Peligro, miles de hinchas de Boca vienen sin entrada

Los 3.000 boletos que les dieron ya están agotados, pero se calcula que lleguen mucho más sin entrada

La decisión está tomada. Nacional recibirá a Boca en el Parque Central. Y el club garantizó la seguridad de los espectadores que asistan al partido del jueves (hora 19.30, Parque Central) por la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores.

A la temible hinchada de Boca, conocida como La 12, se le entregaron 3.000 entradas. En cuestión de pocas horas fueron agotadas.

Pero el gran problema es que, desde Argentina, se anuncia que viene más gente de la prevista y sin boletos.

Por estas horas surge la noticia de que miles de hinchas de Boca cruzarán el Río de La Plata para estar presentes en el Parque pese a no tener entradas. Y las dudas invaden.

¿Cómo serán controlados los hinchas que vienen sin boletos y con serios antecedentes de generar problemas en todas las canchas donde van?

En Argentina solicitan a los hinchas que no tengan entrada que no viajen, mientras que en Uruguay se extremarán los controles para impedir que esos parciales no circulen por las inmediaciones del Parque Central.

¿Por qué la hinchada es tan temible? Basta repasar un ejemplo para graficarlo: El 25 de agosto de 2012, la barra brava oficial de Boca Juniors, entonces al mando de Mauro Martín fue emboscada en Santa Fe, previo a un partido con Colón, por la facción comandada por Rafael Di Zeo, capo de la barra entre 1996 y 2007, quien tras salir de la cárcel buscaba recuperar su lugar. Una bala le perforó colon e intestino a Martín y otra impactó la garganta de Cristian Debaux. Luis Arrieta la sacó barata con un disparo en la mano. ¿Quiénes dirigen juntos ahora a la barra? Martín y Di Zeo.

De enemigos a muerte a socios. Así puede graficarse la relación de Di Zeo y Martín. La conveniencia por el gran negocio de ser barra brava en el fútbol argentino todo lo puede.

Así lo narra el excelente libro del periodista argentino Gustavo Grabia: La Doce. La verdadera historia de la barra brava de Boca.

A Martín no le quedó otra que pactar con Di Zeo, a fines de 2014, cuando también terminó preso.
A diferencia de lo que le ocurrió a Di Zeo, Martín fue a dar a prisión por un incidente que nada tenía que ver con el fútbol. En agosto de 2011 recibió un llamado de su cuñado que se peleó con un vecino porque su perro hacía las necesidades en su jardín. Llamar a un jefe de barra brava de Boca para saldar semejante cuestión no fue lo más atinado. El dueño del perro terminó muerto.

Martín fue a prisión en enero de 2013 con su socio Maximiliano Mazzaro quien estuvo un tiempo prófugo de la justicia y que fue encubierto por el exgolero de Peñarol, Pablo Migliore.

Pero como lo enjuiciaron por homicidio preterintencional (lo que en el derecho penal uruguayo equivale al homicidio ultraintencional), en 2014 ambos quedaron en libertad.

Así surgió el pacto con Di Zeo y ya en abril del año pasado se los pudo ver juntos, por ejemplo, en el Estadio Centenario cuando Boca enfrentó a Wanderers por Copa Libertadores.

En Argentina, estuvieron un buen tiempo sin ir a la cancha porque la dirigencia de Boca le aplicó una tibia medida: el derecho de admisión hasta que en junio se lo levantaron.

Al mes, Di Zeo fue detenido en la zona de Fuerte Apache, manejando un Mercedes Benz último modelo sin papeles. TN sugirió en un informe que el auto era un regalo de Carlos Tévez. El barra se desligó del asunto diciendo que se trataba del auto de un amigo recién sacado de la concesionaria.

El lunes Di Zeo con Martín y otros cuatro secuaces quedaron libres en Asunción donde estuvoeron presos un par de semanas.

¿La razón? La hinchada de Boca se enfrentó con sus pares de Cerro Porteño –por la ida de los octavos de final de la Copa– y un total de 237 hinchas fueron detenidos por vandalismo. Los seis responsables de los ómnibus quedaron demorados en Paraguay.

