Otro tiempo de prueba

Luis Suárez jugó desde el inicio luego del mal trago que le dejó el clásico ante Real Madrid

En Barcelona dicen que un tropezón no es caída y así se lo tomó el equipo de Luis Enrique que tuvo en la final de la Supercopa de Catalunya la excusa perfecta para volver al triunfo e intentar mitigar la frustración luego de la derrota clásica a manos de Real Madrid.

Al igual que ante los merengues, Luis Suárez fue titular en la ofensiva, aunque con una posición distinta, ya que la formación alternativa que colocó en el campo Luis Enrique obligó a una modificación táctica.

Sin Lionel Messi y Neymar, el uruguayo comandó el ataque con la clara misión de sumar minutos.

Y lo logró. Sin la presencia de sus dos compañeros más importantes en ataque, Suárez jugó liberado y se movió por todo el frente de ataque, condición que ayuda al pistolero por su gran capacidad atlética y potencia en los últimos metros.

El inicio del partido ante Espanyol fue un calco del clásico ante Real Madrid, porque los pericos ajustaron su zona defensiva y buscaron contragolpear con agresividad la última zona blaugrana cada vez que Barcelona perdía la posesión en ataque.

Con la claridad desde la mitad de la cancha de Sergio Samper y con un Luis Suárez que se mostró siempre participativo, los azulgranas llegaron con peligro y el propio Suárez pudo adelantar a su equipo a los 7 minutos, tras rematar de cabeza un centro de Sergio Roberto.

En la siguiente acción en la que intervino el charrúa, el nueve de Barcelona firmó una gran jugada individual, digna de su clase, que incluyó gambetas y un pase pinchado de forma magistral para el gol de Gerard Piqué.

Los barcelonistas jugaron más compactos en los primeros 45 minutos, hasta que Luis Enrique decidió dejar en el banco tras el descanso a Luis Suárez y le regaló a Espanyol la pelota y el terreno.

El club perico achicó espacios desde la exuberancia del central Eric Bertrand y se encontró sin conexiones entre el centro del campo y su delantera, hasta el golazo de Arbilla de tiro libre que volvió a igualar el resultado y abrió otro escenario en el partido.

A media hora para el final, Luis Enrique puso en juego a Xavi y Rakitic con la idea de rescatar a su equipo desde la medular.

Con las modificaciones, Barcelona recuperó el juego, aunque Espanyol no se amilanó y buscó con sus armas poner el 2-1.

La última ocasión del partido fue para Abraham, pero Masip, arquero titular ayer en Barcelona, tapó el 2-1 para irse a los penales.

En la definición solo erró Sandro por Barcelona, mientras que en Espanyol solo anotaron Víctor Sánchez y Jordán, para cerrar la victoria 4-2 desde el punto penal.


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