Peñarol no quiere perder el clásico en los escritorios

Damiani habló con los presidentes de Liverpool, Danubio y Wanderers, equipos que pelean el título con Nacional, quienes le dan su apoyo

El presidente de Peñarol, Juan Pedro Damiani, se reunió con casi todos los dirigentes y con los tres delegados ante la Asociación Uruguaya de Fútbol durante aproximadamente una hora y media el domingo en el palco del Estadio Centenario luego de que se suspendiera el clásico, y además de hablar con el titular de la AUF, Wilmar Valdez para que tratara de que se reuniera la Mesa Ejecutiva para que se fijara –sin público– el partido para el miércoles –lo que no tuvo andamiento–, también dialogó telefónicamente con sus pares de Wanderers (Jorge Nin), Liverpool (José Luis Palma) y Danubio (Óscar Curutchet), –clubes que pelean con Nacional el título– quienes le dieron su apoyo para que exista "deportividad".

La intención de Peñarol es que el encuentro clásico se juegue sí o sí y no perderlo en los escritorios debido a los incidentes registrados el domingo y al antecedente del encuentro ante Rampla en el que fue baleado un barra en plena Ámsterdam, por el cual le dieron ganado el encuentro a los picapiedras.

Los tres clubes marcaron su apoyo a los aurinegros para que el clásico se dispute en la cancha ya que entienden que no sería bueno que se dirimiera en las oficinas de la AUF.

"Esto es un desastre"

"Me duele como dirigente del fútbol. Esto es un desastre. Había que dar señales rápidamente; si fuera presidente de la AUF hoy (el domingo) citaba al Ejecutivo. Lo que menos puede pensar uno es en el fútbol", dijo Damiani.

Y añadió: "Es muy triste todo esto. Uno no veía en los últimos días quién jugaba de lateral o de '9', eran más famosos lamentablemente la gente de la comisión de seguridad de la AUF que han laburado con toda su pasión, se hablaba del Ministerio del Interior, del pulmón de la Olímpica, se escuchaba que no se podía pasar prácticamente por el Parque Batlle. Entonces uno dice, ¿a dónde va uno? ¿Al fútbol? Lo estamos matando al fútbol. Tengo cuatro hijos y todos van a la Olímpica y hoy (el domingo) no vinieron".

"¿No es mucho más importante las barbaridades que han pasado, que se tiró una garrafa sobre la Policía, que en Santa Lucía se intentó matar a tres chicos? Peñarol quiere jugar el partido. Que haya deportividad. Esta gente que generó esto son del crimen organizado que generan todo tipo de apriete y ahora tienen la posibilidad de que matan a un chico que no tiene nada que ver y generan puntos, o tiran algo y generan puntos. Entonces se le está dando a esa gente un poder que es peligroso", agregó.

A su vez, indicó que "la deportividad está en jugar los partidos. A esta altura y después de lo que pasó no me interesa solo el tema deportivo. Lo que me interesa son otras cosas más importantes que lo que sean dos o tres puntos. Pero tampoco era justo. Es un problema que tenemos todos. No es que lo tiene Peñarol. Lo tiene Nacional, lo tiene la sociedad".

Según Damiani, "estamos matando al producto y estamos matando a la pasión. Está instalado el tema de que los dirigentes bancamos a los barras. ¿Cuál es el beneficio? ¿Perder campeonatos? ¿Perder esónsors? Tengo una amargura enorme. Yo sueño un fútbol distinto, por eso hicimos un estadio".

La barra fue a pedir 400 entradas a Los Aromos

La barra de Peñarol fue a pedir 400 entradas a Los Aromos "en buenos términos", pero no se le entregaron, según confirmó el domingo en el vestuario carbonero el director de fútbol, Juan Ahuntchain.


EL TRATO DIFERENTE

Además de que el efecto disparador de la violencia en la Ámsterdam fue la detención de cabecillas de la barra de Peñarol en las afueras del estadio, también se informó a Referí de que había molestias en el seno de la parcialidad aurinegra por un tratamiento desigual en el operativo de seguridad que le permitió a los hinchas de Nacional ingresar bombos y banderas de mayor porte que las que se permitieron en la Ámsterdam lo cual igualmente no justifica ningún acto de violencia.

Cabe recordar que en enero de este año, en un clásico de verano, a la hinchada de Nacional se le requisó en las afueras de la Colombes pirotecnia mientras que la de Peñarol tiró la suya en la Ámsterdam en un partido en el que ambos ingresaron con bengalas. Sin embargo, ese día no se produjeron hechos de violencia.


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