Peñarol los atropella en la red

Una gran actuación de Zambrana y los goles de Olivera, Zalayeta y Estoyanoff, llevaron a los mirasoles a otro triunfo contundente y a la punta del torneo

Con la pelota en los pies parece un vendaval. Cuando cruza la mitad de la cancha, el equipo obviamente se encuentra muy cerca de lo óptimo.

Está lejos, muy lejos de ser una máquina, pero sí ha quedado demostrado que a veces, contra estos últimos cuatro rivales que ciertamente son menores, ha jugado hasta con cuatro puntas cuando se suman Estoyanoff y Zambrana por las puntas a las torres Zalayeta-Olivera.

También se nota una presión importante en la salida del rival que le ha dado réditos.

A eso, cabe señalar que tácticamente el equipo funciona mucho mejor. Se cubren los espacios, no se juega a lo loco, existe orden.

Si sube Alejandro González, lo cubre Grossmüller. Si lo hace Darío, le toca el turno a Novick. Y también bajan el Lolo y Zambrana. Es decir, se juega como se debe y el funcionamiento está mucho más aceitado.

Uno de los secretos en el fútbol es poder defenderse con la pelota. En realidad no tiene nada de secreto, pero en Uruguay, hay poquísimos equipos que lo hacen.

Peñarol ha convertido 16 goles en sus últimos cuatro encuentros con un Olivera encendido que hizo ocho y se dio el lujo de marrar un penal.

Pero eso no es todo. De los 24 goles que lleva en el Apertura –es el equipo con más tantos por lejos–, todos los hicieron hombres de mitad de cancha hacia arriba: 11 Olivera, cinco Zalayeta, cuatro el Lolo, tres Zambrana y uno Pacheco. Eso demuestra el poderío ofensivo con el que cuenta Peñarol, algo determinante.

Racing no fue medida. Comenzó a soltarse más cuando perdía 4-0 y se quedó con un hombre de menos por la expulsión de Brasesco. Pero cómo será que pese a los cinco tantos que recibió, el Loco Contreras se erigió en figura salvando tres o cuatro situaciones claras.

El circuito ofensivo volvió a ser trascendente en los aurinegros. Y para colmo de buenas noticias para el Polilla Da Silva, Carlos Grossmüller se hizo amigo de la pelota, comenzó a soltarse y a mostrar lo que se esperaba de él al principio de la temporada. Le cometieron el primero de los penales y ayudó siempre.

Claro que como ha ocurrido últimamente, Peñarol es otro muy diferente cuando defiende. Si bien no fue un mal rendimiento del fondo, le llegaron dos veces con peligro y le anotaron. Eso, contra los dos rivales que se vienen –nada menos que Defensor y Nacional–, puede ser letal.

Todo indica que los jugadores de Da Silva bajaron las revoluciones cuando vieron que faltaban 41 minutos y ya estaban 4-0. Era una tarde de mucho calor, el partido estaba liquidado y se dejaron estar. Tanto, que Racing con muy poco y 10 hombres, se puso 4-2. Esa es una materia pendiente de este equipo, porque nunca puede desenchufarse de la manera en que lo hizo.

Pasó de jugar a 100 kilómetros por hora a hacerlo caminando. No subestimó al rival, se dejó estar. Y eso no está bien para un  equipo de estas características.

Se volvió a trepar a la punta –con un partido de más–, y disfruta el momento. Con un mejor juego, con un Zambrana desnivelante con dos pases más de gol (lleva cinco en el torneo) y con una contundencia tremenda. Si mejora en defensa, parece imparable.


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