No sabe checo pero habla el idioma del fútbol

Federico Tabeira sufre con el checo, pero eso no es obstáculo para adaptarse a la vida en Liberec
Irse a Italia, España o Inglaterra es el sueño de todo adolescente que empieza a jugar al fútbol profesional. Pero más allá de los pases que salen en las portadas de los medios, hay muchos casos de jóvenes que se van a destinos intermedios antes de dar el gran salto y que en silencio la pelean por tener una oportunidad.

En eso anda Federico Tabeira, quien se formó en Atenas de San Carlos, pasó por la selección sub 17 en el Sudamericano 2013 y hoy milita en el Slovan Liberec, uno de los principales equipos de República Checa, acostumbrado a definir títulos y participar en la Europa League. Un destino sui géneris para el fútbol uruguayo, pero que para el juvenil significa un primer paso para adaptarse al juego europeo, más físico y veloz. Y con ello también a la vida europea, que impone un mundo de contrastes con Uruguay.

"Yo jugaba en Atenas de San Carlos y un allegado conoció a un representante. Nos vinimos con tres compañeros a hacer una prueba", cuenta Tabeira, que partió en 2014 y hoy es parte del primer equipo. Viajó con Sebastián Cal y Rafael Acosta, también de Atenas: el primero hoy es su compañero, mientras el segundo juega en Bohemians de Praga.

El impacto por las diferencias entre ambos países llegó enseguida. "Conocía la capital en el Liceo, pero no me imaginaba la gente, el idioma, la diferencia de horas, el clima. El verano no es como en Uruguay, no hace tanto calor. Me fui en noviembre para hacer la visa de trabajo, volví en enero y el cambio fue duro: nieve por todos lados, 10 grados bajo cero, tener que entrenar abrigadísimo. A las 3 de la tarde ya es de noche. Es difícil adaptarse", cuenta Tabeira, y agrega: "Al principio fue muy duro todo el cambio, tener que venirme solo, estar lejos... me costó, pero después se hace costumbre".

Sin embargo, la mayor dificultad que encontró fue adaptarse a un idioma muy diferente: "Es casi imposible aprender a hablarlo. Yo sé inglés y portugués, pero esta es una lengua más parecida al ruso o al alemán. He aprendido lo básico: saludar o pedir una comida. Tenía clases de idioma, pero me daban la clase en inglés, tenía que entenderlo y pasarlo al español... era muy difícil. Ahora me están haciendo ir igual", se sincera.

En el fútbol busca la manera de adaptarse. "Ahora tengo un entrenador que habla un poco de español entonces se hace más fácil. Igual la mayoría de los de entrenamientos me los explican en inglés. Con la charla técnica es complicado, si el técnico hablara inglés sería más fácil pero el tipo no va a dar la charla en 20 idiomas. Igual nos arreglamos, te cuentan qué fue lo principal que dijo", cuenta Federico, que además también se sabe lo básico de hecho para manejarse en la cancha: "Te llevan, pasala", y otras adaptaciones del fútbol de campito.

Así y todo, con poco idioma arriba, al uruguayo no le ha costado hacer amigos en el plantel. "Pegué muy buena onda, la mayoría hablan inglés. Los más grandes son de juntarse con los que hablen el mismo idioma, pero para los que somos mas chicos es similar a Uruguay, nos incluyen. Vivimos en un mismo edificio varios jugadores, entonces organizamos comidas o campeonatos de play".

Tabeira también se sincera con una realidad de los futbolistas profesionales: la necesidad de aprovechar las muchas horas libres al día: "Cualquier deportista ocupa tres o cuatro horas máximo en los entrenamientos, entonces se tiene que conseguir algo, porque si no la rutina te consume. He ido mucho a Praga, a Berlín a tramitar la visa, otros días voy al shopping. Es importante para tener la cabeza ocupada"

El uruguayo también destaca una diferencia clave en la vida diaria: la seguridad: "A mis compañeros les cuento que en Uruguay está caldeado por las rapiñas y las drogas. ¡ Me preguntan si hay gángsters por la calle! Acá todo es mucho más tranquilo, la mayoría de los habitantes de Liberec son gente vieja que sufrió mucho la guerra, muy fríos. No ves mucha gente que digas: 'qué caripela', se vive muy tranquilo".


Diferencia de ritmo

"Es bastante diferente. Se juega otra manera, hay que correr mucho más y es mucho más físico. Me he tenido que acostumbrar. Todos los defensas son enormes, y corren los 90 minutos todos. Quizás con pelota no son tan buenos, pero el sacrificio no lo negocian. Mi posición es mucho ida y vuelta, en Uruguay se hace el ida y vuelta pero no hasta el fondo de la cancha. Acá sí tenés que correr hasta el fondo. Al principio no estaba acostumbrado, pero me fui adaptando".

Esperando su chance


"En el primer semestre jugué siempre, después estuve un poco relegado. El técnico que vino no me tenía en cuenta", cuenta Tabeira, que espera su chance con el nuevo DT.


La anécdota del mate

Lo confundieron con marihuana
"Una tarde fui con mi compañero a un restaurante a tomar un café, era de tardecita y él entró al local tomando mate. Pasaron unos minutos y vino una moza a pedirle que no tomara porque pensaron que era marihuana o alguna otra cosa, por la yerba. Ellos no saben que para nosotros es normal y es parte de nuestra cultura. También nos hace ver dónde estamos,un país con costumbres distintas a las nuestras".

La foto con Fellaini

Una sorpresa
El club había mandado a Tabeira a una clínica en Bélgica, dentro del programa físico de adaptación al fútbol europeo. Allí se cruzó nada menos que con Marouane Fellaini, jugador de Manchester United, uno de los mejores jugadores belgas y famoso por su cabellera. El uruguayo aprovechó para pedirle una foto y quedarse con un recuerdo de un jugador clase A.

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