Peñarol ante el dilema de la pizarra

Da Silva tiene pocos días para trabajar, pero cuenta con materia prima para desarrollar su idea
En Peñarol hay una ley por estas horas en Los Aromos: no mirar atrás y lograr el máximo nivel de concentración posible para afrontar la doble competencia.

La caótica salida de Pablo Bengoechea del club producto de una nueva jugada a destiempo de su dirigencia, pegó en todas las aristas del club: el plantel tiene pocos días para aprender la nueva idea del entrenador, el cuerpo técnico debe quemar etapas de adaptación para concentrarse en fijar su idea y los dirigentes tuvieron que salir corriendo a contratar jugadores cuando el capítulo de contrataciones estaba cerrado.

Pero como el fútbol no es una ciencia exacta y como la pelota es la encargada de decidir el destino de los hombres, el cuerpo técnico de Da Silva solo se concentra en el juego, vital en un equipo que no convence hace mucho tiempo.

El modelo heredado

Luego del modelo exitoso que implantó Diego Aguirre en 2010 y 2011, no fueron pocos los entrenadores de Peñarol que adoptaron el 4-4-2 como sistema base, con dos volantes de contención y dos extremos rápidos.

El propio Da Silva, que llegó al club en 2012, dijo que si había algo que no debía tocar era el dispositivo táctico y con esa figura fue campeón uruguayo.

Aguirre conformó una mitad de terreno con un corredor aplicado tácticamente (Egidio Arévalo Ríos) que hacía el desgaste y un volante más sectorial pero de gran distribución (Sergio Orteman).
Sin esos nombres, Da Silva tuvo a Marcel Novick para tapar espacios y hacer relevos y a Carlos Grosmüller para jugar alternando con Aureliano Torres que nunca estuvo a la altura.

A los costados, Sebastián Gallegos y Jorge Zambrana se alternaban para ocupar el lugar que antes era de Jonathan Urretaviscaya y Gastón Ramírez.

Para la versión 2016, Da Silva hereda un plantel rico, de buen pie y con jugadores que tienen la capacidad de aplicarse tácticamente a varias funciones.

Si sigue su modelo táctico preferido, deberá hacer espacios para todos: "A Freitas lo conozco bien, Costa es técnicamente muy bueno y Maxi Rodríguez es un jugador que ilusiona", dijo el entrenador.
Da Silva quiere que Forlán sea delantero y por eso, si decide jugar con enganche, Rodríguez o Novick tendrán su chance.

Lo que si no se repetirá es el doble cinco muchas veces utilizado por Bengoechea: "Nández es doble cinco, no cinco. A la dupla Aguiar-Nández no la veo. Sí pueden jugar con otro volante de marca. Luis puede jugar suelto por izquierda, pero la función del doble cinco es fundamental", agregó el Polilla.

Da Silva deberá optar entre dos viejos conocidos: Marcel Novick o Nicolás Freitas. Y en esa disputa el Vikingo tiene un antecedente que lo favorece, ya que cuando ambos compartieron plantel el titular era Novick.

Freitas se fue del club siendo suplente de Marcel cuando llegaba de una temporada 2011 que lo había visto brillar en la Copa Libertadores.

¿Quién sale del once titular?

Da Silva llegó a un plantel armado por su anterior técnico, con especial gusto por los volantes.Así llegaron al club Maximiliano Rodríguez, Nicolás Freitas y Tomás Costa con el cartel de titulares.

Si se tiene en cuenta el nivel de Nahitan Nandez y Luis Aguiar, los buenos minutos en verano de los hermanos Novick, la polifuncionalidad que aportan Rodrigo Viega y Carlos Luque más la proyección del juvenil Federico Valverde, está más que claro que no todos van jugar por más que la doble competencia abre el abanico de posibilidades.

Da Silva tendrá el dulce problema de la abundancia y será el sistema táctico, antes que nadie, quien termine desafectando jugadores según las necesidades del partido y del rival.

El Peñarol de Da Silva se enfrenta al dilema de la pizarra.

El equipo de Da Silva en 2013: 4-4-2 con volantes mixtos y doble nueve

Da Silva llegó a Peñarol y se adaptó a un sistema táctico que le había regalado al club muchas más alegrías que tristezas. En su 4-4-2 los laterales tenían poca proyección porque los volantes externos se sumaban siempre al ataque. Novick era el encargado de hacer el desgaste y los relevos mientras que su compañero era el responsible de oxigenar los circuitos laterales. Ahí jugaron Carlos Grosmüller o Aureliano Torres, liberados de marcas. En ataque Zalayeta fue clave.

El primer equipo de Da Silva en 2016: 4-3-3: Novick de tapón y tres puntas; ¿Aguiar?

Da Silva paró el equipo y a muchos les llamó la atención que Aguiar quedó marginado. Su ausencia se debe a que no estará ante Cerro por acumulación de amarillas. Para el entrenador, Aguiar puede jugar suelto por izquierda y no lo quiere como doble cinco. Si Peñarol juega 4-4-2, al Canario le quedará muy larga la banda para hacer el recorrido. Si Aguiar es titular, lo mejor será que el equipo pare tres volantes para ubicarlo sobre la izquierda. Forlán vuelve a su zona de influencia.

¿La vuelta del enganche? 4-3-1-2: espacio para creativos o marcadores

Costa y Maxi Rodríguez se sumaron al equipo de Bengoechea con la intención de darle al equipo más manejo de balón y profundidad sobre líneas en ataque. Si Da Silva quiere sacarles provecho y utilizar -como dijo- a Forlán como delantero para no retrasarlo en el campo, el 4-3-1-2 es una posibilidad. No resigna marca -algo clave en su concepción de juego- tiene hombres para poblar los extremos, un enganche lanzador y dos delanteros cerca del arco.

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