Pablo Cuevas, el redentor: ¡campeón en Río!

En una batalla tenística venció 6-4, 6-7, 6-4 y se quedó con el ATP 500 de Río de Janeiro

A esta altura, Pablo Cuevas tiene poco por demostrar como el jugador más importante del tenis nacional. Cuatro títulos ATP, el mejor ránking de la historia uruguaya, y quizás apenas la Davis como cuenta pendiente temporal. Y sobre todo, la sensación de que, al menos en polvo de ladrillo, el uruguayo está entre los 15 mejores jugadores del mundo.

Pero los objetivos del salteño están bastante más arriba. Y tras un 2015 en el que empezó a gran nivel y una segunda mitad que no pudo repetir, Cuevas empezó el 2016 con la convicción interna de que, con una preparación correcta, con más serenidad que otros momentos, con el aporte de su entrenador Eduardo "Luli" Mancini como coach full time, podía hacer historia en serio, y sobre todo, concretar el asalto de los puestos de avanzada del tenis mundial. "No quiero mirar el ránking, quiero mirar el juego", le decía Referí a principio de año. Y lo demostró: cerró dos semanas jugando en el mejor nivel de su carrera. Eso se veía en el juego, pero faltaban los resultados. Y se dio con el título más importante que ha logrado: el ATP 500 de Río de Janeiro, tras ganarle en una auténtica batalla tenística al argentino Guido Pella (71° ATP) por 6-4, 6-7 (5), 6-4, que le permitirá a partir de hoy volver entre los 30 mejores del mundo, cerca del lugar 27.

Fue un partido dramático ante un rival que venía de dejar afuera a Dominic Thiem (N°19) ATP y al que no le pesó la final. Físicamente más entero, lo complicó durante las dos horas de partido, pero la experiencia del uruguayo, y la inteligencia para jugar los puntos clave, terminó dándole la victoria.

Y fue, además, una linda revancha respecto a 2015. En aquel torneo en el que perdió el humor y fue muy criticado por el partido ante Nadal, este 2016 vio a un Cuevas maduro, sereno, crecido tenística y mentalmente. Y fue eso lo que le permitió doblegar a un rival que, si me apura, en lo tenístico capaz fue un pelín más. Pero fue la garra y la cabeza del salteño lo que parecieron en los momentos vitales.

Marcado por la lluvia

El arranque del partido fue parejo. Pella mostró más despliegue físico que el uruguayo, que parecía dar señales del desgaste físico de haber jugado res horas ante Nadal y haber terminado cerca de la madrugada, ante un rival que lo hizo más temprano y liquidó todo en dos sets.

Fue sobre todo en sus games de saque que a Cuevas le costó, porque no pudo imponer su primer servicio. Eran dos partidos diferentes: cuando lograba acertarlo (44% en los primeros seis games) controlaba la velocidad del juego, mientras que cuando no lo hacía (incluidas un par de dobles faltas) se hacía más parejo y tenía que correr mucho para asegurar sus puntos, sobre todo porque no estaba tan efectivo el revés cruzado, su mejor arma.

Así y todo, Cuevas logró mantener su servicio y, con el correr del set, empezar a mejorar la potencia y dirección de la devolución para complicar a Pella, aunque no logró llegar a quebrar.

Cuando Pella ganaba 30-0 en el séptimo game del parcial (empate 3-3) el partido se suspendió temporalmente por lluvia.

Tras la reanudación, Cuevas mostró su mejor juego. Estuvo mucho más activo en lo físico y empezó a acertar más primeros saques y tiros ganadores, con lo que quebró rápidamente y no dio tiempo de reacción al argentino, para llevarse el primer set 6-4.

En el segundo Pella demostró fortaleza mental para no caerse y seguir jugando a lo mismo: gran saque, riesgo en sus tiros, y sobre todo gran desgaste físico, corriendo todas las pelotas, algo que Cuevas no podía, sobre todo a partir de la mitad del segundo set. Así y todo, el uruguayo siguió mejorando su porcentaje de primeros servicios para mantener el saque, aunque casi no pudo disputarle los games a Pella.

Así llegaron al tiebreak, donde Pella empezó a errar: tres errores no forzados que dejaron a Cuevas 5-4 con dos saques a favor. Sin embargo, allí se equivocó el uruguayo, con una derecha que dejó en la red y luego una gran devolución del argentino, para darlo vuelta y llevarse el set 7-5 en el tie break.

En el tercero Pella empezó a mostrar también alguna señal de cansancio, con algún tiro largo y un poco más de errores no forzados que en el resto del partido. Pasó a ser una batalla tenística, con dos jugadores al límite de los tenístico y lo mental.

La moneda estaba en el aire, pero Cuevas mostró la serenidad en el momento clave. Por eso quebró en el 5-4, y se llevó una victoria para la historia.

Acerca del autor