Paraguay dio la nota: venció a Argentina

Le ganó 1-0 y se le puso a un punto en la lucha por el quinto puesto

Paraguay volvió a soñar el martes con un pase al Mundial de Rusia-2018 con un triunfo de campanillas por 1-0 ante una Argentina que pide a gritos el retorno del lesionado Lionel Messi, en el estadio Mario Kempes (Córdoba, centro del país), por la Clasificatoria Sudamericana.

El gol fue marcado por Derlis González, a los 18 minutos, en un partido sin brillo. El arquero guaraní Justo Villar le atajó un tiro penal a Sergio Agüero, a los 47, en otra jugada que dejó mudos a 55.000 aficionados, en un partido por la décima fecha.

Con un eficaz juego contragolpeador, el equipo albirrojo ahora suma 15 puntos, a solo uno de Argentina que está quinta, con 16 unidades. Los argentinos fueron una sombra y a duras penas logran el puesto de repesca para disputar una plaza en el Mundial con el ganador de Oceanía.

Por ahora consiguen el pasaporte mundialista directo el líder Uruguay (20), seguido por Brasil (18), Ecuador y Colombia (ambos con 17). Paraguay resucitó y Argentina está al borde de una crisis con su Selección.

- Letal contragolpe -
Argentina paga caro tanta ineficacia, abulia y carencia de identidad de juego. Ni al DT paraguayo Francisco 'Chiqui' Arce se le hubiese ocurrido que era tan fácil jugarle a esa sombra que es la Albiceleste. Los guaraníes se plantaban cómodamente para el contragolpe. Disparaban los contraataques como latigazos.

Argentina se entretenía con pases cortos, un 'tiki-tiki' intrascendente en tres cuartos de cancha. Más que posesión del balón, era pura impotencia y falta de luces. La maniobra finalizaba en un pase largo, pelotazo frontal y mal dirigido.

Paraguay esperaba agazapado. Javier Mascherano le prestaba la pelota a Martín Demichelis, quien se la daba a Ever Banega y éste Marcos Rojo, para volver hacia adentro para que la tocase Mateo Musacchio. La adormecida jugada terminaba en los pies del arquero Sergio Romero y otra vez a empezar. Un concierto tedioso e inútil hasta lo insoportable.

Así fue como, sorpresivamente, la escuadra albirroja pegó primero y duro. Fue en el momento en que los gemelos Romero, Ángel y Óscar, eran una pesadilla para la defensa argentina. Ángel fue quien le dio un pase magnífico a González, quien por enésima vez le ganó la espalda a Rojo y sometió a Romero, mal ubicado, con un derechazo desde ángulo cerrado al primer palo, el que debía ser dominio del arquero.

- Ni de penal -
Argentina no tuvo alma ni juego para reaccionar. Sólo el coraje de Mascherano para empujar a sus compañeros hacia el arco de Justo Villar. El guardameta pasaba una noche apacible. Bien custodiado por una línea defensiva sólida, con dos columnas como Gustavo Gómez y Paulo Da Silva.

No los iban a inquietar con disparos de Di María anunciados desde afuera del área, ni con Sergio Agüero que juega cada vez más lejos del arco rival, ni con la mala puntería de Gonzalo Higuaín. Apenas Nicolás Gaitán le ponía una luz en ese túnel en tinieblas que es Argentina. Jugando así, Argentina no le hacía un gol ni al arco iris. Hasta logró irritar a miles de hinchas que los habían alentado con generosidad después del decepcionante empate 2-2 con Perú en la novena fecha.

Pero otra vez imprevistamente, con esa premisa legendaria de que el fútbol es la dinámica de lo impensado, un cabezazo de Higuaín le pegó en la mano a Da Silva. El penal lo remató Agüero casi con displicencia y permitió la tapada de Villar. Segundos después, Villar le volvió a bloquear un remate a quemarropa del 'Kun' en una noche para el olvido.

'¡Dybala, Dybala!', aullaron las tribunas. Dybala es cordobés e ídolo regional. Entró por Gaitán, a pedido de los aficionados. Gaitán no era lo peor de la Albiceleste. Argentina se lanzó a un ataque desordenado sin poder vulnerar a una defensa de hierro.

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