Pablo, ¿alcanzará con esto?

Bengoechea se tomó la cabeza y gesticuló hasta que Peñarol resolvió el dolor de cabeza
Pablo se lleva las manos a la cabeza. Se da vuelta y mira el piso buscando respuestas. Llama dos veces a Nandez. En la primera charla abre los brazos como diciendo "no puede ser". En la segunda lo manda con un mensaje para Aguirregaray que había perdido la pelota en la salida y casi cuesta un gol. Se paró impaciente. Gesticuló.

El rendimiento de Peñarol quedó patentado en los acciones de su entrenador. Pablo Javier Bengoechea no vivió el partido contra Rentistas, lo sufrió.

Es que desde el inicio se notó que el equipo le generaría más de un dolor de cabeza.
Bastaron 10 minutos de partido para percibir que Peñarol no estaba cómodo en cancha.
Es que Rentistas, lejos de meterse en la cuevita, salió a plantarse en el Estadio. Se le paró con tres hombres arriba. Y sorprendió a un Peñarol con serios problemas por los laterales. A los 5 minutos le generaron el primer desborde que casi termina en gol de Lucas Rodríguez.

Pero el problema no fue solo atrás. Cuando el equipo recuperó la pelota no encontró la forma de vulnerar el cerrojo defensivo de los rojos.

¿Qué hizo Villazán? Sabiendo que jugaba Luque, cuando Peñarol tomaba la pelota, Rodríguez se recostó atrás y Martínez se metía entre los defensas. Entonces quedaba una línea de cinco.

El equipo de Bengoechea chocó contra el muro. Sin ideas, con Zalayeta apático, con Albarracín apareciendo en cuenta gotas y Forlán controlado, todo quedó a merced de alguna corrida de Luque.

Peñarol fue atado en el primer tiempo. Y conforme el paso de los minutos, dominado. Es que Vázquez se juntó con Terans y el rojo llegó siempre con peligro.

Sobre la media hora se equivocó Aguirregaray en la salida, se fue Mier y lanzó un centro bajo que conectó Mastriani obligando a Guruceaga a salvar el arco.

Peñarol recién reaccionó sobre el final. Un remate de Aguiar terminó sorprendiendo a Reyes. El balón pegó en el travesaño y le cayó en la cabeza a Albarracín pero el palo le volvió a negar el gol.

Fue lo único de un equipo que parecía anestesiado. Con problemas defensivos. Sin rumbo a la hora de atacar más allá de alguna corrida de Luque.

Es sencillo hablar con el diario del lunes. Por eso en lugar de expresar que no se justificó la salida de Ifrán del equipo, es más productivo referir lo que aporta. Ifrán es el hombre que va al desgaste, pelea las pelotas aéreas, pica a los espacios vacíos y eso genera distracciones. Y cuando Forlán levanta la cabeza, sabe que tendrá delante un jugador que va a ir en procura del pase largo. No lo tuvo. Punto.

Para el complemento Bengoechea no ensayó variantes. Pero Peñarol modificó un poco su postura. Fue como que el equipo se levantó a partir de un remate de Diogo que, enganchó dos veces hasta buscar su perfil, y sacudió el travesaño de Reyes.

Y por un rato el partido se hizo de ida y vuelta. Rentistas pagó con la misma moneda con un remate de Mastriani en el palo y Peñarol casi sorprende pero Forlán no pudo definir ante Reyes.

Rentistas, que tiene uno de los presupuestos más bajos del campeonato, se fue quedando sin piernas. Nandez se agigantó en el mediocampo y empezó a recuperar más balones.

Bengoechea intentó modificar el panorama pero los cambios fueron hombre por hombre porque los que entraron ocuparon los espacios de los que salieron. Entonces cuando todos pensaron que Palacios iría de punta, se quedó de volante como Albarracín.

Cuando Peñarol era ganado por los nervios llegó una tonta falta de los rojos sobre la derecha. Imperdonable ante un equipo que había mostrado pocos recursos futbolísticos pero que tiene buenos ejecutantes y cabeceadores.

Y como tantas veces, Peñarol apagó el incendio con un centro. Forlán metió la pelota envenenada, como tantas veces la metió su DT cuando jugaba, y apareció Aguirregaray para conectar de cabeza y decretar el gol del triunfo.

Fue un alivio para un Peñarol inexpresivo, con pocas ideas para resolver el muro defensivo montado por su rival. Con poco juego colectivo y que suma tantos puntos como preocupaciones.

Los hinchas se fueron maldiciendo los cambios realizados por su entrenador y recordando que Rentistas les abolló los palos.

Y la gente se pregunta si esto alcanza para llegar a cristalizar el sueño del campeonato. La duda pasa por saber hasta cuándo se podrá sostener un equipo que, como dijo su DT, "juega mal cuando gana".

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