Odriozola mete las manos

El arquero nacido en Nacional es figura en Rampla y recuerda el choque cultural en Irán
"En Irán cambiaron al entrenador y como un sacrificio de bienvenida mataron a una oveja en la cancha. Todos los jugadores teníamos que pasar por arriba de la sangre como ritual y yo, para no faltarles el respeto, pasé. Al principio pensé que estaban todos locos, pero es su cultura", dice Rodrigo Odriozola a la distancia.

No habla desde la lejanía de Tabriz sino desde su casa en San José, pero la experiencia en el Gostaresh Foulad de Irán lo dejó marcado a fuego. Sin embargo, rápido de reflejos, aclara: "Yo soy de Durazno, viví en campaña, estoy acostumbrado a los animales, pero ver que mataran una oveja en una cancha de fútbol me chocó".

Odriozola surgió en Nacional, equipo del que se fue luego de exigir un contrato profesional: "Cuando me ascendieron yo vivía en la pensión del club y me quería independizar, entonces exigí que me hicieran un contrato profesional. Como no quisieron me fui a Wanderers".

Atrás había quedado su debut en Primera con la camiseta de El Tanque Sisley, cedido justamente por Nacional.

En Wanderers no tuvo muchas chances y recaló en Racing, donde tuvo que luchar el puesto con Jorge Contreras: "En Racing me fue bien, jugué casi 20 partidos (16 según Referí) y como estaba el 'Loco' era difícil. Imaginate que estuvo Martín Campaña y no jugó. Cuando llegó Juan Tejera trajo a Leandro Gelpi y le pedí una reunión. Hablamos con respeto él estaba en su derecho de elegir y me fui a Progreso con Carlos Rodao donde la pasé muy bien".

"La gente de Progreso conmigo siempre se portó 10 puntos, siempre arreglamos los contratos sin problema. La gente es respetuosa y me siento muy identificado con ellos porque es un club muy barrial", Rodrigo Odriozola.

Luego de su etapa en el Gaucho, una llamada de Danilo Baltierra lo convenció de jugar en Cerro, un ciclo que el duraznense considera de aprendizaje: "Fue una etapa muy complicada porque en Cerro estaba Mathías Cubero, que era del barrio y de la selección juvenil. Cuando Baltierra me dio la titularidad hubo una resistencia extra por parte de los hinchas. De todas formas me sirvió la experiencia".

Sin embargo Cerro fue una escala previa a sus dos pasajes por el exterior, donde siguió acumulando anécdotas: "Lo de Irán fue raro porque el choque cultural fue muy fuerte y se me complicó. No podía andar con mi novia por la calle de la mano si no estábamos casados, ella se tenía que andar tapando el pelo y los brazos. En la ciudad que yo fui casi nadie hablaba en inglés y todos se comunicaban en persa. Mi inglés es muy pobre, imaginate lo que era hablando en persa (risas)".

En Irán se sacó un montón de prejuicios: "Hay un tabú con los países árabes. Antes de irme hablé con Martín Barlocco que estuvo cinco años allá y me dio tranquilidad. Vos vas por la calle, se te cae una moneda y te llaman para devolvértela. La gente es muy honesta, tranquila, no mienten ni roban. Me pasó de estar en la concentración y que algunos compañeros se tiraran al piso a rezar, pero nunca me dijeron nada. Cada uno cree en dios de diferentes maneras".

Casado con una odontóloga y padre de una niña de 10 meses, Odriozola buscó dar un paso más y comenzó la facultad: "Arranqué en Economía, salvé las primeras materias y voy a ir sin apuro porque el fútbol demanda".

Luego de un pasaje frustrante por Colombia y unos meses en Atenas, Odriozola recibió el llamado de Luis López: "En Rampla me recibieron bien, la gente es amable y cuando jugué en Cerro no tuve clásicos".

"La oferta económica no era tan tentadora pero la parte deportiva me sedujo. Rampla es un equipo que te exige y si jugás bien acá podés jugar en cualquier lado. Por eso vine". Rodrigo Odriozola

Consultado sobre los secretos del buen inicio de temporada, el arquero es claro: "Vino gente con ganas. Sin desmerecer al equipo, si hoy estamos en Uruguay es porque las cosas no las hicimos tan bien. Queremos aprovechar esta oportunidad. El técnico es coherente, consecuente y eso ayuda".

A la hora de hablar sobre cómo es jugar en un equipo que preside el comunista Juan Castillo, Odriozola cerró: "El presidente es el Director de Trabajo y por ende respeta mucho a los trabajadores. En la dirigencia hay gente honesta tratando de hacer las cosas bien y eso nos da mucha tranquilidad".


El mal trago en Colombia

Odriozola jugó los primeros seis meses de 2015 en Deportivo Pasto, una experiencia con sabor agridulce: "El fútbol colombiano es hermoso, me gustaría volver y la gente es espectacular, pero Deportivo Pasto es un equipo diezmado económicamente y dirigencialmente es complicado. A mí me prometieron una plata y cuando llegue me querían pagar otra cosa. El representante que me había llevado se borró y después intenté arreglarme solo. Yo me había peleado varios contratos acá y me asesoré legalmente con la Mutual. Mi mujer quedó embarazada en Colombia y nos quisimos volver para que la bebé naciera acá".


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