Peñarol-Estudiantes, amigos son los amigos

Cómo y cuándo nació la relación entre los aurinegros y los pincharratas que determinar que sus hinchas hasta intercambien banderas y camisetas

A nadie escapa que las hinchadas de Peñarol y Estudiantes se llevan bien. Existe una especie de pacto que determina un ida y vuelta muy particular. Por eso no extrañó que en el juego de ida por la Copa Sudamericana los hinchas se cruzaran por las calles de La Plata y se saludaran como si se conocieran de toda la vida. Ahora, de cara a la revancha, se descarta que los carboneros respetarán a los más de tres mil hinchas del Pincha que vienen a Montevideo.

Pero la duda es ¿cómo y cuándo nació la relación?

Según el diario El Día de La Plata, el tema viene de larga data.

Se dice que el primer encuentro ocurrió en la década del 20. “En 1927 se jugó el primer partido amistoso. Fue en Montevideo e igualaron 2-2. El Pincha viajó con todas sus figuras: Lauri, Scopelli, Zozaya, Ferreira y Guaita. Dos años después fue el Carbonero quien vino a la Argentina. Ganó Estudiantes 2-0.

En setiembre de 1937, una década después, asumió la presidencia albirroja Manuel María Lavié, de raíces uruguayas y simpatizante de Peñarol. Será por eso que el carbonero fue el equipo invitado a La Plata el 17 de noviembre de 1937, cuando en 57 y 1 se inauguraron las luces. El Manya jugó ese amistoso, que finalizó 0-0 frente a una multitud. Pasaron los años y la relación nunca se quebró. Algunos jugadores pasaron por el Pincha y viceversa. Pero no mucho más.

Eso sí, luego de la derrota en San Pablo contra Palmeiras por la Copa Libertadores de 1968, Osvaldo Zubeldía no dudó: jugar en el Centenario. Antes de volver a La Plata el propio Mariano Mangano se fue a Montevideo y regresó con la autorización de sus pares de Peñarol de utilizar su predio de concentración en Los Aromos. Del mismo modo ocurrió al año siguiente, cuando el Pincha le ganó la final de la Libertadores a Nacional, el otro poderoso del país vecino. Ahí la amistad se hizo más fuerte todavía”.

En su nota El Día agregó que: “Las calles se volvieron a cruzar en la década del ‘90, con la migración de un grupo de hinchas que se radicó en nuestra ciudad. Uno de ellos, Sergio Chans, alias “el uruguayo”, había sido el capo de la barra carbonera y frecuentó el corazón de la tribuna en la calle 55. Desde entonces una bandera acompañó casi todos los partidos de Estudiantes: “El manya es Pincha”. A partir de entonces, camisetas amarillas y negras se vieron con facilidad en la tribuna, lo mismo que rojas y blancas en la de Peñarol. Pasaron los años y algunos cruces por Supercopas y ahora por Sudamericana volvieron a poner en un mismo lugar a las dos instituciones, que se respetan muchísimo, al punto de tener una amistad de casi un siglo”.

 


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