Peñarol tiene pinta de campeón

Con dificultades, porque su camino tuvo espinas, Peñarol construye la estructura que el domingo lo distanció del resto en la tabla y lo invita a soñar

Le costó una enormidad encontrar el punto justo a Peñarol en el Apertura, porque arrancó muy mal la temporada, pero entre la gráfica mirasol que confirma la consolidación individual y colectiva del fútbol de los dirigidos por Jorge Da Silva y el rendimiento opuesto de Nacional –que tanto importa en situaciones como la actual–, ocupa un lugar en la tabla que definitivamente le brinda la confianza para empezar a sentirse campeón. Porque si algo faltaba para consolidar su imagen, recogió el domingo el triunfo ante Defensor Sporting, en un muy buen partido, intenso y muy táctico, y en la semana previa al clásico se cortó solo en la tabla de posiciones, al tiempo que se acomodó como para recibir a Nacional con el impulso que necesita para seguir expreso en la carrera por el título.

Nada le asegura a Peñarol los puntos en el partido que tendrá que jugar el domingo ante Nacional, especialmente si está Álvaro Recoba, pero sin dudas lo ubican en un lugar muy diferente, porque su evolución fue sostenida y la suerte juega de su lado –que Nacional sufra tres bajas habla de la fortuna de los mirasoles–, y ese no es un detalle menor.

El partido que aurinegros y violetas sostuvieron el domingo por la décima fecha del Apertura, que se resolvió con triunfo de Peñarol 2-1 fue la mejor representación del fútbol táctico, por la forma en la que actuaron ambos equipos. Por la disciplina acostumbrada de Defensor Sporting para cuidar cada metro de su cancha con un 4-4-2 que resultó muy difícil de vulnerar para Peñarol. De hecho, los aurinegros tuvieron que esperar hasta el final del primer tiempo para encontrar en una incidencia que contó con la complicidad del golero Irrazábal y el error del línea, que no advirtió la posición adelantada de Macaluso, el 1-0.

Hasta ese momento el partido, bien cerrado, se había jugado con dientes apretados y sin margen para el error. El violeta pudo llegar al gol a través de un cabezazo de Risso y los aurinegros de una jugada resuelta con velocidad y precisión a los 11 minutos, en la que Zambrana estrelló el balón en el palo y otra, a los 19 minutos, cuando Zalayeta cabeceó afuera. Defensor intentaba dañar por las bandas con el juvenil Gedoz, mientras que Peñarol imponía su juego con el talento de Carlos Grossmüller, que empieza a ser un jugador determinante.

El gol cambió el partido, porque en el complemento Defensor Sporting tuvo que salir a buscar más arriba. De esa forma se abrió la cancha. Peñarol perdió a Valdez por lesión y Da Silva rearmó la defensa (Álvez, González, Macaluso, Raguso), al tiempo que mandó a Aureliano Torres por Zambrana, quien había sido uno de los más destacados hasta ese momento. Pese a que no pareció la mejor variante en ese momento, la buena lectura del técnico mirasol resultó decisiva, porque el violeta dejó espacios y el paraguayo dañó con su ida y vuelta por izquierda. En una de esas jugadas, con una alta cuota de fortuna, a los 74 minutos, una pelota cruzó toda el área y Torres estableció el 2-0.

Olivera debió recibir la segunda tarjeta amarilla –si Vázquez aplicaba el mismo rigor que Falce el sábado con el delantero de Nacional, Bueno– cuando cargó con violencia sobre Irrazábal, lo que le habría dejado fuera del clásico.

Jugado, Tabaré Silva arriesgó lo que le quedaba y con el ingreso de Puppo encontró el gol de descuento cuando ya no quedaba margen para más nada.

Peñarol está sólido, maduro, creció a lo largo del Apertura y moldeó ese espíritu ganador que hoy lo sostiene como líder. Ahora debe confirmarlo el domingo en el clásico, en el que Nacional está jugado a otro milagro de Álvaro Recoba. Pero, el fútbol son momentos, y es por eso que el aurinegro manda y tiene pinta de campeón.


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