Pato, la indestructible

Patricia Campos, la capitana de Yacht, se rompió dos veces la nariz este año pero es una de las piezas claves de su equipo, líder en la Copa de Oro

Yacht derrotó 3-2 a Carrasco Polo el domingo por la sexta fecha de la Copa de Oro. El primer gol del equipo lo anotó su capitana, Patricia Campos. "Fue un pase de Tachi (Anastasia Olave) y le di de guadaña; no se da todos los días", le explica a El Observador.

Fue el primer gol de Pato en la temporada. Clave porque fue el 1-1 "ante un rival que siempre nos complica". Después Manuela Vilar del Valle logró el 2-2 (los tantos de Polo fueron de Teresa Viana y Matilde Kliche) y Olave sentenció la victoria.

Con ese resultado Yacht quedó primero con tres puntos de ventaja sobre Old Christians que tuvo fecha libre. En el otro encuentro Náutico venció 3-1 a Old Girls (dos de Florencia Norbis y uno de Janine Stanley contra uno de Victoria Eisler).
 
"El pulmón del hockey uruguayo", así definió una vez Maite Algorta a Pato Campos. Puro despliegue en el mediocampo, de Yacht y de la selección uruguaya donde lleva ya varias temporadas como capitana.

Pero a esa condición de despliegue físico, Pato le suma rasgos de súper héroe: este año se rompió dos veces la nariz y siguió jugando lo más campante.

"Me quebré por primera vez en 2007, la semana antes de ir a los Juegos Panamericanos de Rio donde tuve que jugar con máscara; estábamos entrenando cortos y fui a desviar un tiro de Bettiana Ceretta que tiene terrible potencia y me la di en la cara", recuerda.

Este año, en plena pretemporada de su club, el bochazo provino de otra amiga, Lucía de María. "Me operé y me perdí pocos partidos por suerte", dice. Sí, por suerte....

A los dos meses, en otra práctica fue la arquera Rossana Paselle. Pato se adelanta a aclarar: "otra amiga, pero esa vez fue la peor porque no solo me quebré sino que también me corté y me tuvieron que dar siete puntos".

"En el momento no es tan doloroso porque la zona te queda adormecida, lo más complicado es el postoperatorio", dice. 

Amiga de las enfermeras que la recordaban de su paso por el quirófano y enmascarada en la cancha, el talento y el alma que le pone Pato a su juego no se extingue con las fracturas de nariz. Es indestructible. Como Stallone, Schwarzenegger o Bruce Willis.


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