“Pensé que no iba a poder cumplir este sueño”

Un capitán íntimo, reflexivo y crítico a días de ser el héroe de la conquista del Campeonato Uruguayo

Se puede decir que lo que pasó entre el 26 de agosto pasado con su doble fractura hasta el 4 de junio cuando ganaron la final del Uruguayo con tres goles suyos, da para hacer un guión cinematográfico.
Son cosas que suceden. La realidad es la que va sucediendo a través del día a día. Con todo lo que pasó, no solo este año, sino en los anteriores, sobre todo en este final de carrera, fue vivir en la parte personal cosas increíbles desde todo punto de vista y haber cumplido sueños que quizás en algún momento pensé que no iba a poder cumplir: el hecho de volver a jugar en Peñarol, de tener la posibilidad de ser campeón nuevamente, cosas que hace un año y medio atrás era impensado de mi parte y de mi familia. Pero estas cosas tiene el fútbol, así de dinámico y así de cambiante que hacen que se me haya dado la oportunidad de estar nuevamente en el club y ni que hablar que junto a mis compañeros haber logrado el objetivo.

Repasando un poco, en estos últimos meses, usted se fracturó, luego en su vida personal, su señora Valentina quedó embarazada de mellizas, después ganó Asaltantes con Patente, la murga que patrocinaba personalmente junto al Chino Recoba, luego consiguió hacer un gol en el clásico que fue determinante y salió campeón uruguayo con tres goles suyos. Pasó de todo en escaso tiempo…
Sí, es increíble. Es una realidad que me toca vivir que es como un sueño. Es vivir un año, aún ante situaciones difíciles como la del primer partido en el que tuve la desgracia de la fractura y saber que esto continuaba y pese a todo lo que se pudo haber analizado, dicho o presumido, yo estaba seguro de que iba a volver y que el volver era para sentirme útil para un equipo de grandísimas personas y jugadores que por suerte logró el objetivo de lograr el título. Es algo impresionante.

O sea que la película del 26 de agosto al 4 de junio se puede hacer…
(Se ríe con ganas). ¿Qué se yo? Pasan muchas cosas. La película para mí son mis compañeros. Tuve la suerte de coincidir con un grupo de compañeros espectacular y ellos son parte muy pero muy importante de mi recuperación. Ni que hablar de los médicos que me operaron, como ya lo dije. Lo que me está pasando a mí es producto de esos compañeros y de esos médicos que me operaron y de Alfredo Rienzi y Germinal López quienes me ayudaron en el día a día.

A partir del clásico, todo cambió para Peñarol y se volvió a la punta de la Anual.

Sí, aunque para mí también era una parada muy importante porque no estaba jugando, porque se pusieron en tela de juicio muchas cosas en el devenir del campeonato que se decía que yo podía estar para 20 o 25 minutos, que esto, que aquello. Todas esas cosas que se suelen manejar para hablar de algo –porque hay que hablar–, pero pudimos ganar el partido con autoridad y ganamos en confianza para lo que vino después. Fue el punto de inflexión para lo que vino después.

Usted decía recién que hace poco era impensado volver a Peñarol. En su fuero íntimo, ¿no pensaba que el regreso se podía dar en alguna oportunidad?
No, después que a mí Peñarol me cerró las puertas y Wanderers me las abrió, no lo pensaba. Por suerte, después Peñarol me volvió a dar la posibilidad de retornar. Y yo la acepté por un tema sentimental de lo que siento y he vivido en Peñarol.
Pero ni en el mejor de sus sueños debe haber imaginado que en su primer clásico iba a hacer un gol de entrada y que iba a definir la final con tres goles.
No. Es increíble. Volver a jugar un clásico oficial después de todo lo que había sucedido, a los 4 minutos poder hacer el gol, que el equipo jugara como lo jugó, realmente espectacular, fue algo soñado. Y después, llegar a la final, tener la posibilidad de convertir tres goles, y que fuera la primera vez en la historia del fútbol uruguayo que un jugador hace tres goles en una final y que el equipo gane, es un sueño que por más que uno lo sueñe, la realidad lo supera.

