Papelito Fernández, el jugador hincha

Bolso de toda la vida, el delantero tricolor atraviesa su mejor momento en los albos
Sebastián Fernández
Sebastián Fernández

La sesión de fisioterapia retrasa la entrevista en Los Céspedes. Una imprevista lesión muscular tiene en vilo a Sebastián Fernández. Y también al ataque de Nacional del que Papelito se convirtió en una pieza clave. Pero allá aparece el delantero. Detrás de la enorme sonrisa que lo caracteriza. Una sonrisa que brilla más que nunca. Por estar en el lugar que soñó desde niño. Y por atravesar el mejor momento desde que se puso la camiseta de sus amores.

A los 30 años y después de superar una primera temporada en la que aún castigado por las lesiones supo dejar su marca en los clásicos, el delantero repasa su llegada al club, cuenta los por qué de su presente goleador y se anima a vislumbrar el futuro. Siempre en clave de hincha.

Hizo cinco tantos en los últimos seis partidos, ¿qué explica este gran presente goleador?
Hacía tiempo que no me tocaba tener tanta continuidad como tengo ahora. Por suerte se me dio después de haber entrado bien en el partido contra Juventud y después de seguir con buenas actuaciones.

Con Álvaro Gutiérrez usted jugaba en una línea de tres por detrás del único delantero, Iván Alonso, ¿fue clave para levantar su nivel el cambio de puesto pasando a jugar como punta neto?
La posición en la que más me gusta jugar es como delantero de área. Es muy difícil jugar en los equipos grandes. Cuando un grande arranca a jugar y a ganar, si estás relegado por cualquier circunstancia es muy difícil engancharte. A mí me tocó esperar. Si bien pude entrar y jugar, no me había tocado ser protagonista como ahora.

Para la temporada 2014-2015, usted arrancó como titular y debutó con gol ante Defensor Sporting. El problema fue que un desgarro lo sacó del equipo.
Sí, por suerte empecé muy bien y parecía que iba a tener un buen campeonato. Pero el fútbol es así, muy dinámico. Me tocó una lesión de la que recaí antes de poder volver y se me hizo todo cuesta arriba. Y con buenos jugadores es muy difícil engancharse.

Cuando le tocó volver hizo goles claves, como el del clásico del Apertura 2014. ¿Fue suyo ese gol?
Si (risas), claro que sí.

Pero el juez se lo dio a Iván Alonso...
Lo hicimos los dos si querés, pero si lo veo me siento el autor. No sabía que Iván lo había gritado. Y lo gritamos los dos. Queda en el registro como que es de él. Pero para mí va a ser mío también y para él es suyo. Es un gol compartido.

Fue con la mano y en la hora. Como se suele decir que más le gusta al hincha.
Sí. Fue así.

¿Cree que el juez influyó en el resultado al no sancionar esa mano?
En el momento de la jugada no se ve que la pelota me pega en la mano. Mi gesto es de pegarle con el pie. Después que la tapa Migliore sí me rebota porque estaba muy cerca. Apenas me di cuenta que me pega en la mano. Me pareció un gol válido. Después la cámara lenta cambia todo. En la cancha nadie vio mano. El juez no tuvo ninguna culpa y no influyó en el resultado.

¿Considera que su mejor partido de la temporada pasada fue la final del Uruguayo ante Peñarol?
Pudo haber sido uno de los mejores. Eso es lo que me reconforta con el año que tuve. No jugué todos los partidos ni fui parte importante en todo el campeonato, pero cuando el equipo me necesitó estuve en el nivel que quería estar en Nacional. Vine por el sueño de que soy hincha de Nacional, soñando en jugar esos partidos, y haber estado a buen nivel me dejó tranquilo con el año.

¿Cuál fue la clave para ganar aquella final?
Que lo hablamos antes y dijimos que teníamos que salir a presionar arriba, a ganarlo de arranque, a correr y a meter mucho porque si le poníamos un ritmo muy alto a Peñarol les iba a costar y fue lo que intentamos hacer desde el primer minuto. Al final salió redondo.

¿Qué cambió del Nacional de Gutiérrez al Nacional de Gustavo Munúa?
Las ideas de uno y otro son muy distintas. Álvaro quería jugar de contragolpe, estar muy bien cerrado atrás, que prácticamente no nos generaran situaciones de gol y jugar de contragolpe. Gustavo quiere ser protagonista todo el partido, tener la pelota, ser nosotros los que impongamos el ritmo del juego y a partir de la tenencia de la pelota generar ocasiones de gol. No tener la pelota por tenerla, sino para lastimar al rival moviéndolo de un lado al otro a la espera de que se generen espacios.

