"Peñarol es un grupo que no necesita líderes"

El arquero habló con El Observador sobre el clásico que se viene y sobre el presiente del equipo

Llovió todo el día en Montevideo. La nota estaba pautada para la tarde del miércoles en Los Aromos. Pablo Migliore no es de brindar entrevistas. Es más: desde que firmó con Peñarol es la primera vez que lo hace. Pero habló con El Observador de su infancia, su vida y lo que significa hoy estar en Peñarol.

¿Cómo has sobrellevado estos primeros meses en Peñarol?
Por momentos bien. Hoy solo nos abocamos al campeonato local. Creo que en la Copa hemos hecho un papel digno con buenas y no tan buenas versiones del equipo. Sabiendo que de tener matemáticamente alguna chance, vamos a seguir abocados a este objetivo que es el campeonato local.

¿Golpeó duro la eliminación en la Copa Sudamericana?
Por las expectativas que había más que nada y porque creo que se nos escapó faltando un minutito allá en La Plata. Además, acá terminás eliminado en un partido que no perdés. Es muy difícil de digerir. Así es la Copa. Son dos partidos y sabemos que primero se toman en cuenta los puntos y después el resultado. Pero más que nada duele por las expectativas que se habían creado porque uno siempre se prepara para ganar todo y obvio que nadie quiere perder. Lo que nos costó haber ido a Colombia, son partidos que creemos que más allá de que no quedan en la memoria de nadie porque quedaste eliminado, uno es autocrítico y sabe que hizo un digno papel.

¿Cómo ve al fútbol uruguayo con relación al argentino, por ejemplo, en el que jugó muchos años?
Salvando las distancias, se vive de una manera muy particular. O sea, he notado esta última semana que se ha pedido por el clásico y el hincha de Peñarol lo único que quiere es el clásico. Por ahí no dice “vamos a salir campeones o a ganar lo que queda”. No. Te dice “vamos a ganar el clásico y tranquilo”. Como que el hincha también entiende que el equipo hizo un gran esfuerzo tanto en el Campeonato Uruguayo como en la Copa Sudamericana, y más allá de alguna opinión aislada, cuando vas al estadio, la gente te hace sentir el aliento y eso te reconforta.

Más allá de esto, ¿nota diferencias importantes con el fútbol argentino?
Noto diferencias de que acá hay dos equipos alejados del resto. Son 16 equipos y los otros 14 están ampliamente separados de los demás.

El hincha de Peñarol, ¿qué le dice?
Más allá de alguna otra opinión, me quedo con lo que percibo en la cancha cuando veo a los hinchas y trato de devolverles un poco todo el cariño que ellos me dan.

¿Es un jugador tribunero?
Yo no hago las cosas para ver qué piensan los demás. Uno no vive trabajando todo el día. Cuando sale de su trabajo, vive su vida y punto. Que uno tenga una manera de vivir el trabajo, no quiere decir que sea así.

Pensando en el clásico que se avecina, ¿de qué jugador de Nacional habría que cuidarse?
No conozco muchos jugadores de Nacional.

Está bien, pero por ejemplo, Iván Alonso es el actual goleador del Torneo Apertura y está en un gran nivel.
Sí. Te soy muy sincero. Voy a hablar con total sinceridad. No miro mucho los canales deportivos de acá de Uruguay, prácticamente no escucho las radios deportivas de acá y me aislo un poco. Esta es la primera nota que doy y como que no me gusta inventarte una respuesta porque no la siento. Sé que efectivamente es un plantel grande, pero los clásicos son partidos aparte, más allá de que juegue quien juegue, despierta interiormente algo dentro de cada uno que lo hace como que se viva diferente.

¿Nacional lo fue a buscar una vez cuando usted jugaba en Boca Juniors?
Sí. Hablaron con mi representante, no sé quién, pero fue una de las opciones que se barajó en un período de pases, el hecho de poder venir a Nacional.

¿Fue por eso que tuvo una discusión con Pedro Pompilio –quien era presidente boquense– y se fue del club?
No, eso fue porque me vinieron a buscar de Peñarol en otro momento y no llegamos a un acuerdo y terminé arreglando con Racing. Lo de Nacional fue unos meses antes.

Desde que es chico lo apodaron “El Loco” y en la jerga quinielera es el número 22. Por eso lo utilizó siempre en el buzo de arquero mientras estuvo en Argentina, tiene una cadenita con ese número y también veo ahora un tatuaje en su mano derecha. Cuando llegó a Peñarol, ¿se quedó sin esa camiseta porque es la de Darío Rodríguez?
En los clubes en los que estuve, me han dado esa camiseta más que nada por mi simpatía con el número, pero no es que yo siempre lo exigía. Por eso te digo: uno no se lleva el trabajo a la casa. Es muy difícil cambiar la opinión que tienen los demás de vos por ahí a vos no te cambia la vida. Yo sé que vivo el fútbol de una manera que el que lo ve de afuera lo puede interpretar de manera diferente. No veo el grado de decir: “Puf, este pibe está loco”. Uno se tiene que guiar por lo que ve y no por lo que escucha o por lo que le hayan dicho anteriormente. Desde que llegué a Peñarol me he dedicado pura y exclusivamente a entrenar, a trabajar, a mantener un perfil bajo y a que solo se hable de mí desde lo deportivo. Nada más.

¿Sigue entrenando boxeo?
No, hace un buen tiempo que no lo hago.

