Pacheco: "No pensaba que volvía"

El ídolo aurinegro admitió que creyó que no regresaría al club que tanto quiere

Sus 36 años lo delatan. No porque haya perdido clase ni físico. Simplemente porque se lo nota muy maduro al hablar y observa todo desde una perspectiva diferente.

“La verdad es que pondero de alguna manera esta posibilidad que me dan nuevamente de volver al lugar que elegí jugar cuando tenía 12 años después de todas las cosas que sucedieron. Estoy agradecido con la dirigencia, con el presidente, pero por sobre todas las cosas, con toda esa gente que a lo largo de este tiempo me ha prodigado tanto efecto y tanto cariño. Tomé con mi familia esta posibilidad de continuar y la alegría de poder estar acá otra vez”, indicó Antonio Pacheco.

Y como se explicó en la nota aparte, no aguantó las lágrimas. Y comenzó a hablar más pausado. “Es una situación diferente. Un día muy especial para mi familia y la verdad, me siento muy agradecido a la gente. Es un día lindo para mí y espero que también lo sea para esa hinchada de Peñarol maravillosa”, esgrimió.

Pacheco sostuvo que “para mí ha sido un año de mucho aprendizaje, en donde me sentí muy respetado en Wanderers –que me abrió las puertas en el peor momento de mi carrera–, muy querido, y la gente fue un motor impresionante en esta vuelta a casa”.

Consultado acerca de si le costó dormir la noche anterior, indicó: “Dormí de a ratos porque hoy (el viernes) no iba a ser un día más. Es que Peñarol nunca se fue de mi corazón ni de mi cabeza. Esto es algo que siento profundamente, mi familia igual”.

Pacheco dijo a El Observador que “este año pasé momentos de muchísimo dolor, me tocó enfrentar a Peñarol y también fue muy complicado. Son cosas que pasan en el fútbol. Mirar para atrás no es bueno para nadie. Hay que mirar para adelante y solo para adelante porque Peñarol tiene que mejorar, seguir creciendo, e intentaremos poner nuestro granito de arena para que las cosas salgan bien.

A la hora de decir si en algún  momento supo que iba a volver, fue tajante: “No, no pensaba que volvía, pero en el fútbol puede pasar de todo, nunca sabés qué va a pasar mañana tampoco. Yo soy de pensar siempre en donde estoy, respetar el lugar donde estoy, ser profesional por sobre todas las cosas porque así encaré mi profesión y mi vida, pero soy realista de las situaciones. El fútbol es muy dinámico en sus situaciones; hoy estás, ayer no y veremos qué pasa mañana”.

Ahora deberá conseguir el brazalete de capitán que ostenta su amigo Darío. Así lo consultó El Observador, respecto a si se tendría que “pelear” para conseguirlo: “No (sonríe por primera vez y con ganas). Primero, Darío es un amigo, segundo, me está escuchando y más vale no decir nada. Pero eso se maneja por un tema de historias y veremos qué sucede”.

Y los recuerdos (malos) vuelven a rondar.

“No tenía idea de lo que iba a acontecer después de la Copa que jugué en Peñarol. No tenía idea que sería el último partido. Fuimos a las vacaciones y pasó todo lo que pasó. Lo que estaba claro es que después que tomé la decisión de jugar en Wanderers, no me iba a retirar, como ahora tomé la determinación de jugar en Peñarol y no me voy a retirar tampoco. Lo decidiré en su momento y cuando sea apropiado, pero para eso falta”.

“Para mí fue un golpe muy duro. Para mí y para mi familia, por eso digo que también es un día especial para mi familia. ¿Rencores? No, el fútbol es así de dinámico y Peñarol está por encima de todos nosotros”.

Hace más de un año que el club no anota de tiro libre, justo con un gol suyo.

“Con todo lo que han dicho ustedes voy a practicar como loco ahora”, bromeó.


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