Peñarol, cuando no es para vos...

Volvió a acariciar el triunfo pero no se le dio; tuvo una actitud que ilusiona, aunque el título se aleja
El Polilla no lo puede creer. Su equipo va y va al ataque y la pelota parece que no quiere entrar. Mathías Rodríguez se la deja servida a Kevin Dawson en la mitad del segundo tiempo y el técnico carbonero se agarra la cabeza. Otra vez.

En Colonia, ante un rebelde Plaza que hizo sentir su localía, Peñarol vuelve a dejar unidades. Después, lo mismo de siempre: reuniones en el vestuario entre dirigentes y entrenador, y también el capitán Carlos Valdez (ver nota aparte) y un nuevo respaldo al DT, quien llegaba al Supicci sabiendo que se jugaba la última vida, pero que se fue con una vida extra.

La imagen que dejó el equipo en el segundo tiempo y el manifiesto apoyo de los jugadores fue clave para que Jorge Da Silva no se fuera por su cuenta.

Es que su conjunto nuevamente volvió a dar la sensación que estuvo a punto de lograr el triunfo que tanto ansía desde hace ya varias fechas, lo que hace que los últimos partidos sean como una cuenta regresiva en la que los nervios se van apoderando de los hinchas y los futbolistas a medida que los minutos se consumen.

Frente a Plaza, Peñarol regaló un primer tiempo en el que no generó ninguna situación de gol y el rival fue el más peligroso.

Mostró algo más
Pero en el complemento, el equipo cambió. Sin dudas, en la charla del entretiempo el factor emocional debe haber sido clave para que los jugadores salieran con una intensidad y contundencia como hacía un buen tiempo no se le veía.

Y además, el Polilla se animó a romper la línea de tres volantes –cuestionada por quienes piensan que Peñarol no puede tener tantos marcadores centrales- y dejó solo a dos de ellos: Tomás Costa y Guzmán Pereira.

Junior Arias entró por Nahitan Nandez, el otro volante de los tres iniciales, y Peñarol quedó con un 4-4-2 que por varios momentos fue un 4-2-4, ya que los dos extremos del medio se unieron a los atacantes con frecuencia.

Así, y con más decisión y ánimo, el carbonero inclinó la cancha a su favor. Y de entrada, ni bien salió al segundo tiempo, tuvo dos situaciones de peligro a cargo del ex goleador de Liverpool.

La fórmula ofensiva de Da Silva fue con Arias y Miguel Murillo por el centro, con Gastón Rodríguez por derecha con perfil cambiado y Nicolás Dibble abierto por izquierda, desbordando y encarando.

Fue a él a quien le cometieron el penal que ilusionó a todos los parciales mirasoles que llegaron al Supicci, pero que luego volvieron a sentir el gusto amargo de la decepción al ver como Kevin Dawson –figura del partido- le detuvo el remate a Murillo.

Pese al fallo, Peñarol mantuvo la actitud y siguió atacando. Los laterales, Rodrìguez y Alex Silva se fueron arriba con muchas más determinación que en otro partidos. El zurdo, que en el primer tiempo había estado impreciso, abusando de los pases largos, estuvo más claro y pisó el área contraria en más de una vez, al igual que el brasileño, quien por derecha trepó y estuvo cerca de abrir el marcador con un remate potente que dio en el palo.

Notoriamente frustrado por fallar su penal, Murillo fue reemplazado por el paraguayo Gabriel Ávalos, quien ingresó junto a Hernán Novick, por Dibble. Los cambios le dieron alternativas a los aurinegros, tanto para saltarse el medio y buscar por arriba al guaranì, como para llegar tocando por abajo con el enganche.

Peñarol, que a nivel defensivo estuvo más sólido y con más confianza que ante Juventud, siguió atacando, pero Dawson, la falta de puntería y también -es justo decirlo- la mala fortuna, impidieron que llegara al ansiado gol que ya lleva más de cuatro partidos sin aparecer.

Con ocho tiros al arco y seis situaciones de gol en el segundo tiempo, el equipo aurinegro se fue de Colonia sin ganar, con un punto, y con la sensación de que los goles están más cerca.

Da Silva volvió a dejar la cancha arañanado un triunfo. y el bicampeonato parece esfumarse. Su situación recuerda a lo que dice la canción de Trotsky Vengarán, "Cuando no es para vos": "Una mala noche al final de un mal dìa, una mala semana y cuántas van. Este no es mi mes, este no es mi año". Pero luego, agrega algo de esperanza: "Ya vendrá la primavera, no está muerto el que pelea". Y en Colonia, Peñarol peleó.

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