Ojalá pueda ilusionarme

El partido de Uruguay ante Paraguay abre una luz de esperanza para los que queremos ver fútbol

Siempre he sido muy crítico de Tabárez. Y lo he sido porque considero que practica una idea de juego demasiado mezquina para mi gusto, más enfocada en limitar al rival y destruir el juego ajeno que en crear el propio.

Eso ha sido así pese a que Tabárez ha tenido la fortuna de gestionar lo que considero es la mejor generación de futbolistas uruguayos en décadas, por no decir de la historia.

Hay hechos objetivos que respaldan esa afirmación, porque varios de ellos lo demuestran o demostraron en su club y en las principales ligas europeas.

Sería una necedad decir, como argumentan algunos, que estos jugadores fueron formados por Tabárez, porque si están en la selección es por lo que hacen en sus clubes. No es un camino a la inversa. Diez o 12 partidos al año con Uruguay no hacen la clase de futbolistas que son Suárez, Cavani, Godín o Forlán en su momento.

Pero en la noche del martes con Paraguay algo cambió. Uruguay se plantó en la cancha con la idea de proponer, de ser el protagonista y de jugar al fútbol, no de esperar a lo que haga el rival. Y la jugada salió bien, Uruguay ganó, gustó y goleó.

Tabárez le dio a estos mismos futbolistas la posibilidad de ser protagonistas y demostraron que pueden hacerlo. Porque entre el partido frente Argentina y el del martes ante Paraguay no se modificó el plantel ni cambió la actitud, solo se reformuló la idea de juego. Demostraron que pueden ser banca y no solo ir de punto.

No voy a ocultar que estoy entre los que consideran que el ciclo de Tabárez está concluido, sobre todo después de 10 años que, pese a los logros conseguidos, no han logrado mostrar una expresión de juego colectivo digna ni sostenible.

Ojalá que lo visto ayer en la cancha pueda repetirse cuando a Uruguay le toque jugar de visitante, o enfrentar a un rival de mayor jerarquía, y esto sin desmerecer a Paraguay que en la previa era complicadísimo y venía de ganarle al bicampeón Chile.

Si es así, no me molestaría que se quede.

Ojalá pueda ilusionarme.

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