Peñarol tuvo una partida a lo grande

Una multitud de hinchas de Peñarol se acercó hasta el Aeropuerto de Carrasco para transmitirle a los jugadores y al cuerpo técnico su sentimiento de cara a la final del miércoles ante Santos

Un hormiguero de gente. Banderas, gritos, llantos, sonrisas, hojas de cuaderno prestas a ser firmadas por los ídolos. En pocas palabras: el calor de la gente de Peñarol que fue a despedir a los suyos al Aeropuerto de Carrasco en su viaje hacia San Pablo que puede ser histórico.
La sexta Copa Libertadores de América estará en juego para Peñarol y será en el exterior, tal como ocurrió en las cinco oportunidades anteriores en que se conquistó el título más importante a nivel de clubes en  el continente.
Poco después de la hora 17.30 arribó el ómnibus que transportaba a los jugadores y al cuerpo técnico de Peñarol a la terminal aérea.
La alegría de los hinchas hizo difícil el traslado de cada uno de los futbolistas. Por ejemplo, Luis Aguiar cuidándose de su pubalgia. Juan Manuel Olivera con su hombro en ascuas estaba feliz por el recibimiento, pero cuidaba sobremanera que no le tocaran el hombro lesionado. Y así fueron bajando todos, inclusive, los que saben que no van a jugar. Aquellos que ni siquiera estarán en el banco, pero que a pedido de Diego Aguirre y de los principales referentes del club, viajarán igual, lo harán el martes.
Allí estarán Mauro Guevgeozian, el botija Pastorini –quien estuvo en el banco ante Universidad Católica de Chile–, Collazo, Guichón y hasta Gerardo Alcoba. Sensaciones previas de un compromiso con mucho nervio, pero también con mucha historia y relevancia.
Pero uno de los más felices será precisamente Alcoba, quien fue operado dos veces de una de sus rodillas y se perdió toda la temporada. Ni  siquiera está anotado en la lista de buena fe de esta Copa Santander Libertadores. Sin embargo, viajará en esta jornada para sumarse al resto de los futbolistas como si fuera uno más del actual plantel.
Fue una multitudinaria despedida, digna de los grandes y de tener un recibimiento aún mejor.

Las coincidencias
Este viaje de Peñarol tiene algunas coincidencias interesantes con el pasado.
Por un lado, como todos ya saben, el técnico es Diego Aguirre, factótum del gol decisivo que llevó a los aurinegros a la última consagración continental en 1987 en Santiago de Chile contra América de Cali.
Por otro, hay que tener en cuenta que el presidente de la institución carbonera en ese entonces era José Pedro Damiani, padre del actual titular del club de las 11 estrellas.
Ya que se habla de historia, viajaron también el lunes a estar presentes en una nueva final Fernando Morena –campeón de la Copa de 1982– y Washington Cataldi, el hijo del ex presidente de la institución de ese entonces.
Otro histórico que viajó fue Jorge “Tito” Goncalves, –el martes encargado de la Tercera división del club– quien fue ganador de la Copa de 1987 e hijo de Néstor Goncalves, quien ganó las Copas de 1960, 1961 y 1966 con Peñarol.
El partido se jugará en Pacaembú, el mismo estadio en el cual los carboneros consiguieron su segunda Libertadores y la única que le ganaron a un conjunto brasileño, en aquel caso, Palmeiras en 1961.

Definen si Urreta va al banco
El cuerpo técnico de Peñarol encabezado por Diego Aguirre, definirá el martes luego de reconocer el Estadio Pacaembú si Jonathan Urretaviscaya ocupará un lugar o no en el banco de relevos en el trascendente choque del miércoles ante Santos.
El futbolista había mejorado de su desgarro –no juega desde el 15 de mayo–, pero sintió un pinchazo el fin de semana antes de la primera final, por lo que no estuvo.
En caso de que Aguirre lo coloque en el banco, quien quedará fuera del mismo será el juvenil Emilio MacEachen.
Peñarol viajó hacia San Pablo en busca de otra vuelta. La gente ya jugó su papel.


Fuente: Marcelo Decaux

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