Para Urrutia el futuro es presente

El joven piloto uruguayo dialogó con El Observador sobre su notable momento en la Fórmula 3 open europea y tiene claro que debe ir “escalón por escalón”

Cuando en el año 2002 todo en Uruguay se caía producto de la crisis económico-financiera más furibunda que recuerde la historia del país, la madre de Santiago Urrutia sacó un préstamo por US$ 800 en el Banco República para comprarle un kart a su pequeño hijo. Nadie imaginó que esa sería la semilla fundamental para que en aquel niño de Miguelete, Colonia, se confirmara el amor por los “fierros” que había despertado un poco antes su abuelo al regalarle una moto.

Aquella sería la génesis de una meteórica carrera que lo llevó a estar actualmente en la mira de la elite mundial del automovilismo. Este joven de 16 años casi imberbe que triunfa en la Fórmula 3 Open y fue reclutado por la poderosa escudería italiana Ferrari con miras a competir en la Fórmula 1 no sueña con convertirse en un Ayrton Senna con sangre charrúa o al menos lo disimula muy bien.

Vestido de championes y jean, Urrutia visitó la redacción de El Observador para charlar sobre su presente y futuro pero sin olvidar el pasado que lo forjó y que lo tuvo a inicio del siglo entre ovejas y maquinaria de campo.

El 14 de julio, Urrutia, quien suma en cinco fechas dobles de la Fórmula 3 Open dos victorias, dos segundos puestos y un tercer lugar en el podio, triunfó en el poderoso circuito inglés de Silverstone y, salvo en la primera fecha en Francia, el piloto coloniense sumó en todas las competencias.

“Son 32 pilotos por carrera y solo 11 concentrados en un segundo, uno tiene 20 años y más experiencia y con mi compañero de equipo llevamos solo tres años”, dice, y agrega enseguida: “Tengo que mejorar, no esperaba esto”.

“Es una escalera infinita y tengo que subir escalón por escalón cada fin de semana”, subraya con una madurez que no hace presumir su rostro.

“Quieren ver la evolución durante el año y eso me lo recalcan”.

“Ellos se ponen contentos por los podios pero el objetivo sigue siendo el mismo: esperar y hacer lo mejor posible”, expresa.

“Muchos uruguayos dicen ‘ya te vemos en la Fórmula 1’ pero me tengo que concentrar en el presente, mi objetivo no es ganar el campeonato sino mejorar carrera a carrera”, indicó sin denotar falsa modestia.

Respecto de su estadía en Italia con Ferrari vuelve a demostrar su alma de pibe y amor por el terruño. “Italia no me gusta como país por haber vivido siempre en el campo y estar muy acostumbrado a vivir en Uruguay”, asegura, aunque reconoce que “ahora” ya habla italiano y “maneja mejor” el inglés.

“Son obstáculos que hay que pasar”, dice y reconoce que de no haber optado por el automovilismo “estaría en el liceo como los demás” jóvenes de su edad.

“Estoy en un lugar privilegiado, no me puedo quejar porque hago lo que me gusta” afirma y vuelve a mostrar su veta infantil al admitir que como su madre es maestra lo obliga a “cumplir con los estudios”.

“Sigo siendo un niño, tengo solo 16 años”, reconoce pero aclara que con 14 años se tuvo que ir a “vivir solo” a Italia y que eso lo obligó a “aprender mucho” y, obviamente, a madurar.

Contó que el año pasado visitó la escuela 46 en la que se formó y que una maestra le recordó que era un niño “indomable”.

Cuando repasa su pasado por el baby fútbol coloniense asegura que era “un caballo que defendía bien, pero de ataque, nada” y que por eso en el Independiente local lo ponían “con los grandes”.

Si alcanza el firmamento del mundo del volante solo el tiempo lo dirá, pero mientras espera su oportunidad, nuevamente entre los grandes, su futuro no puede ser más prometedor.

Entrevista a Santiago Urrutia

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