Peñarol es un descontrol

Fossati deslizó que se podía ir, sobrevoló el nombre de Aguirre, y Damiani se peleó con Welker

Todo resultó tan extraño… Y es evidente que si el mensaje no parte claro desde arriba poco se puede esperar en la cancha. Reviva lo que fueron las últimas dos semanas de Peñarol.
El técnico Jorge Fossati expresando que si le hacía daño a Peñarol se alejaba del club. Lo que disparó la tremenda ola de rumores y habilitó a que la eterna sombra de Diego Aguirre sobrevolara el ambiente.

Una nota radial con Jorge Barrera donde le pegó duro al candidato a la presidencia Edgard Welker. Lo que sirvió para calentar la interna política. Jorge Campomar salió a responder y el sábado el presidente Damiani lo castigó con ironía a su vicepresidente Welker. “Miraba el partido fumando habanos y tomando whisky en el palco y ahora hace seos meses toma refresco en la tribuna”.

En la semana los jugadores aurinegros desairaron nuevamente a los medios de prensa en una muestra más de que hacen lo que quieren puertas para adentro de Los Aromos. Lo que sirvió para dejar con las ruedas para arriba al marketing del club.

En los entrenamientos aparece Joe Bizera, que llevaba meses sin jugar un partido, pero lo probaron a una semana del clásico. Lo que sirvió para que Rampla sacara provecho.

Y como no podía ser de otra manera, en la cancha Peñarol fue el fiel reflejo de lo que vivió en la semana: un descontrol.

Pero lo alarmante del caso es que Peñarol perdió con un equipo donde hubo paro porque no le pagan a los funcionarios.

Sí, Rampla tuvo problemas para entrenar en la semana debido a que los funcionarios del Olímpico se enojaron porque nos les pagan y no fueron. Para colmo, el temporal de lluvia inundó la cancha y trabajaron en un rincón. Rampla fue el último equipo en empezar a prepararse. Mientras Peñarol ya había realizado la pretemporada, jugado amistosos y empezaba a competir, Rampla no sabía ni con que jugadores iba a disputar el campeonato.
Fue tan penoso lo del aurinegro que el picapiedra, con todas sus dificultades a cuestas, le terminó ganando hasta físicamente, en las pelotas divididas, en la entrega, en el esfuerzo. Rampla se vistió de Alemania y jugó la final del mundo del Mundial de Brasil 2014, Peñarol parecía estar jugando al fútbol playa.

Jamás se encontró el equipo aurinegro en el partido. Todo fue a impulsos individuales. Píriz se mostró tremendamente errático en la entrega del balón, los  volantes por afuera no gravitaron y el cero lo rompió Pacheco con un remate de afuera del área a los 16 minutos en el que significó el primer disparo al arco.

El primer tiempo fue malo. Después del gol la pelota deambuló de un lado al otro. Peñarol contó  con situaciones como dos remates cruzados de Jonathan Rodríguez y Pacheco y una definición del propio Jonathan que pegó en el travesaño. Todo pintaba para el aurinegro ante un rival tibio, sin peso ofensivo. Pero se fueron al descanso con el marcador 1 a 0, por lo que el partido estaba abierto.

Cuando se jugaban apenas siete minutos de la parte complementaria Bizera se exigió por una pelota a la que no llegó. Rampla sacó el lateral rápido, centro de Aprile al corazón del área, Bizera no estaba, y palomita de Malán para empatar.

Fue el inicio de la debacle del carbonero. Peñarol se desflecó. Fue superado en todos los aspectos. Anímica, física y futbolísticamente. Alejandro Silva y Diogo se metieron en el embudo favoreciendo la defensa picapiedra. Y Píriz perdió pie en el medio porque se le venían en malón. Rampla manejó bien la pelota con Galo y Vega.

Diez minutos más tarde del empate tiro libre para Rampla y Malán la colgó del ángulo. Un gol impresionante para poner en ventaja a los pica.

Peñarol fue ganado por la desesperación. Fossati mandó a Estoyanoff por Pacheco pero nada cambió. Rampla estaba bien plantado y cada contragolpe  dejaba en evidencia al aurinegro. A los 28 se incrementó el tembalderal de la defensa mirasol. Centro de Vargas, sale Aguerre a restar con el puño y Bizera va por la pelota llegando antes que el golero para batir su propio arco. El final fue a puro vértigo porque Carlos Núñez descontó y Peñarol fue por el empate. A dos del final expulsaron a Aguerre y Macaluso se vistió de golero y tapó un tiro libre. Pero nada podía borrar la pauperrima imagen dejada por el aurinegro en la antesala del clásico.


Fuente: Jorge Señorans pampajs@hotmail.com

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