Peñarol es una isla, para mal

La no habilitación del Campeón del Siglo fue una consecuencia lógica de la política del club en la AUF

"Peñarol es una isla", me dijo hace poco un dirigente de la AUF, de esos que está día y noche en la calle Guayabo y conoce los corrillos como nadie. Pero no es en el sentido positivo que le daba el Contador Damiani en la década del 90. En los últimos tiempos, Peñarol se ha ido aislando en su política de la AUF, lo cual no es relevante para los hinchas a menos que se llegue a situaciones como la del viernes, cuando el club no pudo alcanzar una mayoría de votos para lograr una excepción reglamentaria que habilitara su nuevo estadio, que todos coincidieron es un lujo para el fútbol uruguayo, pero que no cumplía con el reglamento.

Por diferentes razones, Peñarol está alejado del gobierno de Wilmar Valdez casi que desde que empezó su camino. En su momento apoyó la candidatura de Eduardo Abulafia, y después, aunque integró el Ejecutivo provisorio (con Jorge Barrera como neutral) y el permanente (con Rafael Fernández) nunca lo tuvo como un sólido defensor del titular de la AUF.

Las crisis se hizo evidente en febrero, cuando el presidente del club aurinegro Juan Pedro Damiani creó la "Liga Sudamericana de Clubes", para reclamar más dinero a la Conmebol. Valdez lo vio como un ataque personal cuando estaba en la recta final a las elecciones del organismo, del cual era presidente interino y aspiraba a la presidencia permanente. Tras varias polémicas públicas –por ejemplo, Peñarol también disparó contra la "influencia" que ejercía el secretario general Alejandro Balbi, representante de Nacional- ambas partes acordaron bajar los decibeles.

Pero la soledad de Peñarol en la AUF se mantuvo. Por un lado, está lejos de los clubes que forman el núcleo del apoyo político a Valdez: los "chicos" (Rentistas, El Tanque, Cerro, Juventud, Racing, entre otros). Pero por otro, también está alejado de los "medianos", que mantienen una postura distante con el presidente de la AUF (Defensor, Danubio y Liverpool). Y en los últimos tiempos también se alejó de Nacional –más por intención de los tricolores que de los aurinegros, sobre todo desde que asumió José Luis Rodríguez- luego que durante la presidencia de Ache ambos clubes hicieran algunos reclamos unidos, bajo la consigna de que deben ser socios en todo menos dentro de la cancha

Así, de la misma manera que Damiani no tenía sustento político para amenazar la presidencia de Valdez hace dos meses, ahora no tiene un apoyo político que lo ayude a lograr victorias "en los escritorios", como hubiese sido la habilitación del Campeón del Siglo. Se le opuso decisivamente Nacional, su ex socio, y también los clubes "medianos". De hecho, también fue bien explicativa de la situación la postura de Plaza, que si bien en un primer momento apoyaba a los aurinegros, terminó cambiando su opinión cuando se le recordó que pocos meses atrás Peñarol se negó a ser visitante en el Supicci porque no tenía alambrados.

Peñarol es una isla en la AUF, y hasta ahora no había sido un problema. Pero ahora lo es, y si no empieza a zurcir alianzas en la calle Guayabo, seguirá perdiendo batallas políticas.

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