Penales, el karma uruguayo

Otro equipo charrúa volvió a quedar afuera en una definición que marca que, de las últimas 28, se ganaron apenas 10

Las imágenes del Loco Abreu picando la pelota contra Ghana o la corrida de Martín Cáceres silenciando a la Argentina entera aún recorren las pantallas de televisión. Como olvidarlas. Fueron momento únicos, inolvidables.

Dos partidos para el infarto. Dos definiciones por penales para el sufrimiento.

En los últimos tiempos, al margen de alguna buena tendencia, tener que definir desde los 12 pasos se transformó en un karma para el fútbol uruguayo.

Y el Mundial sub 20 de Turquía no fue la excepción.

Después de disfrutar de la picada del Loco, de eliminar a Argentina de los cuartos de final de la Copa América, del triunfo de Peñarol ante Vélez en la Libertadores y de la eterna definición contra Irak en el Mundial sub 20, el diablo volvió a meter la cola.

En el momento menos apropiado, en la final, Uruguay volvió a quedar afuera desde el conocido punto penal.

La fría estadística golpea al fútbol uruguayo. Es que, desde 1996 a la fecha el fútbol uruguayo participó en 28 definiciones por penales y apenas ganó 10. Lo que brinda un 35,07% de los partidos definidos por la referida vía.

Cuando ocurren hechos como los que pasaron en la final del Mundial Sub 20 las preguntas invaden. ¿Qué pasa? ¿No entrenan los penales? Al margen de que la definición más repetida es “le pegó mal”. Generalmente se dice cuando un golero ataja un penal.

Es difícil responder los motivos por los cuales se perdieron tantas definiciones por penales.

No se puede argumentar que no se entrena. Para un futbolista un penal es como un lanzamiento libre para un basquetbolista. Se práctica. Pero la situación no es ni por asomo la misma. Claro que hay diferencias. En el fútbol hay golero, en el básquetbol existe la falta de aire y las pulsaciones están a full cuando el jugador se para en la línea.

Pero existen una serie de componentes que no se toman en cuenta. Por ejemplo la virtud del golero que cada vez más analiza a los posibles ejecutantes. Nunca se lo reconoce como debería. Y después obviamente que existen nervios.

¿Se puede atribuir a la mala suerte? Tal vez forma parte de los componentes.

El hecho es que Uruguay sumó un partido más a una fría estadística que golpea.


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