Olivera lo llevó a la punta

Con tres tantos del goleador del equipo y del campeonato, Peñarol consiguió una victoria trabajosa y trascendente en su visita a Melo y quedó como líder del torneo

Costó pero llegó. Un día el Polilla Da Silva se pudo vanagloriar con ver a su equipo, Peñarol, en la punta de la tabla del Apertura. Si juega bien o no, si Nacional tiene un partido menos jugado, son cosas que seguramente a esta altura no le importan.

Es que se llevó una victoria trascendente desde Melo, lugar en el que por primera vez gana un equipo grande. Y vaya si costaron estos tres puntos.

Si bien su equipo ya ganaba cómodo a los 12 minutos tras un arranque a todo ritmo, Cerro Largo fue el que hizo el gasto, el que manejó mejor el balón en la primera mitad, el que incomodó muchísimo –una vez más vuelve a pasar luego de una pequeña licencia- al arquero Enrique Bologna con remates desde fuera del área.

Ese resultado era bastante mentiroso ya promediando el primer tiempo, porque el fútbol que aportaba Neves en ofensiva y el desgaste físico de De Oliveira y Franco Sosa, daban como para un descuento.

Por eso no sorprendió que a los 28 minutos tras un tiro desde fuera del área y un rebote en Bologna, llegara el 2-1 tras un gol de Gastón Machado en posición adelantada.

Peñarol había perdido las marcas, Novick estaba demasiado solo en la marca en la mitad de la cancha, ya que una vez más, Grossmüller no mostró un despliegue generoso a la hora de la entrega y la marca.

Es difícil poder ver partidos como el de ayer, con tantos atributos anímicos por parte de ambos equipos, con tanto tesón por parte de ambos contendores.

Peñarol hacía lo que podía en una cancha hostil, en la que siempre le costó a todos. En defensa, Carlos Valdez se iba transformando en figura bancando todo, incluso tapando errores de sus compañeros de zaga.

Arriba, Zambrana hacía lo que no lograba Zalayeta: desbordaba, metía centros y hasta anotaba, pero no cumplía demasiado tácticamente, por lo que era conminado por alguno de sus compañeros.

Pero cuando mejor jugaba Cerro Largo, cuando más apretaba con una presión interesante –pese a jugar casi siempre con entre tres y cinco hombres en el fondo-, llegó un momento de inflexión: se terminaba el primer tiempo y en la última jugada, tras un córner de Estoyanoff, Olivera ganó de cabeza y estampó el 3-1. Eso pareció ser demasiado para el local.

Sin embargo, el dueño de casa no se amilanó, no se quedó quieto, sino que marcó la cancha. Fue arriba con entusiasmo (aunque poco fútbol) y con un verdadero golazo de Neves, dejó abierto el partido y con la sensación de que si apuraba un poco más a ese fondo aurinegro mal parado, podría empatar el compromiso.

Pero el aire que le dio el juego de Gallegos fue un poco más que el buen juego de Diego Pereira, quien entró en Cerro Largo y fue una grata sorpresa.

Entonces Peñarol logró el 4-2 tras un error de Castillo en el fondo y el penal que le cometió Campaña a Zalayeta. Olivera lo convirtió, llegó a su hat trick y a los ocho en el Apertura.

Fue un gran premio para el equipo de Polilla Da Silva que no repitió el juego atildado ante Central del encuentro anterior, pero que cosechó tres puntos de oro en la lucha por el campeonato para verlos a todos desde arriba. Como debe ser para un grande.


Fuente: Marcelo Decaux, enviado a Melo

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