cancha de la selección.

Aparte eso, vienen a jugar selecciones, se juega Copa Libertadores, Copa Sudamericana y debería ser el mejor estadio del Uruguay, y no es el caso por el terreno de juego. Y adentro está deteriorado. Espero, sinceramente, que hayan arreglos porque es una injusticia.

Y en el futuro puede ser que tenga menos uso aún.

Será difícil, pero tenerlo como un monumento, de la mejor manera para la selección. Es un estadio del que hablás en el resto del mundo y saben lo que es. Afuera del país reconocen el estadio, uno se pone orgulloso de jugar ahí.

¿A qué se debe que desde su debut en Primera división en Uruguay no haya perdido?

No, por el momento no me tocó perder. Es un orgullo y también una tranquilidad, porque me recibieron de la mejor manera en el grupo de Nacional. Entonces se me hace mucho más fácil. Y el equipo está muy bien, muy unido, y eso es importante. Los resultados se dan, no por un jugador, no por Polenta, se dan por un equipo unido, los 11 que entramos y el resto del plantel, todos tirando para el mismo lado.

¿Cuándo usted se fue de Uruguay con 15 años pidió firmar un contrato en Danubio  para dejarle algo de dinero al club?

Llegó la posibilidad de irme y tuve compañeros que se habían ido sin firmar contrato. Cuando vos tenés 15 años no firmás contrato porque todavía sos muy joven. En ese momento le dije a Danubio que quería firmar contrato para que le entrara algo al club de mi pase. Se lo hice saber a mi representante y así fue. Firmé contrato y le entró plata a Danubio. Yo no me quería ir sin dejarle nada a Danubio.

Arturo Del Campo, entonces presidente de Danubio, destacó aquella actitud.

Tanto mi familia como yo estábamos agradecidos a la institución y lo sigo estando, fue la que me dio la posibilidad de estar donde estoy ahora.

A veces la familia piensa más en el dinero que en el futuro deportivo de los hijos.

Te cambia mucho la vida en ese sentido. Pero mi familia y yo siempre fuimos agradecidos y por qué no hacerlo con el club que me formó. Si llegaron las ofertas fue gracias a Danubio, si yo estaba en la selección era gracias a Danubio. Yo le debía algo a Danubio, en ese momento se lo pude pagar.

¿Cómo fue irse a Italia con solo 15 años?

Al principio muy duro, porque dejaba muchas cosas acá. Aunque me fui con la familia, dejaba amigos… Iba a otro mundo diferente. Los primeros meses me quería volver, si no estaba mi familia me volvía. Ahí mi padre me dijo ‘quedate’ y pude estar siete años. El otro día estaba hablando con mi mujer y le recordaba cuando le decía, ‘qué ganas de volver a Uruguay que tengo’. No te imaginás lo que yo sentía, quería volver, quería volver, y volví. Y ahora que pasan los meses digo, ‘qué ganas de volver a Italia’, porque mis mejores amigos los hice en Italia, yo tenía 15 años cuando me fui. Gente del barrio que viví. En las vacaciones de diciembre capaz que me doy una vuelta.

¿Fue derecho a jugar en juveniles de Genoa?

Tuve la suerte de salir campeón de Italia con la Tercera, viajás por todo el país, un campeonato muy largo, que tuve la posibilidad de ganarlo; después gané la Supercopa de Italia en juveniles. Después me fui a préstamo al Bari y estuve cuatro años ahí. Bari me pegó más porque jugué en Primera división y para mí fue importante. El primer lugar que voy a visitar cuando vaya a Italia de vacaciones es Bari.

¿Contra qué jugadores importantes recuerda haber jugado?

Con Milito, Luca Toni. Cuando debuté en Primera lo hice contra Cavani, Lavezzi y Hamsik.

¿Fue una decepción la participación de Uruguay en los Juegos Olímpicos de Londres?

Era un equipo interesante, tuvimos poco trabajo juntos y eso fue clave. Como plantel no podíamos decir nada, teníamos uno de los mejores planteles de los Juegos Olímpicos. Son cosas que pueden pasar cuando un torneo es así y tenés poca preparación y poco días juntos del plantel entero.

¿Está latente la posibilidad de volver a la selección?

Si, claro. Tuve la posibilidad de que me buscaran para citarme a la selección italiana porque tengo doble pasaporte y en ese momento dije que no porque mi prioridad es Uruguay. Es un sueño que espero hacerlo realidad en un futuro.

¿Lo llamaron de la Federación Italiana?

Si, para citarme a la sub 21. El técnico de Primera también se interesó. Soy uruguayo y voy a defender a mi selección; si no tengo la chance no la voy a defender,  pero tampoco voy a defender otra selección.

¿Cuándo llegó a Nacional estaba con sobrepeso?

Se habló mucho, yo tenía unos kilos… Lo que digo siempre es que a uno lo pueden ver gordo, flaco, pero el peso ideal es cuando uno se siente cómodo. Se habló mucha cosa, pero no doy pelota. Se habla mucho, mucho, y a veces no saben ni la mitad de las cosas que pasan y lo que dejó de pasar. También se habló de Guillermo De Los Santos y nadie sabía nada, y lo mataban, y yo escuchaba las radios, en todos lados, ‘qué horrible, qué desastre’, y nadie sabía nada de la vida personal de él (su esposa falleció de cáncer). Uno se calienta porque primero tienen que informarse bien para después hablar y decir las cosas que dicen. Yo los sentía, escucho radio, veo televisión, leo diarios y me daba rabia porque nosotros en lo interno del equipo sabíamos lo que estaba pasando, y obviamente, él se calló por respeto a la señora, y ahora entienden, pero son cosas que tenés que averiguar antes. Nosotros sabíamos y lo teníamos que apoyar en todo momento.

¿Es difícil meterse a la cancha con un problema de esos?

Es difícilísimo, es admirable, lo que hizo él es admirable, porque estaba viviendo una situación muy fea, y él, por lo que es Nacional y por lo que es la camiseta y los compañeros, no dejó de jugar hasta último momento. Así que a la interna del grupo nos calentó mucho porque se hablaron muchas cosas sin saber lo que estaba pasando.

¿Y de sus kilos se habló mal?

Mi problema es mínimo. Yo le decía a mi madre que era la que más se preocupaba, ‘tranquila que cuando me vean jugar van a ver que me puse en forma’. Pero en realidad perdí tres o cuatro kilos desde que llegué, no es que perdí 10 kilos. Venía de poca pretemporada.

¿El periodismo italiano es diferente al uruguayo?

Muy diferente. Allá averiguan más, se informan más. Obviamente, tenés el periodista que te defiende, el periodista que te da palo, el periodista que se informa y sabe la verdad, entonces la dice, el periodista que dice mentiras. Acá se dicen muchas cosas que no son verdad, como cuando tiran los equipos y es totalmente diferente. Cada uno tiene su manera de hacer su trabajo y es respetable. Nunca me calenté con un periodista y no me voy a calentar porque son libres de juzgar a quien sea. Me calentó el tema de Guillermo nomás porque era un tema de familia, muy complicado.


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