“Pensé que sufría un derrame cerebral”

El 11 de setiembre el Cacique se levantó de la cama y se derrumbó; supuso lo peor, pero le diagnosticaron vértigo y debió rehabilitarse para volver a caminar

El 11 de setiembre el Cacique estaba en su casa y de pronto se percató de que algo extraño sucedía en su organismo. Se mareó. Se acostó. Cuando se paró conservaba la misma sensación. Caminó tres pasos y se derrumbó. Pensó lo peor. “‘Esto es un derrame cerebral’, pensé. Me dijeron que es lo primero que piensan todos los que lo viven. Fue una sensación espantosa”. Y su señora lo llevó de inmediato a la emergencia. ¿Qué sucedió? Fue la pregunta que lo invadió y que Alexander Medina respondió en un mano a mano con El Observador.

Fue un virus en el oído medio, que regula el equilibrio. Me diagnosticaron vértigo periférico y tenía problemas porque se me movían las cosas. No podía hacer una vida normal y ni que hablar de hacer deportes. Cuando giraba me daba la sensación de que me caía. Recién ahora estoy normal, bien.

¿Cuánto tiempo pasó fuera del fútbol?
Fueron cuatro meses muy duros. Y si bien esto no era nada de gravedad, al principio no me permitía hacer una vida normal.

¿Le generó temor?
La palabra no es temor, pero sí angustia. Una amargura tremenda porque me había preparado para este año disfrutar en la cancha. Había jugado tres partidos en forma consecutiva y me viene a pasar esto. Fue preocupante y se me pasaron mil cosas por la cabeza. Los que tuvieron este problema pueden entenderme. Es una cosa desesperante que al caminar, trotar o correr se te mueva todo.

¿En qué aspectos de la vida cotidiana repercutió esto?
El primer mes no podía salir de casa, no podía manejar, cuando me iban a visitar los amigos o la familia para poder verles la cara tenía que quedarme quieto. Es decir, me apoyaban la cabeza en la almohada y me ponían de frente a la persona.

Para enfocar.
Claro, el problema mío era enfocar. Pero no era algo grave y eso me dejaba tranquilo. Estuve en manos de buenos médicos acá, en Argentina y en España. Y todos me dijeron que era una cuestión de tiempo, no se sabía si eran cuatro, cinco o seis meses. Ahora estoy en la etapa final para empezar a hacer fútbol.

¿Vivió situaciones complejas?
Me afectó mucho porque dependía para todo de mi señora, me llevaba a todos lados. Tenía problemas para salir a la calle a caminar porque tenía continuamente la sensación de que me caía. Fue un momento bastante difícil. La pasé jodida pero ya está, todo se supera en la vida.

¿Cuándo se dio cuenta? ¿Dónde le pasó?
Enseguida me percaté. Fue en mi casa, el 11 de setiembre. Llegué de dar unas vueltas y empecé a sentirme mal y cuando me levanté de la cama me caí y no volví a la normalidad hasta que estuve cuatro o cinco días internado. A raíz de eso, no volví más a estar bien hasta hoy.

¿En qué consistió el proceso de recuperación?
Pasé los primeros días internado, con medicamentos, porque era la fase aguda. Por el tema de los mareos y los vómitos me medicaron y luego con ejercicios. Ejercicios de recuperación vestibular, para poder enfocar las cosas, es como volver a caminar, volver a agarrar el equilibrio. En eso consistieron esos tres meses de recuperación.

¿Fue sufrida?
Más que nada desesperante porque no poder movilizarte por tus medios o no poder entablar una conversación con tu mujer, con tus hijos, tus amigos, sin poder enfocarlos a la cara, sin verlos, es feo. Después volver a la práctica del fútbol, correr, saltar, girar sin poder ver lo que está pasando es complicado. Esto es lo peor que me ha pasado en mi carrera.

¿Usted no había tenido otra enfermedad compleja al inicio de su carrera?
Sí, pero fue una mononucleosis. Me tuvo cuatro o cinco meses afuera, pero sabía que era ese tiempo y chau. Esto no era una cuestión sencilla porque había investigado y no había muchos deportistas con esto. Gente normal millones, pero deportistas con esto no. Me lo confirmó un uruguayo que jugaba en Brasil. Después me enteré que un motociclista campeón mundial también había estado seis meses sin correr por esto, un lateral izquierdo de Atlético de Madrid, un jugador de los Pumas y todos los casos llevaban entre cuatro y seis meses de recuperación.

Y eso le abrió la esperanza de que podía volver.
Me abrió la esperanza sí. Me empecé a interiorizar, había gente que no había podido compensar completamente porque es un problema de fibras. Se mueren unas fibras del oído y el otro tiene que compensarlo, y lleva entre cuatro o cinco meses. Pero yo no voy a tener ese problema.

¿La situación vivida lo llevó a pensar en el retiro?
Sí, obviamente que muchas veces cuando venía a entrenar a Fénix y no podía avanzar y me tenía estancado llegué a pensar en dejar todo.

¿Se vio en otra función, por ejemplo como entrenador?
Sí, de hecho en corto o mediano plazo voy a ser entrenador, tengo el título. Pero me siento capacitado para seguir jugando. Yo nunca tuve lesiones importantes. Nunca me pasaron cosas de gravedad. Me encontraba bien pero surgió esto que no es una lesión y tuve que soportarla y llevar adelante una recuperación que en el futuro va a quedar como una anécdota.

¿Esta semana empezó la recuperación en la cancha?
Sí. Había realizado ejercicios con mis compañeros con pelota pero no me sentía bien, me sentía limitado en las acciones de juego. La pelota se me movía, los compañeros me ayudaron muchísimo porque no iban al choque conmigo, entonces muchas veces me dejaban llevar la pelota o terminar la acción. Pero en un partido es diferente porque nadie te va a regalar nada.

¿El desafío es volver o devolver?
El desafío es volver. Fénix se portó muy bien conmigo y yo con ellos también. Hubo de las dos partes buena predisposición, así que quiero retribuirles dentro de la cancha lo que ellos hicieron por mí. Mis compañeros, el cuerpo técnico de Gustavo Bueno que me trató muy bien. Y ahora con Rosario Martínez voy a tratar de arrancar el Clausura.

¿Tiene pronto el arco y la flecha o cambiará de festejo?
Ese siempre está pronto. No me quiero apresurar pero me voy a poner bien para sentirme bien conmigo mismo. 


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