No hay cómo remarla

Tres integrantes de la selección uruguaya de remo renunciaron a la misma alegando falta de apoyo otras disconformidades

Javier García fue olímpico en los Juegos de Beijing 2008. Compartió bote con Rodolfo Collazo y el año pasado decidió volver a remar. Pero el idilio con el deporte se le terminó enseguida y ahora maneja un camión.

Oriundo de Mercedes, de 28 años, García se dedica a las cargas peligrosas. Lleva el peróxido de la planta de celulosa UPM hasta Rosario. “Son dos viajes por semana y me deja tres días libres. Ahora hago mountain bike, para no perder forma física”, cuenta a El Observador.

¿Por qué dejó el remo? “Porque de un hobbie no se puede vivir y en Uruguay el deporte no te da posibilidades económicas”, dice.

García contó que en la preparación para los Juegos Odesur de Santiago recibió una beca otorgada por la Fundación Deporte Uruguay. “Pero con la Federación arreglé un dinero extra que nunca me lo dieron”, expresa.

El remero agrega detalles: “Después de reclamar mi dinero, me dijeron que a la semana siguiente el tema se iba a solucionar. Llamé al presidente de la Federación (Fernando Ucha) toda la semana y no me contestó. Entonces, de bronca no más, el sábado fui a pedir trabajo a la empresa de transporte internacional. Fui a las 10 de la mañana y a las 12 arreglé. El lunes empecé a trabajar y cambié el celular para que no me llame más la gente del remo”.

García también revela que hubo cuestiones deportivas que lo desmotivaron: “Cuando volví a remar, el entrenador (Ruben Scarpatti) habló de una forma de composición de los botes que después nunca se llevó a cabo. Yo quería remar con (Rodolfo) Collazo y no se me dio. Y eso, psicológicamente me mató”.

Matías Capdevila, también oriundo de Mercedes y seleccionado por Uruguay desde 2011, fue otro de los que renunció a la selección.

En su caso, alega una pelea con el entrenador Scarpatti: “Él arma los botes a gusto y no por rendimientos. Si te llevás mal, vas para afuera” dijo a El Observador.

“Este año me vine a vivir a Carmelo para entrenar a full. Vivo en el club que me da alojamiento y el almuerzo. Para solventar los otros gastos cuento solo con el apoyo de mi familia. Y para comprarme la cena trabajo de delivery en una moto entregando comida que hacen en una casa particular”.

“Ahora me voy a dedicar a estudiar. Me quedan unas materias de sexto y pienso hacer Educación Física o fisioterapia”, comentó.

El otro que renunció fue Santiago Menese, un remero que desde 2005 ha integrado distintas selecciones uruguayas.

Menese ganó en los Juegos Odesur de Santiago –marzo de este año– una medalla. Posteriormente la Fundación Deporte Uruguay anunció que todos los medallistas en dicho evento iban a ser becados de cara a los Juegos Panamericanos de Toronto 2015. Sin embargo, la Federación Uruguaya de Remo le comunicó al deportista que la beca era para la Federación y que era esta la que iba a decidir el destino del dinero.

“Para mí las cosas no deben funcionar así, por lo tanto dejé de remar. Así es imposible. El presidente de la Federación me dijo que después de los Juegos Odesur de Colombia (en 2010) la plata de las becas se repartió entre los remeros. Pero la verdad es que esa vez yo gané dos medallas de plata y nunca vi un peso.  La plata esa se repartía por decisión de la Federación entre Rodolfo Collazo, Emiliano Dumestre y Jhonatan Esquivel. Hasta que llegó un momento en que por decisión de mis compañeros me ofrecieron $ 1.000 cada uno. Pero esa plata no me daba para nada. Entonces también dejé de remar”, explica.

Montevideano, del barrio Colón, Menese trabajó entre 2010 y 2013 en una automotora.

“El año pasado pedí pase de Montevideo Rowing a Colonia. Porque me prometieron apoyo. Hasta los Juegos Odesur tuvimos las becas. Pero después nada. Por suerte Collazo y su padre me consiguieron almuerzo y cena con la Intendencia de Colonia que también me bancó los pasajes para ir a entrenar a Carmelo. Pero tengo 26 años y le tenía que pedir plata a mis padres para desayunar. No merendaba ni loco. Una vez me enfermé y como nunca tuvimos asistencia médica me tuve que ir a Montevideo”, reveló Menese.

El remo ya forma parte de sus historias. La de García que ahora suma kilómetros en camión. La de Capdevila que vuelve a los libros. Y la de Menese que busca empleo en el rubro automotriz. Así no hay cómo remarla.


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