Nunca caminarás solo

Emiliano Albín juega en Arouca, vive a cinco minutos del estadio y se va caminando con los hinchas
Emiliano, dejá todo lo que estás haciendo que a la una de la tarde tenés que estar en el Aeropuerto. Nos vamos a Portugal", fue el mensaje de texto que recibió Emiliano Albín un día después de jugar su primer amistoso de pretemporada con Juventud de Las Piedras. Tuvo que bañarse y salir volando porque las valijas ya estaban prontas, síndrome de los futbolistas de esta era. "Un miércoles entrené con Juventud, jugamos un amistoso ante River en Maldonado, al otro día volvimos y a las 11 de la mañana recibí ese mensaje", cuenta Emiliano desde el otro lado del océano.

El emisor del mensaje era Mathías Esmoris, pareja de la hermana de Albín, quien lo acompañó previa escala en Brasil para reunirse con Cassiano Méndez, ex Nacional, encargado de la transferencia.
Sus dos etapas en Peñarol con una final de Libertadores, el pasaje por la selección olímpica de Luis Suárez y Edinson Cavani, su estadía en el Boca Juniors de Juan Román Riquelme y Carlos Bianchi y su pasado reciente como alumno de la facultad de agronomía quedaban atrás.

"Al principio estaba medio reacio a irme porque había estado seis meses parado y hubo varias oportunidades que por diferentes motivos no se habían concretado. Empecé a entrenar en Juventud de Las Piedras con la condición de que no iba a firmar contrato hasta el final del periodo de pases en Europa. Y justo llegó ese mensaje", agrega Albín.

Así llegó a Arouca, una pequeña ciudad rodeada de montañas y a un pueblo ubicado al norte de apenas cinco mil habitantes. El club, que hace apenas tres años está en Primera División, vive una revolución porque está en posición de Europa League, algo impensado al inicio de la temporada: "El pueblo está contento. Yo vivo a cinco minutos del complejo. Vamos caminando a entrenar y nos volvemos caminando. Muchas veces me acompañan los hinchas y después de los partidos es lo mismo. Tengo auto, pero las veces que está lindo voy caminando y conversando con los hinchas".
A la hora de hablar sobre la Primeira Liga de Portugal, Albín afirma: "Hay tres equipos que por poderío económico e infraestructura están por encima del resto. Ellos son Benfica, Porto y Sporting de Lisboa. El resto la peleamos".

Albín, acostumbrado a jugar con la hinchada de Peñarol y Boca alentando, demoró en comprender la nueva realidad de su club: "El equipo no lleva muchos hinchas, cuando yo vine hacía mucho frío y la gente se quedaba en la casa. Ahora empezó a irse el invierno y en los partidos que jugamos de local la gente acompaña pero es muy tranquila. Hay un solo hincha famoso, que ya lo conocemos todos, que es el que empieza a cantar y arenga a los demás. Yo no estaba acostumbrado, porque en Peñarol y en Boca jugaba siempre con el estadio lleno".

Esa sana tranquilidad hace más placentera la experiencia: "Acá hay solo dos supermercados y la gente te saluda y te habla del partido con mucho respeto. La ciudad es bonita y tiene una parte histórica muy fuerte. Los días que tuvimos libre pude conocer Porto, Braga y otras ciudades más grandes donde hay más diversidad, pero en Arouca estoy muy cómodo".

Arouca es conocida porque, pese a ser una ciudad pequeña, alberga muchas iglesias y la gente es muy devota de la religión: "Acá los domingos es casi un ritual, de mañana está todo el pueblo en la iglesia. En la calle no ves a nadie".

Entrenador angoleño
"El entrenador se llama Lito Vidigal y es angoleño, aunque tiene la nacionalidad de Portugal. El entrenador habla español y eso me facilita mucho las cosas, a veces da indicaciones en portugués y cuando habla muy rápido o muy cerrado se me complica, pero por suerte hay varios compañeros que hablan español que pasan la información. En el equipo hay un venezolano que se llama José Manuel Velásquez, un paraguayo que se llama Walter González y un costarricense que se llama Rodney Wallace. Con ellos vamos para todos lados porque somos los únicos que hablamos español".

Familia en Uruguay
"Llegamos un sábado directo a firmar el contrato y arreglar los papeles. Al otro día ya estaba entrenando y viví cinco días en un hotel. Ahora vivo en una casa, solo. Mi pareja vino unos días conmigo y ya se volvió para Uruguay porque tiene trabajo allá. Por ahora nos manejamos por teléfono y por internet. Con la tecnología de la computadora y el celular es como estar ahí. Con la familia pasa lo mismo, estoy en contacto permanente con ellos y con la cocina me las arreglo solo. Mi contrato en principio es por seis meses así que lo manejamos por ahora. Tengo opción a renovar por un año más".


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