Negro aguafiestas

Peñarol entró en el juego de Liverpool, perdió la paciencia, discutió con el juez y se fue con la amarga sensación de entregar el torneo a Wanderers

La pelota se va a la platea. El golero Castillo se desespera. Un hincha de Liverpool toma el balón y lejos de devolverlo a la cancha lo deja escondido entre los bancos. De los alcanzapelotas que están detrás del arco de De Amores, uno lucha por recuperar un balón que se fue a la fosa y el otro salió a buscar la que fue a la tribuna. Peñarol pierde la paciencia con el árbitro. El efecto Liverpool surtía efecto en el Centenario.

Cuando el presidente de Liverpool, José Luis Palma, fijó los polémicos precios de las entradas lo justificó aduciendo que su intención era que Peñarol fuera lo menos local posible.

Y logró su cometido. Es que, al margen de que el elenco aurinegro lo terminó metiendo contra su arco, el peso de su tribuna esta vez no surtió efecto.

Peñarol tiene una parcialidad que suele jugar en el partido. Muchas veces el equipo se levantó a influjo de la gente. Y los jueces sienten la presión de la tribuna. Pero nada de ello sucedió en un Centenario despoblado.

Y Liverpool hizo negocio arruinándole el campeonato al aurinegro que entró en su juego.

Para colmo de males el equipo de Belvedere encontró un gol temprano y se metió en la cueva. Corrían 11 minutos cuando el juez Ferreira desestimó una clara falta contra el Japo Rodríguez, la pelota derivó a Barceló y Macaluso, en su desesperación por sacarla, le pegó tremanda patada.

El penal lo facturó el capitán Pezzolano con la categoría que lo caracteriza.

A partir del gol el negro de la Cuchilla levantó un muro delante del golero De Amores. Favaro metió a Christian Almeida en la línea de zagueros para defender con cinco: Peña, Caue, Sanguinetti, Almeida y Filguera.

Y le agregó un detalle: cortar el juego permanentemente. Cometió 17 faltas en el primer tiempo. Todas cortitas, en el medio. ¿Qué logró? Bajarle las revoluciones al partido, impedir que Peñarol imponga su ritmo.

Y así, a ritmo cansino, el elenco negriazul fue llevando el partido, e incluso tuvo dos chances de aumentar. A los 28 Aguirre encaró a Viera y su remate lo tapó Castillo. Y cuatro minutos después Filgueira tiró un busca pie que salvó Macaluso cuando entraba Barceló.

Peñarol hizo poco en el primer tiempo. Perdió la calma con las situaciones narradas. Primero con el juez por el permanente corte de juego del rival. Luego porque desaparecían las pelotas. Todo sumado a un entorno particular, con escaso público y la bronca con el presidente negriazul, José Luis Palma, a quien le dedicaron cantos de que se iba “a la B para nunca más volver”.

En esa primera etapa el aurinegro fue anulado futbolísticamente. Los circuitos estaban cortados. A Zalayeta lo escalonaron bien entre Caue Fernandes y Sanguinetti. De Amores no atajó una sola pelota.

Otra cara.

El segundo tiempo cambió radicalmente. Peñarol salió dispuesto a poner las cosas en su lugar. Al fin de cuentas jugaba el líder contra el equipo que pelea por no descender.

Y el aurinegro lo metió a Liverpool contra las cuerdas. A los 13 Pacheco puso una pelota de gol a Jonathan Rodríguez pero el mano a mano lo salvó De Amores.

El tema es que no había forma de quebrar la resistencia negriazul. Entonces Fossati movió piezas. El Lolo Estoyanoff a la cancha para abrir el cerrojo por las bandas. La salida del Japo determinó parar línea de cuatro atrás con Macaluso de lateral izquierdo.

Peñarol fue una y otra vez. Golpeó y golpeó a las puertas del arco negriazul. Y Liverpool se metió demasiado atrás y en el ambiente flotaba la sensación de que no podría resistir tanta presión.

A los 74 Carlos Núñez entró por Píriz lo que obligó a Aguiar a jugar definitivamente de cinco en un medio que quedó desprotegido.

En eso, por los altoparlantes del Centenario, avisan que Wanderers pasaba a ganar en el Franzini. El campeonato se ponía definitivamente cuesta arriba. Hasta que a diez minutos del final Carlos Núñez, volcado por izquierda, tiró un centro al segundo palo, Estoyanoff la bajó y definió con remate cruzado para igualar el juego.

En otra circunstancia, Peñarol, con el impulso de su gente, hubiese seguido de largo. Al influjo de su hinchada el equipo hubiese tomado viento en la camiseta y pasa por arriba a su rival. Pero esta vez las tribunas estaban despobladas como para poder jugar su partido.


Liverpool dispuso de una clara en los pies de Aguirre y el cierre fue todo aurinegro con dos goles perdidos de cara al arco por Jonathan Rodríguez y Estoyanoff.

Peñarol se fue del Centenario con la amarga sensación de entregar el campeonato. El negro fue el aguafiestas.

Detalles

Liverpool 1 – Peñarol 1

Cancha: Centenario

Juez: Christian Ferreira

Guillermo De Amores, Agustín Peña, Rodrigo Sanguinetti, Caue Fernández, Christian Almeida, Gastón Filgueira, Raúl Ferro, Jonathan Barboza, Paulo Pezzolano, Rodrigo Aguirre, Facundo Barceló. DT: Eduardo Favaro

Peñarol: Juan Castillo, Gonzalo Viera, Carlos Valdez, Damián Macaluso, Jonathan Sandoval, Sebastián Píriz, Luis Aguiar, Jorge Rodríguez, Antonio Pacheco, Marcelo Zalayeta y Jonathan Rodríguez. DT: Jorge Fossati

 

Cambios en Liverpool: 70’ Gonzalo Freitas (4) x P. Pezzolano, 80’ Miguel Puglia x F. Barceló y 90’ Gustavo Alles x R. Aguirre

Cambios en Peñarol: 63’ Fabián Estoyanoff (6) x J. Rodríguez, 74’ Carlos Núñez (5) x S. Píriz y 78’ Paolo Hurtado x J. Sandoval

Goles: 12’ Pezzolano (L) de penal y 80’ Estoyanoff (P)

Amarillas: 22’ Ferro (L), 24’ Valdez (P), 33’ Almeida (L), 41’ De Amores (L), 65’ Píriz (P) y 88’ Fernandes (L)

Expulsados: 90+4’ A. Peña (L) y Jonathan Rodríguez (P)


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