Ni bien sucedió lo de su fractura, sucedieron dos cosas con el tradicional rival. En la página web oficial pusieron “Fuerza, Tony” con una foto suya a pedido del presidente de entonces, Ricardo Alarcón. Y a los pocos días, apareció una especie de gallina con la camiseta 8 de Peñarol con la pata vendada. ¿Cómo le pegó eso?
Me quedo siempre con las cosas buenas y positivas que fue lo que hizo Alarcón para conmigo. Yo lo conocí y me parece un gran dirigente y tuvo esa deferencia para conmigo de hacer eso en la página de ellos. Después lo otro, como es malo y negativo, prefiero obviarlo. Cada uno sabe cómo se maneja en la vida, sabe lo que hace, lo que pone, lo que deja de poner y es consciente de sus actos.

¿Le agradeció a Alarcón?
No, porque me enteré de esto con el tiempo y no lo llamé porque no tengo relación. Lo he visto dos o tres veces y me parece un muy buen tipo.

Cuando terminó la final luego de sus tres goles, ¿qué le dijo a Martín Vázquez por la pelota?
Que me la diera que me la traía para casa (sonríe). “Dámela que me la llevo”, le dije. Aparte se dio la casualidad de que estaba cerca justo y no sabía que iba a terminar el partido. Cuando vi que lo iba a terminar, me le pegué.

¿Por ahora la usa su hijo Benjamín en su casa?
La tiene todo el día y juega constantemente. En definitiva, es el regalo que mis compañeros le dieron a mi hijo.

Con todo lo que lucharon con Valentina para que llegara Benjamín, ¿qué significó para usted poder celebrar el Uruguayo con él en la cancha?
Es otro sueño hecho realidad. Por un montón de situaciones, por lo que me ha tocado vivir en este último momento de mi carrera que no ha finalizado aún, la verdad que la posibilidad de salir campeón y conseguir la gloria con Peñarol y dar la vuelta con mi hijo, es algo que no tengo palabras para definir la emoción que siento. Es algo impresionante.

Con los goles de la final, quedó como cuarto goleador histórico del Uruguayo detrás de Morena, Atilio García y Héctor Scarone. ¿Qué puede decir?
Es algo increíble. Soy malo en estadísticas, pero hay cosas que nunca las imaginé y no las tenía en cuenta, pero cada vez que me entero, me voy emocionando más. Estar cuarto en la historia del Uruguayo, para mí que no soy un goleador, es algo que nunca me imaginé poder llegar a vivir.

¿Lo llamó el Chino Recoba para felicitarlo por el campeonato?
Sí, claro. Como si hubiera sido al revés, lo habría hecho yo. Con el Chino somos amigos familiarmente, es como una llamada del diario vivir.

Usted quiere seguir jugando en Peñarol. ¿Cómo sigue esto?
Empezamos la licencia y finaliza mi contrato. Después dependerá de lo que quiera el club. Mi idea es continuar y el hecho de terminar la carrera cuando considere que la tengo que terminar, pero hoy las ganas de seguir existen.

Todos saben que terminó dolido cuando lo echaron de Peñarol. Cuando terminó la final dijo que “esto es para los que no me querían”. ¿A quién aludió?
Lo dije y lo mantengo. A quien le quepa el sayo que se lo ponga. Yo esto ya lo expliqué, ya lo viví, ya dije lo que tenía que decir y sé cómo actué yo en cada uno de mis movimientos. Después, los demás, saben cómo actuarán ellos. Tengo la tranquilidad de conciencia de que lo que yo digo es lo que es. Ni más ni menos. Después cada uno sabe lo que hace, lo que dice y cómo actúa.

En una escala del 1 al 10, ¿cuánto sufrió en aquel momento?
¿Cuánto sufrí? Fue el peor momento de mi carrera. Ahora es contrapuesto totalmente a aquella situación, es para disfrutar.

Pero usted nunca dijo quién lo echó de Peñarol.
Hay cosas que son públicas y otras que son personales. Yo lo que tuve que decir en su momento se lo dije a la persona que tenía que decírselo. Así me manejó yo. Es como dije anteriormente: a quien le quepa el sayo, que se lo ponga. Cada uno sabe. Ni me interesa retomar esta situación. Nunca voy a mandar mensajes públicamente. No me interesa. Las cosas son cara a cara. Cada uno sabe cómo se comportó en aquel momento. Con los que tuve posibilidades de conversar, conversé de este tema.

¿No le parece que sus palabras del otro día sonaron como rencorosas?
No, para nada. Al contrario, si hay algo que no tengo es rencor. Me hablaban de si para mí esto es una revancha y digo que esto es una oportunidad que me dio Peñarol. Las revanchas no sirven para nada.


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