Ni Suárez ni Cavani, Isco es el primer merengue

Francisco Román Alarcón, primer fichaje Real Madrid de la era Carlo Ancelotti, supone la incorporación de uno de los jugadores con más futuro del fútbol español

Francisco Román Alarcón "Isco", primer fichaje estrella de Real Madrid de la era Carlo Ancelotti, supone la incorporación a su plantilla de uno de los jugadores con más futuro del fútbol español.

El técnico italiano podrá disfrutar de un futbolista con una técnica muy depurada, un fino estilista del balón, un jugador que ocupa una zona del centro del campo determinada pero que él hace indeterminada. Se mueve como pez en agua en el interior, en el derecho o en el izquierdo, por dentro o por fuera. Por donde sea para dar juego al cuero como pocos. Tiene ojos en la nuca, crea, da goles y los marca.

Eso es lo que tendrá en sus manos Carlo Ancelotti, que con el brasileño Ricardo Kaká, el croata Luka Modric y el alemán Mesut Özil en la plantilla deberá decidir qué hacer con tanto jugador para un mismo puesto, el mismo que ocupa Isco.

Una difícil decisión para el entrenador italiano, que con Kaká difícil de colocar, tal vez tenga que prescindir de alguna de las otras dos joyas para hacer un hueco al malagueño.

Ese es su origen, Málaga. Concretamente, Isco vino al mundo en Benalmádena, en una provincia que ha dado muchas alegrías a Real Madrid. El espíritu de Juanito aún perdura en el estadio Santiago Bernabéu años después de su muerte. Real Madrid recibirá a otro malagueño con los brazos abiertos. Como lo hizo también en su día con Fernando Hierro.

Allí nació en 1992 y pronto se interesó por el fútbol. Ofreció sus primeros destellos en Atlético Benamiel, el equipo de su pueblo, donde el chaval comenzó su andadura en el fútbol. Participó en torneos nacionales y muchos equipos se fijaron en él. Era inevitable su salida del club que le crió y, finalmente, a los 14 años, en 2006, hizo las maletas para acabar en Valencia.

En el conjunto "ché" Isco no dejó indiferente a nadie y logró ascender a Segunda División B a Valencia Mestalla. Fue uno de los puntales de aquel equipo, donde coincidió con otros jugadores como Paco Alcácer, que este año ha intentado abrirse paso en Primera División en Getafe.

Pero Isco estaba por encima del resto. Llamaba la atención y era inevitable su debut en Valencia. Unay Emery era entonces el entrenador y el 11 de noviembre de 2010 decidió darle la alternativa en un partido frente al Logroñes en la Copa del Rey.

Aquel fue su debut en un partido oficial y no defraudó. Muchos recuerdan en Mestalla el día en el que debutó Isco. Fue ante un rival menor, pero aún así fue el mejor. Marcó dos goles, el primero con un control excelente recogiendo un balón que caía del cielo, y el segundo excepcional, regateando a cuatro rivales y resolviendo con clase delante del portero.

Había nacido una estrella, Isco era la perla de la cantera de Valencia. Aquella temporada, 2010/11, alternó actuaciones con el filial y con el primer equipo, con el que sumó un total de siete partidos en competiciones oficiales. Sin embargo, su renovación no llegó a buen puerto. Emery y Manuel Llorente no lograron convencer al malagueño, que quería mejores condiciones para alargar su contrato.

Fue Málaga de Manuel Pellegrini el que le acogió en su seno. El técnico chileno fue quien mejor comprendió a Isco y quien lo exprimió hasta convertirle en el jugador que es. Sólo pasó dos temporadas en el club de su tierra, pero en ellas dejó momentos inolvidables.

En su primer curso en el cuadro andaluz marcó cinco goles y dio cinco asistencias. Jugó casi todo y preparó el terreno para el verdadero año de su explosión, el pasado, donde asombró en la Liga de Campeones en partidos que nunca olvidarán en La Rosaleda.

En la vuelta de los octavos de final ante a Porto, un golazo suyo dio el pase a la siguiente ronda, los cuartos, donde viviría la que tal vez haya sido su mayor decepción en toda su carrera, la trágica eliminatoria frente a Borussia Dortmund.

Sus actuaciones le abrieron las puertas a la selección española absoluta, con la que debutó contra Uruguay un 6 de febrero de 2013 sustituyendo a Andrés Iniesta, de quien dicen que tiene cierto parecido por su forma de jugar.

Aún tiene que hacer su camino con España, pero mientras, ha triunfado con las categorías inferiores. Su último puñetazo encima de la mesa lo ha dado en el Europeo sub-21 de Israel, que consiguió ganar siendo uno de los mejores del torneo.

No había escapatoria y el Real Madrid tuvo que ficharle. No compró a un Balón de Oro, como Florentino a veces acostumbra a hacer. Pero sí compró a un "Golden Boy", premio al mejor joven de Europa que logró este año. Un Golden Boy de más de veinte millones de euros que estará en el conjunto blanco las cinco próximas temporadas. 


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