Peñarol entre el misterio y la necesidad

Peñarol define el hombre clave para un puesto inédito en Uruguay, aún sin conocer las funciones

Atrás quedaron las elecciones de Peñarol y, en medio de la danza de nombres para conformar la nueva estructura deportiva del club, surgen interrogantes sobre las funciones de un cargo inédito en los clubes uruguayos.

En el fútbol doméstico existe la figura del gerente deportivo y, al menos en Nacional, existe además el cargo de secretario técnico que ocupa Juan Carlos Blanco, junto al gerente Alejandro Lembo.

En Peñarol, pese a la continuidad de Juan Pedro Damiani en la presidencia, soplan vientos de cambio y desde la cúpula directriz se insiste en la creación de una figura innovadora en Uruguay: el director deportivo.

El puesto, de moda en Europa y con algunos intentos irregulares en los mercados más importantes de América (Brasil y Argentina), tiene como principales funciones ser el nexo entre los jugadores, el cuerpo técnico y los dirigentes, y apuntalar, junto al gerente deportivo, la estructura del club en cuanto a presupuesto, recomendación de jugadores y/o entrenadores para contratar y el ascenso de juveniles (ver apunte).

La mayoría de los clubes grandes, que buscan contar con un director deportivo ejecutivo, entienden que el hombre señalado para desempeñar ese cargo debe estar identificado con el club, tener un perfil bajo para que la guerra de egos con sus compañeros no se vuelva una lucha cotidiana y tener un currículum que lo acredite.

En el caso de Peñarol, donde los candidatos son Miguel Bossio, Gonzalo De los Santos y Juan Verzeri, los tres cuentan con una nutrida trayectoria y con estudios avanzados en la materia, aunque solo Bossio y De los Santos están identificados con Peñarol.

El primero ganó la Copa Libertadores y fue campeón del mundo con los mirasoles en 1982 luego de vencer a Aston Villa de Inglaterra por 2-0 en el Estadio Nacional de Tokio. El segundo es parte del riñón del último gran logro aurinegro, el segundo Quinquenio.

En Argentina, espejo futbolístico para Uruguay por excelencia, hubo casos resonantes en el cargo de director deportivo que dejaron una huella más profunda por los salarios recibidos que por los servicios prestados.

Carlos Bianchi en Boca Juniors, César Luis Menotti en Independiente y Héctor Veira en San Lorenzo fueron algunos nombres ilustres que no obtuvieron los resultados esperados.

Bianchi jamás logró la injerencia deseada dentro de la estructura deportiva xeneize y se fue por la puerta de atrás.

Menotti no compartía los mismos conceptos técnicos y tácticos del entrenador campeón con el rojo, Américo Rubén Gallego, y decidió dar un portazo, al tiempo que Héctor Veira desfiló poco tiempo en el cargo, más preocupado por sus irrupciones mediáticas y le dejó el lugar a un ídolo contemporáneo, Bernardo Romeo.

Esos casos cambiaron el enfoque a la hora de contratar y los clubes optaron por exjugadores, identificados con la camiseta y sin pasado como entrenadores, para atenuar los vicios de la profesión.

Los casos más exitosos son los de Christian Bassedas en Vélez –el exvolante logró cuatro títulos en cinco temporadas y se alejó del cargo–, Bernardo Romeo en San Lorenzo con la reciente obtención de la Copa Libertadores, Agustín Alayes en Estudiantes de La Plata, y Enzo Francescoli, quien llegó a River Plate con la decisión de designar como entrenador a Marcelo Gallardo, artífice de la consagración en la Sudamericana.

Peñarol aún define entre Bossio, Verzeri y De los Santos, pero con la incertidumbre de un cargo innovador en el fútbol doméstico.

Las funciones del director deportivo:

Definir objetivos
El director deportivo define los objetivos a corto, medio y largo plazo, en todas las áreas y categorías deportivas. El puesto tiene bajo supervisión al gerente deportivo y al coordinador de juveniles de la institución.

Jugador de equipo
El profesional adecuado debe tener un perfil bajo, gran capacidad de trabajo en equipo y saber alimentarse de un grupo multidisciplinario, como gerentes de comunicación, marketing y en el área deportiva.

Organigrama
A su cargo se encuentra ser el capitán del organigrama general del club. Organiza los sectores técnicos, gestiona soluciones en servicios, la estructura del primer equipo y la coordinación del fútbol juvenil.

Manejo del mercado
El punto de mayor trabajo es en el mercado de transferencias. Allí deberá encargarse del análisis del mercado, dar de baja contratos, realizar informes para futuras contrataciones y evaluación de entrenadores.

Espejo europeo
En Uruguay, el director deportivo deberá convivir con el gerente, situación que no se vive en Europa. Jorge Valdano en su momento y Zinadine Zidane tenían las manos libres para diseñar proyectos y fichar jugadores en Real Madrid. La misma situación ocurre en Barcelona con Andoni Zubizarreta.

Canciller del club
Parte natural del trabajo es gestionar relaciones con otros clubes, campos de entrenamiento en el exterior y manejar la red de reclutadores de futuros valores. Para las relaciones exteriores hoy trabaja Fernando Morena, como Director de Relaciones Institucionales y Deportivas de Peñarol.

El método base
Una de las principales funciones del cargo es la de identificar y llevar a cabo el sistema táctico y los fundamentos técnicos a desarrollarse desde el primer escalón de las juveniles. A su cargo está la designación de los distintos profesionales a trabajar en la formación de los jovenes valores.

Evaluación y control
El director deportivo debe supervisar el trabajo de toda las jerarquías del club en el área deportiva. Bajo su criterio se encontrarán los métodos de formación de jugadores, la contratación de los profesionales y la búsqueda de los objetivos pautados. Al único que debe rendirle cuentas es al presidente.


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