Peñarol obtuvo lo que quería

El aurinegro logró empatar con Benfica como visitante y se vuelve de la minigira invicto y con mayor ritmo y dinámica pensando en el futuro cercano en la Copa Sudamericana

Uno de los principales objetivos que tiene un entrenador en una pretemporada es que su equipo gane en competencia, agilidad, velocidad, juego y ritmo. Eso, obviamente, es lo que pretendía Diego Alonso, el técnico de Peñarol antes del viaje que lo llevaría por Canadá y Portugal.

Y eso fue lo que consiguió. Porque Peñarol –que aún tiene cargas pesadas por dicha pretemporada al igual que los rivales a los que enfrentó– no mostró un fútbol espectacular ni mucho menos. Pero sí obtuvo ese ritmo necesario como para afrontar de ahora en adelante la Copa Sudamericana en primera instancia, y luego, el Torneo Apertura.

Tanta fue la trascendencia que le dio Alonso a estos dos partidos –con dos viajes agotadores (Montevideo-Santiago-Panamá-Toronto) y (Toronto-París o Ámsterdam según el grupo-Lisboa-Algarve)–, que utilizó a todos los futbolistas que llevó y le restó importancia a lo que pudiera suceder con los resultados.

En Toronto, contra Sporting Lisboa, empató 3-3 y cayó en los penales. El miércoles, contra un rival de mayor fuste como Benfica –el club con más socios de todo el mundo, más de 200 mil–, volvió a igualar, esta vez, 1-1, con otra gran producción de los futbolistas que salieron desde el banco y varios jóvenes.

Jonathan Rodríguez volvió a ser determinante como cuando entró en el complemento el domingo pasado. Esta vez, igualó el partido con un zurdazo cruzado tras un preciso pase de cabeza de Antonio Pacheco.

Peñarol fue práctico. Porque llegó muy pocas veces al arco de Artur Moraes, pero, sin embargo, en esta oportunidad marcó mucho mejor en defensa con Damián Macaluso y Gonzalo Viera muy atentos. Además, Alonso experimentó y cambió a los laterales. Albín el miércoles jugó por derecha y Baltasar Silva por izquierda. Si hay un momento para probar, es ahora y el DT lo tiene muy claro.

Benfica fue el dueño de la pelota y de las acciones más importantes del juego. Dominó durante la gran mayoría de los minutos e inquietó a la última zona mirasol.

Allí fueron muy importantes Juan Castillo en el primer tiempo y Danilo Lerda en el segundo, con algunas atajadas determinantes que salvaron el arco aurinegro.

Pese a que el rival tuvo mucho más el balón, Peñarol se defendió bien y atacó de contragolpe.

Además de Jonathan Rodríguez, se vio un buen juego de Nicolás Raguso en su nueva posición de volante –ya jugó allí contra Sporting Lisboa– y la intención ofensiva de Santiago Silva, quien poco a poco quiere volver tras su grave lesión y la operación de ligamentos cruzados en una de sus rodillas.

Justamente un gran tiro del ex delantero de Danubio desde fuera del área fue la posibilidad más clara que tuvieron los aurinegros en el complemento ante un rival que contó con la enorme figura del serbio Lazard Markovic, quien más allá de haber anotado el gol, fue una pesadilla con la pelota al pie.

Esta vez no hubo que recurrir a los penales, pese a que otra vez el resultado fue de empate.

Lo más positivo para Peñarol fue que el equipo siguió afiatándose de cara a lo que viene. El miércoles contó con la ausencia del Lolo Estoyanoff y en Montevideo quedaron jugadores de renombre. Por todo eso, como balance, la gira concluyó con una buena imagen.


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