Para Cuevas está nublado pero clareando

El uruguayo perdió puntos y está presionado por el ranking, pero en el juego las señales son alentadoras
Por un lado, los datos son negativos: Pablo Cuevas igualó la actuación del año pasado en el ATP 250 de Buenos Aires, al llegar hasta los cuartos de final; pero los caprichos del calendario –el torneo se adelantó dos semanas– hicieron que defendiera los 250 puntos que ganó el año pasado al ser campeón en el torneo brasileño, en estas mismas fechas. Resultado: el uruguayo perderá hoy 205 puntos en el ranking, y aparecerá entre el puesto 45 y el 50 de la clasificación mundial, casi 30 debajo de su mejor clasificación, también hace un año.

Sin embargo, desde lo subjetivo, el balance quizás sea mucho más positivo. Porque el mejor tenista uruguayo mostró momentos de tenis de alto vuelo, como para tener contra las cuerdas al español David Ferrer, número 6 del mundo, que sobre polvo de ladrillo seguramente esté entre los cuatro mejores del planeta.

Pero lo mejor de Cuevas quizás sea que no fueron chispazos. Fue una semana de tenis sólido, de la madurez que el uruguayo estaba buscando a principios de temporada. Tanto en sus dos victorias como en la derrota del sábado ante Ferrer, el uruguayo mostró muchas herramientas que de mantenerlas le pueden servir para volver a meterse al menos entre los 25 mejores del mundo y sumar algún título más.

En primer lugar, Cuevas no fue esa olla a presión de algunos momentos del año pasado. Esa versión explosiva del salteño era capaz de llegar a nivel supremo, pero también irse de cabeza en otros momentos, enojarse con el rendimiento propio o con fallos del juez y olvidarse del partido.

Esta vez, Cuevas administró su talento. Jugando dos partidos a primera hora, a las 14, supo jugar con el calor y la humedad. Desgastó a sus rivales con su saque, y de hecho fue casi implacable con su primer servicio, acumulando porcentajes superiores al 80%. Su fallo estuvo en no acertar más primeros servicios, en algunos momentos por debajo de 50%.

Pero además, supo ceder el protagonismo. Lo hizo con ventaja en el tanteador, gracias a un muy buen juego de devolución que lo llevó a quebrar a los rivales en varias oportunidades. El revés cruzado nuevamente fue una herramienta clave, pero no repetida y previsible. La alternó con derechas, con reveses paralelos, entrando a la cancha y subiendo con criterio, o jugando profundo y fuerte desde el fondo de la cancha. Así, con el tanteador a favor, por momentos se dedicó a devolver y a que el rival arriesgara. Y tuvo su premio.

Claro que ante un luchador como David Ferrer eso es mucho más complicado. Así, Cuevas fue protagonista todo el partido tras el 2-4 del viernes, cuando el partido se suspendió por lluvias. El sábado encontró su mejor tenis, y aunque no pudo quebrar en el primer set, el segundo fue esplendoroso.

Quizás, el mejor tenis desde que volvió de la lesión, hace dos años. Arriesgó y embocó todo, fue agresivo, subió a la red, sacó en gran forma y fue frustrando a un Ferrer que empezó a fallar. Incluso así arrancó el segundo set, con un quiebre que lo puso 2-0 y le dejó el partido en sus manos.

¿No lo supo cerrar? Mirando el resultado se pondría decir que sí. Sin embargo, fue muy diferente a otros partidos, como aquella derrota ante Monfils en Roland Garros. Más bien fue la clase del español la que apareció y volvió a entrar en partido. Bastó con dejar de errar algún tiro para ponerse en partido, que nunca había dejado de ser parejo desde el juego, más allá del 6-1 del uruguayo.

Cuevas no se cayó. Apenas tuvo algún error no forzado, pero eso ante un top ten es mucho. Mantuvo la calma, pero a muñeca, su rival se lo llevó. Así y todo, Cuevas nunca perdió la calma, salvo por los últimos tres puntos, cuando se ofuscó por una pelota que dejó en la red cuando podía quebrar, luego de levantar dos match points.

Por todo eso, el panorama este lunes para Cuevas aparece nublado, además de que suma presión para las próximas semanas, donde se juega la chance de seguir entre los mejores 50 del mundo. Pero en el pronóstico, si mantiene este nivel e intensidad, el sol empieza a reaparecer. l