Peñarol fue vapuleado en Bolivia

El equipo de Leonardo Ramos perdió 6-2 en su debut copero
Peñarol fue vapuleado este martes 6-2 por Jorge Wilstermann en su debut en el grupo 5 de la Copa Libertadores. El equipo llegó la ilusión generada por el buen arranque en el torneo local, pero al final se llevó una verdadera paliza del equipo boliviano.

Leonardo Ramos planteó un partido de igual a igual pese a enfrentar también a la altura de Cochabamba (2.600 metros) y a un campo de juego imposible. Lo de la altura es relativo: en 2014, dirigido por Jorge Fossati en Copa Sudamericana, Peñarol le había ganado 4 a 0 a este mismo rival.

El DT ordenó una presión alta encabezada por los delanteros Gastón Rodríguez y Junior Arias. Liberó a Tomás Costa de su posición inicial de doble cinco para adelantarlos unos metros como organizador de juego. Tuvo siempre la intención de salir jugando prolijamente desde el fondo y de llegar en ataque con el desdoble de sus volantes externos (Nahitan Nandez y Cristian Rodríguez).

Pero encajar un gol en la primera acción de riesgo de su rival trastocó el planteo y modificó el escenario.

Iban apenas 6 minutos cuando el puntero José Ríos picó por izquierda y Ramón Arias salió al descubierto para cortar su avance. El Cachila intentó tirarle el cuerpo encima y el delantero rival evitó el choque. Quedó la duda de si lo desplazó con el hombro y el brazo derribando a Arias por la espalda. Pero lo cierto fue que el juez no cobró nada, que Ríos se metió en diagonal en el área y que la clavó arriba en el primer palo.

El aurinegro mantuvo el plan y a los 11' estuvo a punto de igualarlo cuando Arias puso de frente al arco a Gastón Rodríguez que, solito contra el golero Raúl Olivares, remató alto.

Pero si hubo algo que no funcionó el equipo de la manera en que venía saliendo a nivel local fue la estructura y el orden defensivo.

Porque al fallo inicial de Arias se sumó el infantil penal que cometió Alex Silva a los 25' en una acción en la que lo encararon hacia de adentro y hacia afuera del área.

Thomaz Santos, a quien le habían cometido la infracción, marcó así el 2 a 0 y siete minutos después el habilidoso brasileño dibujó una gran jugada en el mediocampo, los bolivianos la movieron de izquierda a derecha y tras un centro rasante al segundo palo llegó Ríos -otra vez descuidado- para empujarla y decretar el 3-0 por centímetros ya que Gastón Guruceaga la atajó pero adentro.

En la jugada quedó en evidencia el lento retroceso de Guzmán Pereira y sobre todo el de Costa que cuando iban 41 minutos tuvo que abandonar la cancha acusando su larga inactividad.

Se hizo evidente así que la increíble ausencia de Lucas Cavallini –viajó pero recién en Bolivia se desayunaron que estaba suspendido– trastocó buena parte del plan original de Ramos ya que Costa fue sorpresivamente su sustituto.

Peñarol perdió la línea de juego, perdió la intención y la precisión para sacar la pelota limpia de atrás y a la hora de para pasar al ataque se reiteró en pelotazos largos y frontales.

Los goles de Gastón Rodríguez -el primero tras precisa habilitación de Lucas Hernández y el segundo tras una corrida por derecha donde definió por abajo del golero- y la infantil expulsión de Ríos -pateó desde el piso a Silva- no lograron acomodarlo a nivel de juego.

Primero porque Juan Martín Boselli, quien entró a los 60', se hizo echar a los cinco minutos de manera inexplicable y segundo porque el equipo atrás tuvo una noche de terror.

El gol de pelota quieta Edward Zenteno –quien al saltar el cartel en el festejo dejó en evidencia un generoso abdomen–, el nuevo penal cometido por Hernández (en realidad no tocó a Thomaz Santos que simuló la infracción aunque el lateral se le tiró en forma temeraria) y la falta de reacción de Iván Villalba ante el giro en cuotas de Franco Olego terminaron de sellar una auténtica paliza. Y Peñarol empieza la Copa otra vez cuesta arriba.

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