¿Cuál es su idea de cara a futuro, seguir en Nacional o volver a irse al exterior?
Mi idea de acá a futuro es poder quedarme en Nacional, hacer una gran carrera en el club, intentar pelear por títulos importantes. Este año me perdí dos prácticas faltando una semana para empezar el campeonato después de haber jugado toda la pretemporada de titular porque no me habían renovado el contrato. El fútbol tiene esa dinámica. Capaz que si no hacía la final que hice y si no ganaba el campeonato, tal vez hoy no estaba acá.

¿Por qué es tan difícil para los jugadores que vuelven de Europa destacarse en Uruguay?
Es bravo destacarse acá. En nivel de las canchas es fundamental. El ritmo del juego lo da la pelota y la cancha. Por más que esté bien la cancha, si no está regada la pelota no va a correr rápido. Si está mal, ni hablar. Si miramos el fútbol en Sudamérica somos el país con peor nivel de canchas. Con un fútbol así se beneficia al que traba, al defensivo, y eso complica.

¿Desde cuándo es hincha de Nacional?
Desde chico, porque mi padre es fanático. Mi tío me intentó convencer para ser de Peñarol pero no pudo (risas). Ser jugador-hincha para la gente tiene un beneficio porque se siente más identificado. Pero a la vez a mí me gusta que se identifiquen conmigo por cómo juego y no por haber cumplido ese sueño de ser un hincha que está en la cancha.

¿Qué momentos lo marcaron más como hincha?
El gol de Dely Valdez que nos dio el Uruguayo en 1992 y el título de 1998 con Ruben Sosa a la cabeza que cortó esa agonía de cinco años que fueron durísimos para todos los hinchas de Nacional.

Con los galácticos de Málaga

Fernández jugó desde los cinco años en Carrasco Lawn Tennis en la Liga Universitaria desde donde saltó a la Cuarta de Miramar Misiones donde debutó casi de inmediato, en 2004. A mediados de 2007 pasó a Defensor Sporting donde jugó una temporada y media hasta pasar a Banfield (2008-2010). Por un problema en la rodilla vio antes frustradas sus transferencias a Morelia, Groningen y Almería. En el Taladro se potenció tras la salida de Jorge Burruchaga como técnico y la llegada de Julio César Falcioni, uno de los técnicos que más lo marcó junto a Carlos Laje (Miramar), Jorge Da Silva (Defensor), Mauricio Pellegrini (Málaga) y Paco Jémez (Rayo Vallecano). En Málaga (2010-2013) fue parte del mega proyecto del jeque Abdullah Al Thani por lo que compartió plantel con cracks de la talla de Ruud Van Nistelrooy, Santi Cazorla, Nacho Monreal, Joaquín, Joris Mathijsen o Jérémy Toulalan. En 2013-2014 estuvo en Rayo Vallecano donde se rompió los ligamentos.

Papelito en cifras

Sebastián Fernández
Sebastián Fernández en Los Céspedes 
Sebastián Fernández en Los Céspedes

5 Goles. Son los que suma Fernández en el arranque de la presente temporada. Dos a Juventud, uno a Cerro, uno a El Tanque Sisley y otro a Defensor Sporting. Disputó 10 de los 14 partidos del equipo. En uno no estuvo a la orden y en otros tres se quedó en el banco.

4Goles. Fueron los que anotó en la pasada temporada en los albos donde sumó 22 partidos por el torneo local (se perdió nueve) y dos por la Copa Libertadores ante Palestino. En total, sumó 1.127 minutos. Ahora ya suma 589 en lo que va del presente semestre.

16 Goles. Fueron los que anotó en sus cuatro temporadas en el fútbol español: 12 por la liga en sus tres temporadas en Málaga, dos por Copa del Rey y uno por Liga de Campeones ante Zenit de San Petersburgo. En Rayo Vallecano solo jugó nueve encuentros con una conquista.

12 Partidos. Fueron los que jugó por la selección uruguaya anotando dos goles, ambos por partidos amistosos: China e Italia. Jugó el repechaje para el Mundial de Sudáfrica 2010 ante Costa Rica y ese Mundial donde jugó dos partidos entrando desde el banco.



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