Peñarol se volvió a inspirar

Zalayeta jugó otra vez de galera y bastón y el aurinegro derrotó a Fénix en una de sus mejores exhibiciones para quedar a un solo paso del título
Peñarol dio solo un paso. Pero con mucha firmeza. Derrotó a un equipo duro como Fénix, defendió la punta con éxito y lo hizo jugando uno de sus mejores partidos en el Torneo Clausura.

El equipo de Pablo Bengoechea levanta vuelo en el momento más oportuno. A una fecha del final del Clausura donde un triunfo –el domingo ante Racing–, lo mete en la definición del Uruguayo que Nacional prepara desde hace meses, Peñarol jugó uno de sus mejores partidos en el torneo.

Sin dudas, la mejor exhibición del aurinegro fue en la cuarta fecha ante Defensor Sporting.

Pero el domingo, el equipo volvió a mostrar signos de aquellas luces que sorprendieron tanto como encandilaron. Sobre todo, de mitad de cancha en adelante.

Porque atrás tuvo sus bemoles. Fénix –el defensivo, el cultor de la espera y el contraataque– lo sorprendió colocando tres delanteros desde el arranque.

Martín Ligüera entró y salió desde las bandas a la posición de enganche, el trío de contención
–Schettino, Papa, Ferro– se adelantó en bloque y Cavallini se perdió un gol increíble a los dos minutos, abajo del arco tras un gran desborde por derecha.

Con Ligüera dando el paso atrás para encontrar espacios a espaldas de los volantes de Peñarol y así poder explotar la velocidad de Waterman y la potencia de Cavallini, los de Capurro se insinuaron mejor en el inicio.

Pero todo cambió a los 12 minutos cuando a la salida de un córner, Zalayeta se combinó con Aguiar y este puso un centro perfecto de zurda para que Píriz –sí, otra vez Píriz– estampara de cabeza el 1 a 0.

Peñarol mejoró como por acto reflejo. Y entonces afloró en todo su esplendor el juego cerebral, imaginativo y estilizado de Zalayeta.

El centrodelantero aurinegro volvió a dar una clase de cómo jugar de espaldas al arco. Con perfecto discernimiento para decidir cuándo descargar y cuando girar y encarar, el fútbol del equipo comenzó a crecer a su alrededor.

Porque Zalayeta es de esos jugadores tocados por una especial condición: la de hacer mejor a sus compañeros.

Estuvo cerca de anotar con un bombazo de afuera del área que se estrelló en el horizontal.

Aprovechando el desconcierto de Fénix, Urretaviscaya y el Japo Rodríguez cambiaron de banda e inmediatamente Urreta estuvo a punto de aumentar, con sutil definición, una jugada que arrancó Zalayeta girando tras recepcionar de taco y jopeada a su defensor.

Pero reaccionó Fénix y en dos minutos sacudió el arco de Migliore con dos tiros que se estrellaron en los palos.

Primero Schettino y después Ligüera. ¿La suerte del campeón? Tal vez.

El partido se cerró a los 52' cuando Aguiar se filtró entre líneas y definió cruzado. ¿El pase? Milimétrico, perfecto, desnivelante. Otra obra de Zalayeta. La jugada arrancó con un mal despeje de Pallas que tuvo una tarde fatal.

Lo que siguió después fue una apabullante muestra de lo mejor que puede dar este equipo de Peñarol.

A saber: Presión alta. Con el marcador de 2 a 0, a los 55', el equipo se movió en bloque para presionar a un Fénix al que se le dio por salir jugando. Papa la perdió y el Japo probó de afuera forzando a Mejía a la mejor atajada de la tarde.

Variante táctica. Peñarol jugó 4-3-3 ayer con Pacheco como volante el primer tiempo y como puntero el segundo.

Tony jugó un irregular partido, pero cuando se encendió el volumen de juego aurinegro creció ampliándose el abanico de opciones ofensivas.

Transición defensa-ataque. Con Diogo por izquierda, Bengoechea tiene un jugador confiable para sacar la pelota limpia por abajo sin recurrir al pelotazo.

A los 56' el brasileño dio una muestra de su talento. Se proyectó, se combinó con Urreta y Zalayeta y la jugada –más bien jugadón– terminó en una sutil definición de taco de Urreta que salvó Mejía en otra gran atajada.

Capacidad de solvencia. Peñarol tuvo una irregular tarea defensiva ayer. Pero cuando Bengoechea movió el banco a los 72', el equipo resignó volumen de juego a cambio de control de las acciones.

Con Hernán Novick de enganche y Gianni Rodríguez como puntero, el aurinegro pasó a jugar 4-2-1-3 y salvo un remate de afuera del área de Ferro, a los 76', no sufrió chances de gol en contra.

Así le ganó a Fénix. Así se preparó para definir el Clausura. Y también para algo más.



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