Pero eso lo ayudaba a la hora de entrenar, ¿no?
Me gustaba el entrenamiento porque era demasiado completo y por ahí en el gimnasio en el que yo estaba veía que practicaban, y me empezó a gustar más que nada que la gimnasia era demasiado completa y me servía mucho en el tema de los reflejos.

¿Sabía que el presidente de Peñarol, Juan Pedro Damiani, también hacía guantes hace algunos años?
¡No! (Se asombra). No sabía. He hablado muy poco con el presidente.

¿Qué papel jugó su papá en su vida?
Para mí fue una persona que me guió, me formó y me dio todo lo que tenía para darme.

¿En algún momento sintió que con su esfuerzo le devolvió algo de lo que el le había dado?
Mirá, uno de los temas puntuales por los que yo hoy estoy acá es más que nada por él, por un pedido de él. Mi papá perdió la vida hace unos meses, una semana antes de venir acá y uno de sus pedidos fue que viniera a Peñarol.

Como también le había dicho que fuera a Boca, ¿no?
(Se ríe). Boca era Boca. Pero en ese entonces, cuando se dio la posibilidad de venir a Peñarol, también tuve la oportunidad de irme a Grecia o de otro club de Argentina, pero uno de los pedidos de mi papá fue que viniera para acá.

¿Se siente como un líder de vestuario?
No. No porque la verdad es que este de Peñarol es un grupo que no necesita líderes, un grupo de personas muy sanas, que tienen un buen objetivo. Lo que yo siento es como que (piensa mucho) por ahí, sin ofender, el que no conoce piensa que todo grupo tiene que tener un líder, que todo grupo necesita tener un referente. Me parece que uno es su propio líder, uno es consciente de lo que hace, de lo que hizo toda la vida. Necesita sí buenos ejemplos. Pero darle un buen ejemplo a un chico no creo que te convierta en un líder. Porque, en sí, ¿para qué se necesita un líder? ¿Para caerle a esa persona cuando las cosas no salen en el grupo? No. Somos 30 y pico. Bueno, cada uno sabe lo que tiene que hacer. Y acá encontré a un grupo de muy buenas personas, de gente por sobre todas las cosas, y estoy muy contento y muy enfocado en lo que es el grupo y tratar de seguir las costumbres y los códigos que suele manejar un grupo dentro de un vestuario.

Cuando entra a la cancha, ¿es un personaje o es auténtico? ¿Hay dos Migliore o es exactamente el mismo?
No creo tener la suficiente inteligencia como para mostrar que no soy la persona que uno ve de afuera. Yo no sé diferenciar tu pregunta porque no sé lo que ven de afuera.

Usted jugó al fútbol toda su vida y sabe lo que fue por ejemplo Chilavert que gesticulaba, hablaba con los jueces, con los rivales. Antes de los penales ante Estudiantes también usted habló con el árbitro y le sacaron tarjeta amarilla. Todo ese tipo de cosas. Tratar de sacar al rival…
Es fútbol. El fútbol se juega así, te da la posibilidad de poder vivirlo así, de jugarlo así. Me he criado en potreros donde se discutía todo, de querer ganar todo, desde un lateral hasta una pelota dividida. Hacer una picardía y querés ir ganando. Me he criado así y lo vivo así de esa manera cuando estoy dentro de la cancha.

¿Cuántos tatuajes tiene?
Uf, creo que 17 o 18.

¿Y se tatuó a Martín Palermo?
Sí, porque soy muy amigo de él y me parece un gran referente desde lo futbolístico y como persona también.

En su momento llegó a estar en la 12, la barra brava de Boca.
De chico. Yo lo viví así de chico y ha quedado en el pasado.

¿Cómo soportó el mal momento que vivió cuando estuvo privado de libertad?
Ves, a estas cosas son las que me refería de una nota. Son las que no apunto porque como te dije, me interesa solo hablar de lo deportivo porque es lo que hago, juego al fútbol. Disculpame, pero te soy totalmente sincero. Yo te entiendo que estás trabajando y tenés que hacer la pregunta. Soy demasiado frontal y podría decirte “fue un momento duro” y no estaría siendo leal a mí ni te estaría diciendo la verdad a vos.

 

“Acá tomé precauciones para no generar repercusiones”

Puede ser que desde que llegó de Buenos Aires se haya puesto más el casete que allá. Porque uno está acostumbrado a escuchar a otro Migliore que va más al choque.

El hecho de que acá no haya farándula o no se hable mucho de temas políticos (salvo ahora con las elecciones), como acá todo es fútbol y se mira mucho desde una lupa, desde que llegué, tomé precauciones porque esta es una ciudad muy chica, entonces cualquier cosa que generes o digas, puede ser tomada para distintos lados. O está siempre por ahí el malintencionado que le gusta tomarla para este lado porque va a generar repercusiones. Y no está hoy en mí ponerme a explicar o a dar una nota porque no lo siento. Sinceramente no lo siento. Vine por pedido de mi viejo y me voy a enfocar solamente en lo que él me ha pedido.

¿Y se contagió un poco de la tranquilidad de Montevideo?
Es muy tranquila y hermosa. No sé si acá toman la dimensión de lo que es esta ciudad. El hecho de tener la rambla a una cuadra de mi casa, tener una tranquilidad de poder pasear con mis hijos más allá de una foto o un autógrafo. Eso es muy lindo y me parece una ciudad muy sana.


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