Peñarol entre la tranquilidad y la resignación

Importantes directivos aurinegros entienden que se vienen meses de transición

Peñarol vivió el pasado semestre uno de los peores campeonatos de los últimos tiempos, en lo expuesto futbolísticamente y por los resultados, que lo dejaron enterrado en la tabla de posiciones a 17 puntos del eterno rival.

Ese ha sido un golpe tremendo para todos –sobre todo dirigentes– quienes están obligados a mirar más allá y no piensan tanto en lo que se está por venir desde el sábado cuando el equipo visite a Cerro en el Tróccoli por la primera fecha del Torneo Clausura.

Es que más allá de que el DT Pablo Bengoechea y el plantel arrancan con todos los bríos, en altas esferas del club hay una especie de una serena resignación.

Se contrató hasta el momento solo a tres futbolistas: Jonathan Urretaviscaya, Luis Aguiar y Gianni Rodríguez. Si bien se espera que pueda haber una nueva incorporación de aquí al viernes cuando termine el período de pases, todo sigue muy frío. De hecho, durante la semana pasada la comisión de pases y contrataciones casi no tuvo reuniones, en momentos en que se cerraba el libro de pases de Europa, que siempre tiene un efecto indirecto en el mercado local.

“Estamos conformes con el plantel que tenemos. Lo que pasa es que en realidad debemos apostar a subir juveniles y pensar más desde julio en adelante”, dijo a El Observador un importante dirigente carbonero, que se sinceró sobre el papel de los próximos seis meses: preparar el terreno para armar un plantel competitivo a partir de la temporada que viene.

Peñarol está obligado a ganar el Torneo Clausura y luego forzar una final por el Uruguayo. Pero la tabla marca una realidad que en Los Aromos nadie obvia: los 17 puntos que le lleva Nacional en la Anual complican mucho las chances, porque aún ganando el Clausura, los tricolores seguirán teniendo la ventaja de que si ganan la semifinal definirán todo. Por eso la postura de algunos directivos es que si se pierde este torneo no se termina el mundo, ni mucho menos debería estar en riesgo el cargo de Bengoechea.

“Es que se entiende que este trabajo de Pablo (Bengoechea) durante los primeros meses es una especie de transición. No vamos a ser muy exigentes”, expresó otro connotado dirigente mirasol.

El plantel que tomó el DT es otra aspecto que marca la realidad: en diciembre se optó por no renovar los contratos que se vencían (salvo prioridades como Carlos Valdez), y esperar a julio, cuando se vencen los de otros veteranos, para hacer una reestructura a fondo sin incurrir en los gastos que implican las resciciones anticipadas.

El tema del director deportivo, que aún no está definido, es otra señal: los dirigentes aprovecharon para discutir a fondo y sentar bases para el futuro del club en esa área. Nuevamente, allí no hay apuro, y como en la cancha, el objetivo es empezar un nuevo Peñarol con la temporada 2015-2016.


Fuente: Ignacio Chans y Marcelo Decaux

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