A todos se les aplicó derecho de admisión en La Bombonera por dos fechas. Por eso, el domingo, en la tribuna boquense las banderas se colgaron al revés a modo de protesta, mientras en la tribuna de enfrente, un grupo liderado por Maximiliano Mazzaro –ayer socio de Mauro Martín, hoy enemigo íntimo– desafió la protesta mostrando su intención de volver al ruedo y pelear un lugar en la barra.

Di Zeo contó en el libro de Grabia cómo entró a la barra para suceder a José Barrita, El Abuelo.

"En el 79 abandoné la platea y me metí en la segunda bandeja con mis amigos. Al cuarto partido veo en el paravalanchas a uno del barrio, Manzanita Santoro. Trabamos amistad y él me metió en la barra. En el 83 se sumó mi hermanoy armamos una bandita con la que combatíamos todos los domingos. Y como ganábamos más de lo que perdíamos, nuestra banda se fue haciendo cada vez más grande. En el 87 ya teníamos un grupo importante. Aquelle época era genial. Si no había combate, era como que no habíamos ido a la cancha. Y siempre a puño limpio".

Todo cambió cuando tomó las riendas de la 12. Se lo permitió que la banda del Abuelo que en 1994 asesinó a dos hinchas de River Plate a balazo limpio. Eso desarmó la cúpula de la barra y Barrita –que zafó de los cargos por homicidio y que se ganó para siempre el mote de traidor de sus exsecuaces– terminó tras las rejas por asociación ilícita en concurso real con extorsión contra los dirigentes de su época.

Di Zeo fue a la cárcel en 2007 por los incidentes en los que fue protagonista en el verano de 1999 en un amistoso ante Chacarita Juniors en La Bombonera.

Ahora llegarán al Parque Central. Serán 3.000 hinchas que pagarán US$ 80 por cabeza. Se jugará a estadio lleno porque la parcialidad de Nacional agotó las entradas en cuestión de horas. Según dijo a Tirando Paredes en AM 1010 Pablo Carrozza –otro periodista argentino especializado en barras–, ambas barras ya hicieron un pacto de no agresión: "El Sapo Sosa, jefe de la barra de Nacional, se comunicó con la hinchada de Boca para calmar las aguas de cara al choque en el Parque Central". Pero con la 12 nunca se sabe.

Las diversas vías de ingre$os

A la hinchada se la conoce como la 12 por el hincha Victoriano Caffarena que en 1925 acompañó al club a una gira por Europa. En la década de 1960 con Alberto J. Armando de presidente, la barra se institucionaliza como el brazo obrero que alienta y empuja al equipo. En la de 1970 Quique el Carnicero logra además, entradas para la reventa.

Políticos

En la década de 1980, bajo el comando de José Barrita, El Abuelo, la hinchada de Boca se caracterizó por pactar con diversos sectores políticos para exhibir banderas a cambio de jugosas remuneraciones. La práctica se extendió a sus sucesores. Mauro Martín desplegó una contra Clarín y a favor del gobierno K.

Carné de socios

Además de las entradas, los barras manejan carné de socios que alquilan cada partido a hinchas y turistas. Los mismos son emitidos por el propio departamento de socios de Boca. Otros ingresos son los acomodacoches, la comisión a los puestos de comidas de la zona, los paquetes turísticos y la cena-show con jugadores por el interior.

Adrenalina tour

Un invento de Di Zeo fue crear el Adrenalina Tour, una promo exclusiva para turistas para ver un partido en La Bombonera en el corazón de la barra brava de Boca. El tour se inicia cuatro horas antes del partido y los turistas son llevados a los lugares donde preparan las banderas, los bombos y en el partido comen un chorizo al pan.

Las apretadas

Antonio Ubaldo Ratín reconoció que en la década de 1960, los jugadores colaboraban con sus hinchas porque el aliento les permitía dar un plus en la cancha. Esa vía de financiación se volvió un clásico. Dos jugadores que en distintas épocas se negaron a colaborar fueron Jorge Rinaldi y el actual técnico, Guillermo Barros Schelotto.


Populares de la sección