Peñarol va a tener que seguir remando

Los aurinegros llegaron con la ilusión de quedar cerca de la clasificación, pero no arriesgaron para ganarle a Vélez y, en el final, un error los condenó. Ganó Vélez 1-0

La Copa Bridgestone Libertadores es así. El peso de la camiseta. La presión de la cancha. El empuje de tu gente. Todo queda derrumbado en una simple jugada. No en vano esta edición del torneo tiene la particularidad de caracterizarse por la enorme cantidad de triunfos visitantes. Y le tocó al Centenario.

Vélez Sarsfield, que poco hizo en el primer tiempo por el triunfo y que se terminó soltando en los minutos finales, logró una importante victoria a cuatro del cierre del juego. Un duro golpe para el aurinegro que pensaba retirarse a casa como virtual clasificado y se fue con más preocupaciones de las imaginadas.

La consigna de Peñarol fue clara. A un rival de las características de Vélez dejarle manejar la pelota puede ser lapidario. Entonces adelantó sus líneas y ejerció la presión como elemento vital para impedir que la visita impusiera su juego.

Y Peñarol estableció su ley en el primer tiempo. El adelantamiento en bloque incomodó a Vélez. Con Novick y Cristóforo saliendo a ahogar y con Aguirregaray posicionado en campo del elenco argentino para hacer el uno-dos con Estoyanoff por derecha logró su primer cometido.

Gago no logró lucimiento y terminó abandonando la cancha lesionado, mientras que Insúa quedó limitado a algún que otro toque intrascendente.

Claro que restaba la otra parte, acaso la que más le cuesta al equipo de Da Silva, la generación de juego. Pero se las ingenió Peñarol para generar alguna que otra oportunidad. Con mucho centro es cierto, pero inquietó. Sus principales acciones fueron de pelota detenida.

La primera la tuvo a los 9 minutos con una falta tomada por Estoyanoff y conectada por Olivera que se perdió apenas afuera por elevación. La segunda nueve minutos más tarde con un tiro libre del propio Estoyanoff que se perdió cerca del palo. Y sobre la media hora un tiro libre del Lolo que sacó Sosa.

Vélez comprendió que el juego no se adecuaba a sus características y se limitó a esperar pacientemente la oportunidad de una contra. Su acción más peligrosa fue un tiro de esquina ejecutado por Insúa que sacó Bologna.

La batalla se planteó entre el vértigo que pretendió imprimir Peñarol, pero que nunca pudo terminar de concretar, y la paciencia de su rival para esperar la oportunidad.

En el complemento el aurinegro no pudo mantener el ritmo y el visitante contó con otras libertades, sobre todo para tener más contacto con la pelota que es lo que le sienta mejor.

Apenas iniciado el segundo tiempo el carbonero contó con una opción pero Zalayeta agarró mordida una pelota en el corazón del área. Vélez respondió con la acción más clara que tuvo que fue un remate de Prato que sacó Bologna abajo. En ese primer cuarto de hora el aurinegro, aún con piernas y resto físico, pudo abrir el marcador pero el remate de Zalayeta fue trabado justo.

A partir de ese momento cambió el juego. Peñarol, en su desordenado afán por ir se abrió y generó espacios. El elenco de Liniers puso el juego en el congelador. Jugó a ritmo lento y conforme el paso de los minutos el negocio era redituable.

Ello determinó que se ingresara en la zona del cero riesgo, esa que dice que cuando no se puede ganar lo importante es no perder.  Da Silva apeló a cambios y el equipo fue perdiendo peso ofensivo. Apostó a la explosión de Carlos Núñez por Olivera y luego sacó a Estoyanoff.

Pero Vélez jugaba cada vez más cómodo. Peñarol empezó a caer en errores. A los 84 minutos Aguirregaray perdió una pelota y propició una contra que terminó con remate de Insúa que sacó notable Bologna.

Hasta que, a cuatro del final, y en el momento menos esperado Copete, un demonio desde su ingreso, encaró por izquierda y cedió a Pratto que la metió contra un palo. Se derrumbó el Centenario.

Peñarol, que llegó con la ilusión de quedar como virtual clasificado, se terminó retirando con la sensación de tener que luchar por su primera meta hasta el final del grupo.


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