Peñarol, una bomba de tiempo

A las peleas internas, a los malos resultados que ponen a Alonso en la cuerda floja y a la sanción de un jugador por dopaje y el accidente del Japo, el club sumó un nuevo frente de batalla: la guerrilla entre dirigentes por la construcción del Estadio

La pelea de los médicos, la sanción por dopaje de Darío Rodríguez, los malos resultados del equipo, la última oportunidad de Diego Alonso, la mala relación del presidente Damiani con el vicepresidente Welker, una salida nocturna, un posterior accidente de tránsito, un jugador separado del plantel y la exposición mediática en su punto más alto.

Bajo estas condiciones parece complejo transitar por el camino adecuado. Por estas horas Peñarol parece no tener paz. No sale de una y se mete en otra. Y ahora sumó una especie de guerrilla por la construcción de su estadio lo que determina que el club sea una bomba de tiempo compuesta por todo tipo de ingredientes.

El sueño de construir el Estadio determinó el llamado a la asamblea representativa para la próxima semana que deberá decidir: “Estadio sí o Estadio no”.

 

No quiero ser Independiente

La convocatoria del oficialismo generó todo tipo de reacciones. Y se desató la batalla. Primero salió el vicepresidente Edgard Welker con una frase que retumbó en la cabeza de muchos: “Yo no quiero ser otro Independiente, tener un estadio pero irme a la B”.

El presidente Damiani, que está distanciado de Welker, salió de inmediato al cruce: “Peñarol cumple con las reglas del banco sin inconvenientes, pero no lo digo yo, lo dicen los técnicos que trabajan con nosotros. Por eso digo que tirar cifras sin conocimiento es de una mezquindad bastante grande. Peñarol va a tener el mejor estadio del país”.

Al día siguiente anunció la convocatoria de la asamblea representativa para el 10 de octubre.

 

Guerra interna

El jueves el Movimiento 2809 movió sus piezas y emitió un extenso comunicado advirtiendo sobre los riesgos de llevar adelante la obra. Entre otras cosas argumenta que en marzo de 2012 se anunció que costaría US$ 22 millones y que se pagaba con venta de palcos y butacas. En el lanzamiento del estadio el costo se elevó a 33 millones y apareció la figura del Banco República. Y hoy se habla de valores cercanos a los 38 o 40 millones y la necesidad de un préstamo del Brou de US$ 20 millones, denunció el 2809.

Damiani respondió: “Hay un error grande en este tema. En primer lugar el banco calcula el préstamo, los intereses y cuanto es la cuota que da. Esto para el supuesto de que el club no vendiera una butaca y no concretara un contrato que ya tiene firmado de siete millones de dólares (con Tenfield), y que Luis Eduardo González se equivocara en el 100%. Según Luis Eduardo González, que hizo un estudio de mercado, desde el momento en que se empiece a construir y se termine la obra, se venden todas las butacas. Y Luis Eduardo González creo que se equivoca bastante poco”.

Esa misma noche, el presidente Juan Pedro Damiani concurrió con el consejero Walter Pereira al club Noa Noa donde, en una reunión cerrada, se informó a los representantes del oficialismo, en la asamblea representativa, sobre los costos del Estadio.

Antes de ingresar Damiani disparó contra el comunicado del 2809: “Lo leí muy por arriba. Me hubiera encantado que la propuesto en estos cuatro años la hubiesen hecho sobre la marcha y no ahora”.

 

Damiani apura el trámite

El viernes al mediodía se citó a reunión de Consejo Directivo. Lo curioso del caso es que es el segundo encuentro en una semana. Único tema: el Estadio.

La situación no es sencilla. Los grupos de la oposición se quejan de que se les niega información, entre ellas el acuerdo que realizaron los presididos por Damiani con Tenfield.

En medio de esta situación, el equipo saldrá a la cancha el sábado con la conocida noticia de que es la última oportunidad para su técnico Diego Alonso.

Peñarol es una bomba de tiempo.

 

 


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