Peñarol quiere que se termine de una vez

El aurinegro apenas empató con Juventud jugando muy mal y sin repetir nada de lo mostrado tan solo seis días antes cuando ganó con autoridad el clásico

El deseo de todos los hinchas de Peñarol lo tradujo Tito Goncálvez en la conferencia de prensa. “Espero que este campeonato se termine de una vez”.

No hay nada más para agregar. Juventud le planteó un partido inteligente, se paró muy bien en la cancha. ¿Y? ¿Cuál fue la respuesta del grande? Ninguna.

Cuesta entender cómo un equipo con seis días de diferencia entre el clásico y el sábado, con prácticamente los mismos hombres –solo no jugó Marcel Novick–, haya cambiado tanto y para mal ante el rival que más goles ha recibido en el Apertura: 26. No solo no le anotó, sino que Martín Góngora solo tuvo que extremarse una sola vez y en todo el primer tiempo no le patearon al arco.

Mire que se habla de Peñarol, del mismo que le ganó bien a Nacional el domingo pasado. Pero entonces, ¿dónde quedó aquella actitud mostrada? ¿Y el fútbol? ¿Y las individualidades? ¿Y la dinámica?

Algunas veces –no siempre– inconscientemente se bajan las revoluciones, la adrenalina se cae al piso luego de un triunfo importante. Pero a Peñarol no le puede suceder lo que le sucedió el sábado. Jugar a no jugar. Arriesgar poquísimo. Llegar en cuentagotas. Ser un pobre equipo en la cancha.

Juventud aprovechó muy bien los espacios, llegó con mucha facilidad a la última zona rival y si no se llevó los tres puntos fue por dos motivos: en el primer tiempo, no supo cómo hacer la última jugada. Y en el final –tras un offside no cobrado a Marco Antonio–, el brasileño se fue derecho al gol y dio la sensación de que Castillo le cometió penal.

Luis Aguiar –muy lejos del que jugó el clásico– igual fue el abanderado del escasísimo fútbol aurinegro, pero se quedó solo, como también se quedó solo arriba Jonathan Rodríguez. Pacheco intentó con algún pase al vacío y todo quedó en eso: vacío.

La antítesis del Peñarol del clásico se vio el sábado en uno de los partidos más aburridos de los últimos tiempos.

Juventud siguió buscando el arco de Castillo –que ya cuando terminaba el primer tiempo le sacó un gol a Reyes– y, de alguna manera, hizo negocio para el descenso.

Peñarol ya quizás ni piensa en la Anual porque lleva 16 puntos de 39 jugados.

La preocupación volvió cuando menos se la esperaba. Se creía que el envión anímico del triunfo clásico comenzaría a cambiar la pisada. Pero no fue así. Y otra preocupación: las lesiones no paran. Otra vez Bizera tuvo que pedir el cambio como para redondear una tarde nefasta de Peñarol.

El signo de interrogación se volvió a abrir. El equipo de Tito Goncálvez fue un espejismo, muy pobre, sin ideas, con errores y desea que esta pesadilla termine de una vez.

Juventud 0-Peñarol 0

Juventud: Martín Góngora; Alejandro Reyes, Brian De Barros, Rodrigo Cabrera y Darwin Torres, Jonathan Blanes, Renzo Pozzi, Emiliano Romero y Gastón Otreras, José María Franco y Jaime Báez. Director Técnico: Jorge Giordano

Peñarol: Juan Castillo; Baltasar Silva, Joe Bizera, Damián Macaluso y Nicolás Raguso; Augusto Medina, Sebastián Píriz, Mauro Fernández y Luis Aguiar, Antonio Pacheco y Jonathan Rodríguez. Director Técnico: Jorge Goncálvez

Cambio en Juventud: 36' Jonathan Charquero x José María Franco, 63' Marco Antonio Militão x Jaime Báez y 71' Cristian Latorre por Gastón Otreras

Cambios en Peñarol: 55' Fabián Estoyanoff x Mauro Fernández y Gonzalo Viera x Joe Bizera y 65' Marcelo Zalayeta x Antonio Pacheco

Tarjetas amarillas: Reyes (J)

Cancha: Estadio Centenario
Árbitro: Fernando Cabrera
Asistentes: Richard Trinidad y Marcelo Alonso
4to. Árbitro: Esteban Ostojich


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