Peñarol y el juego de la espera

Curutchet sigue hasta fin de año, mientras se espera por Leo Ramos, Almada, Holan o alguna sorpresa

Un tema va quedando claro por estas horas en la novela de Peñarol y su nuevo entrenador: la directiva –al menos el oficialismo–, no tiene apuro para decidir quien será el nuevo DT. Casi dos semanas después de la salida de Da Sila, y más de un mes después de que hasta el más cauto de los dirigentes ya pensara en un plan B ante un ciclo del Polilla que estaba tambaleando hace tiempo, el nombre del nuevo entrenador está lejos de decidirse. Y los propios tiempos ya conspiran para que quien asuma lo haga en este torneo. Está claro que el nuevo DT no llegará antes del clásico –sería una enorme presión para un recién llegado– y luego quedarían apenas dos fechas para el final del torneo.

Esa realidad del calendario es lo que tiene a los principales directivos aurinegros, según pudo saber Referí, con la idea segura de que el coordinador de formativas Fernando Curutchet siga hasta fin de año.

Esa decisión le abre varias puertas a los dirigentes. Por un lado, seguir evaluando opciones sin necesidad de apurarse. Pero por otro, habilita a que las actuales opciones con contrato lleguen al menos hasta el fin de campeonato. Ahí es que vuelve sobre el tapete Guillermo Almada, DT de Barcelona de Guayaquil, el principal candidato del presidente Juan Pedro Damiani. El ex River termina su contrato en diciembre, aunque el club ecuatoriano quiere retenerlo. Lo que en un primer momento parecía una traba definitiva –ni el DT ni Peñarol estaban dispuestos a poner los US$ 250 mil de su cláusula de salida–, ahora tiene un escenario diferente.

Leonardo, Ramos, DT de Danubio, es otro nombre. El club ha sido claro que no quiere sacarle un entrenador con contrato a un club local, y si bien tiene vínculo con los de Maroñas hasta fines de 2017, tiene un compromiso de salida de parte de los dirigentes en el caso que haya una mejor propuesta. Ayer lo reconoció en Las Voces del Fútbol. "Tengo contrato con Danubio hasta fines de 2017, pero en otra oportunidad se planteó que si era para mejorar no habría problema. "Pero todo es hipotético porque nadie habló conmigo ni con ninguna persona de mi entorno. Mi cabeza está en la búsqueda del título con Danubio, pero siempre es bueno que un equipo como Peñarol se fije en mí".

Hasta Ariel Holan, que ayer se descartó de la carrera –ver nota aparte–, puede tener lugar si la decisión es en diciembre. Tiene contrato hasta junio de 2017, pero dejó entrever su frustración con la realidad de un club como Defensa y Justicia, parecida a la de Uruguay: cada semestre debe armar un equipo nuevo ante la sangría de jugadores. Incluso, razonan algunos directivos aurinegros, la demora en elegir a un nuevo entrenador abre otras puertas. Al barajar y dar de nuevo en diciembre, habrá que ver si no se agregan nombres nuevos a la lista.

El último argumento para decidir recién en diciembre es el más práctico: los resultados. En ese sentido, si Curutchet tiene un gran cierre de año, sumará muchos puntos para ser considerado el DT permanente. Será una dura batalla en directiva, porque desde la oposición del club muchos ven eso como un tiro en el pie, ya que es el responsable de una estructura de juveniles que está funcionando muy bien.

Ante todo, por estos días el nombre del DT es un juego de paciencia, de demoras y de estrategias. Porque dentro del club saben que una vez que haya uno elegido, no habrá nada de todo lo anterior: será conseguir resultados para ayer.

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