Parirás con dolor: la crónica de Peñarol campeón

El aurinegro no deslumbró, venció a Juventud 1-0 y le costó mucho, pero se llevó la alegría de festejar el título

Matías Alonso, justo el hermano de Iván, estuvo a punto de darle el título a Nacional. Iban 90+1 minutos en el Centenario que por un instante enmudeció. Todo se podía haber caído en ese segundo en que el delantero –totalmente libre por un mal cierre de Aguirregaray– cabeceó para cualquier lado.

Porque de eso se trata el fútbol –como cualquier deporte–. Ganar tapa todo. O casi.

Esa jugada puede resumir cabalmente lo que ha sido este título para Peñarol: un verdadero parto.

El partido había empezado con el aurinegro bien enchufado, concentrado en lo suyo y ya al minuto, Forlán tuvo el gol.

Pero este Peñarol está ensañado con sufrir y Gastón Puerari tuvo dos goles que hicieron mirar para otro lado a los manyas. En la primera jugada, se le escapó a Gastón Guruceaga y la volvió a agarrar en el aire y enseguida, desbordó por izquierda y el arquero le tapó el derechazo.

Y en esta final –así se le puede llamar– no estuvo exenta de la presencia de nervios y ansiedad, esa especie de plaga que sufre el equipo de Bengoechea.

El técnico dejó por primera vez a Marcelo Zalayeta en el banco, dejó a Nicolás Albarracín –otra vez muy flojo– por izquierda e hizo debutar como titular en este torneo a Cristian Palacios por derecha.

El equipo contaba con más vértigo, con más llegada, aunque Juventud lo esperaba bien y de la misma forma contragolpeaba con futbolistas de buen pie como Juan Boselli o el propio Puerari. El tema es que Alonso no estuvo en su día.

La importancia de Luis Aguiar como lanzador –más allá de que el entrenador lo volvió a colocar como doble cinco– se vio en varias ocasiones, pero la principal fue a los 24 minutos. Un pase en profundidad suyo, llevó al error en la marca de Enzo Pérez sobre el veloz Palacios quien se escabulló y definió ante la salida de Fabián Carini.

Peñarol logró algo de tranquilidad en su juego, se mostró muy firme en el fondo con los dos centrales y, sobre todo, tuvo a Sebastián Píriz –al mismo que debieron extenderle el contrato para que pudiera jugar este encuentro y que llegó llorando al término del mismo al vestuario– a uno de sus puntales. Píriz, uno de los más resistidos del hincha, jugó su mejor encuentro cuando debía, justo en esta final.

A Juventud le faltó mucho para jugar al menos de forma aceptable. Si bien intenta con pelota, quiere y busca el arco contrario, careció de punch.

Es cierto que los nervios aurinegros volvieron en una segunda mitad en la que retornaron algunos fantasmas y el fútbol desapareció. Que cada centro que llegaba del rival al área se oía un murmullo de 45 mil personas que sabían que en Belvedere, Nacional ganaba y un gol de Juventud dejaba afuera del título a Peñarol.

Pero con el correr de los minutos –salvo esa jugada de Alonso pasada la hora– los nervios fueron dando lugar a la alegría porque se veía que Peñarol iba a ser el campeón. Sufrido como pocos, pero campeón al fin.

PEÑAROL 1

Gastón Guruceaga 6

Matías Aguirregaray 4

Carlos Valdez 6

Guillermo Rodríguez 6

Gianni Rodríguez 6

Sebastián Píriz 6

Luis Aguiar 7

Nicolás Albarracín 4

Diego Forlán 5

Cristian Palacios 6

Diego Ifrán 4

DT Pablo Bengoechea

JUVENTUD 0

Fabián Carini 5

Alejandro Reyes 5

Fernando Machado 5

Enzo Pérez 4

Matías Soto 5

Matías Duffard 5

Emiliano Romero 5

José Varela 5

Juan Boselli 5

Matías Alonso 4

Gastón Puerari 6

DT Jorge Giordano

CAMBIOS EN PEÑAROL: 60' Martín Luque (4) x Albarracín, 71' Marcelo Zalayeta (5) x Palacios y 86' Marcel Novick x Ifrán

CAMBIOS EN JUVENTUD: 60' Delis Vargas (5) x Puerari, 75' Jorge Martínez x Boselli y 84' Maximiliano Lemos x Romero

CANCHA: Estadio Centenario

JUEZ: O. Rojas (7)

GOLES: 24' Palacios (P)

TARJETAS AMARILLAS: Aguirregaray, Píriz y Aguiar (P) y Soto (J)


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